Lombrices

No son graves pero pueden llegar a ser muy molestas porque el picor que producen puede ser intenso.

  1. ¿Qué son?
    Son parásitos intestinales (conocidos como Enterobius vermicularis u Oxiuros) que sólo habitan en el intestino de los humanos. Una vez que las larvas maduran (de 3 a 4 semanas tras el contagio) su apariencia se asemeja a pequeños hilos blancos de algodón de entre 0,5 y 1 cm de longitud. Éstos migran hacia la zona anal, donde las hembras depositan sus huevos.
  2. ¿Qué síntomas producen las lombrices en los niños?
    Picor alrededor del ano y más por la noche, que es cuando el niño duerme, ya que es cuando las lombrices descienden a depositar sus huevos. La sustancia gelatinosa que los recubre es la que produce el picor. El niño también puede despertarse, tener pesadillas y, a veces, episodios de sonambulismo.
  3. ¿Cómo se diagnostica que el niño tiene lombrices?
    Puedes mirar el culete del niño por la noche con una linterna (espera a que lleve dormido un par de horas, para dar tiempo a las lombrices a migrar a la zona anal). Si no ves ninguna, pero aún así crees que el niño tiene lombrices, llévalo al pediatra para que le haga un test de Graham. Es una prueba indolora que consiste en colocar una especie de cinta de celo en el ano, que luego se observa al microscopio para ver si hay larvas o huevos.
  4. ¿De qué modo se contagian?
    El contagio se produce por la ingestión o inhalación de los huevos, que pueden sobrevivir hasta tres semanas fuera del huésped. Una higiene inadecuada (si el niño no se lava bien las manos después de ir al baño y antes de comer) y el hábito de chuparse los dedos hacen que las lombrices sean muy comunes en los primeros años de vida: se estima que el 40% de los niños tendrá lombrices antes de cumplir los 10 años.
  5. ¿En qué consiste el tratamiento?
    El pediatra recetará un medicamento de la familia de los antihelmíticos, cuyo principio activo es mebenzadol, y que se debe tomar de nuevo a los 15 días para asegurarse de que no se produce una reinfestación. Para los menores de 2 años se aconseja el uso de pamoato de pirantel, con las mismas pautas de dosificación. Para aliviar las molestias puedes aplicar lociones calmantes en la zona (hammamelis o caléndula) y baños de asiento, especialmente por la mañana, que no sólo calmarán la zona afectada, sino que eliminarán gran parte de los huevos.
  6. ¿Debe tratarse toda la familia?
    Sí. Debido a que los huevos tienen una gran capacidad de supervivencia, algún otro miembro de la familia puede estar infectado aunque aún no presente los síntomas.
  7. ¿Tengo que lavar su ropa aparte?
    Conviene que tras la primera toma de la medicación, laves en un ciclo caliente su ropa interior, sábanas y toallas. Ten cuidado de no sacudirlas para que los huevos no se queden flotando en el aire, ya que pueden ser fácilmente inhalados. No estaría de más que hicieras lo mismo con la ropa de todos los que vivís en la casa y que dedicaras una especial atención a la limpieza del baño.
  8. ¿Las lombrices afectan igual a niños y niñas?
    Esta infección parasitaria afecta por igual a ambos sexos, pero en las niñas las lombrices a veces migran hacia la zona genital y uretra (orificio de entrada de la vejiga), lo que puede causar enrojecimiento, flujo vaginal y, en contadas ocasiones, molestias al orinar y escapes de pis por la noche.
  9. ¿Hay forma de evitar que el niño tenga lombrices?
    Es imposible prevenirlas al cien por cien, pero unas correctas normas de higiene reducen mucho las posibilidades de contagio. Enseña a tu hijo a lavarse bien las manitas después de ir al baño y antes de comer, mantén sus uñas muy cortas para que si se rasca no se le acumulen los huevos debajo, evita que se chupe los dedos y utilizad toallas diferentes para el aseo de cada persona de la casa.
  10. ¿Si está con lombrices, el niño puede ir a la guarde o al cole?
    En principio no hay problema en que continúe haciendo su vida normal, pero conviene que se lo comentes a sus profesores o cuidadores para que extremen las medidas higiénicas. Intenta vestirle con ropa que dificulte que se rasque el
    culete si le pica, como por ejemplo pantalones de peto y bodies.

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