Costra láctea

La costra láctea suele aparecer en las primeras semanas de vida de los bebés como una manifestación de dermatitis seborreica.

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D.R.

  1. ¿Qué es exactamente?
    Se trata de una manifestación de la denominada dermatitis seborreica reacción de la piel por un exceso de grasa, que aparece con bastante frecuencia en los bebés en sus primeras semanas de vida. En ningún caso se debe a una intolerancia a la lactosa, como se creía en tiempos pasados.
  2. ¿Por qué se produce?
    Por una sobreestimulación de las glándulas sebáceas del cuero cabelludo a consecuencia del cambio en la alimentación del bebé al nacer: pasa de la alimentación placentaria a tomar leche exclusivamente, sea materna o artificial, que posee un alto contenido en grasa. En muchos casos al pasar dicha grasa a la piel, provoca una reacción localizada llamada costra láctea.
  3. ¿En qué zonas suele surgir?
    Se suele localizar en el cuero cabelludo, si bien en ocasiones también afecta a la frente y a las cejas e incluso al resto de la cara. Hay casos en los que, de forma paralela a la aparición de la costra láctea, aparecen lesiones en los pliegues de brazos y piernas, alrededor del ombligo, en la zona del pañal e incluso en zonas más extensas del cuerpo. Y es que esta afección dermatológica está muy vinculada a la dermatitis atópica (irritación general de la piel sin motivo aparente) del lactante. Por eso los niños con este problema son más susceptibles de presentar costra láctea.
  4. ¿Es fácil de reconocer?
    Sí. Se reconoce a simple vista. En la zona del cuero cabelludo adquiere la forma de una costra blanquecina o amarillenta de aspecto grasiento. Si se manifiesta en la cara, presenta un color rojizo y va acompañada también de pequeñas costras amarillentas. Aunque no suele provocar picor, sí puede ocurrir que la irritación se extienda por el resto del cuerpo.
  5. ¿Puede ser grave o difícil de curar?
    Pese a lo aparatosa que a veces puede ser, se trata de una afección leve que en ningún caso reviste gravedad. En la mayoría de los casos cura fácilmente en el plazo de un mes, con la aplicación del tratamiento adecuado que te recomiende tu pediatra o dermatólogo.
  6. ¿A quiénes afecta principalmente?
    A los lactantes en sus tres primeros meses de vida aparece en un 50-60% de los recién nacidos–. Afecta igual a niños y a niñas. Y en algunos se presenta cuando ya son mayorcitos. Esta situación excepcional se da en pequeños que ya la padecieron a edades tempranas, porque no remitió totalmente en ese tiempo o porque vuelve a reproducirse.
  7. ¿Cómo se trata?
    En principio se recurre a tratamientos tópicos en los que se compagina un producto que ayuda a reblandecer la costra, a fin de poder levantarla con facilidad, con otro producto que contribuya a la rehidratación de la zona afectada. Tradicionalmente la vaselina salicílica ha sido la sustancia más empleada para erradicar la costra láctea. Sin embargo, hoy existen en el mercado productos específicos en forma de gel, crema o espuma, igualmente eficaces y con la ventaja añadida de resultar menos pringosos.
  8. ¿Puede ser necesario usar corticoides?
    En niños tan pequeños, los especialistas sólo recurren a este tipo de medicamentos si la costra persiste tras la aplicación del tratamiento ya comentado. Con los corticoides aplicados localmente la mejora de la afección es espectacular. No obstante, es habitual que la costra láctea se reproduzca cuando se retira la medicación.
  9. ¿Arranco la costra?
    Sí, pero con cuidado: tras reblandecerla con productos adecuados, tienes que pasar un peine de bebés a contrapelo por la zona afectada, o una esponjita humedecida. Evita levantarle la costra seca con las uñas, pues ello puede provocarle lesiones en la piel y favorecer la sobreinfección.
  10. Y mientras la tenga, ¿qué pautas de higiene conviene seguir?
    Es importante que laves el pelo de tu hijo a diario con un champú adecuado. Péinale con un cepillo suave y aplica los productos de tratamiento que te indique el pediatra. Éstos serán de farmacia y no de perfumería o cosmética, aunque a priori puedan parecer similares. No recurras a los corticoides salvo que así lo prescriba el médico y, en ese caso, sigue estrictamente sus indicaciones de aplicación.
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