La meningitis

La prevención y la detección temprana, fundamentales para combatir esta enfermedad

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D.R.

  1. ¿En qué consiste la meningitis?
    Una inflamación de las meninges, tres membranas que rodean al cerebro y a la médula espinal. La infección es provocada por gérmenes de diferente tipo y, aunque se puede presentar de manera aislada, en ocasiones viene precedida por cuadros catarrales, otitis… Esta circunstancia puede dificultar su detección, debido al uso previo de antibióticos que pueden “solapar” la presencia de meningitis.
  2. ¿A quién afecta?
    Es una enfermedad esencialmente pediátrica. Ocho de cada diez casos de meningitis se detectan en niños menores de 5 años. Dentro de este grupo es todavía más frecuente durante los dos primeros años de vida. Es importante saber que cuanto menor es el niño, más peligrosa es la infección.
  3. ¿La meningitis en niños es contagiosa?
    Mucho. La vía aérea es la principal forma de contagio, y la saliva, las toses y los estornudos se convierten en el medio de transmisión más frecuente. Los microbios causantes de la meningitis se sitúan en la garganta de muchas personas sanas. Cuando el germen pasa de unos a otros, es habitual que muera gracias al sistema de autodefensa del organismo. Cuando no es así, permanece en la garganta de quien lo porta sin causar daños durante semanas o meses. Pero en algunas ocasiones, el organismo no es capaz de inmovilizarlo o destruirlo. De esta forma pasa al cerebro, al líquido que rodea a éste y a la médula espinal. En esta zona los microbios se expanden con facilidad y terminan provocando la inflamación de las meninges.
  4. ¿Puede ser de diferentes tipos?
    En función del tipo de germen que las provoque, las meningitis pueden ser víricas o bacterianas. Las víricas suelen aparecer en primavera y en otoño. Son las más comunes y se caracterizan por ser leves y benignas y no dejar secuelas. Las meningitis bacterianas son más serias. Son menos frecuentes pero más contagiosas y difíciles de diagnosticar y tratar. En España las más comunes son las provocadas por meningococo del grupo B y C, y por neumococo. Esta última es la más peligrosa si no se trata a tiempo.
  5. ¿Cuáles son los síntomas de las meningitis en los niños?
    En los lactantes son comunes la falta de apetito, el decaimiento, la irritabilidad por el dolor de cabeza, desinterés por el entorno, vómitos y convulsiones; además, la fontanela se abomba y se endurece. En niños más mayores, a los dolores de cabeza y vómitos se añade fiebre alta, hipersensibilidad a la luz y rigidez de nuca. Además, les cuesta flexionar las rodillas y levantar las piernas. Si la meningitis se acompaña de sepsis (infección de la sangre) pueden aparecer manchas rojizas, pero es difícil llegar a este extremo sin que se haya detectado.
  6. ¿De qué modo se desarrolla?
    La incubación de la meningitis en niños dura entre dos y diez días. Los síntomas se presentan hacia el tercer o cuarto día y van en aumento. Tratarla cuanto antes es fundamental para evitar su agravamiento y la aparición de secuelas irreversibles como sordera, ceguera, parálisis o retraso mental. Ante cualquiera de los síntomas apuntados, no dudes en ir al médico. Éste, tras reconocer al niño, le hará varias pruebas de diagnóstico. La extracción de líquido cefalorraquídeo mediante punción lumbar es la más importante, ya que permite determinar no sólo la presencia de meningitis, sino también su naturaleza.
  7. ¿Cómo se trata la meningitis en los niños?
    Si la meningitis es vírica no se aplica ningún tratamiento específico. Sólo paliativos en función de los síntomas (analgésicos, antitérmicos, suero de rehidratación…). Contra las bacterianas se aplican antibióticos por vía intravenosa. La duración del tratamiento dependerá del tipo de microbio que haya causado la infección, de cómo evolucione el niño y del tiempo transcurrido desde la aparición a la detección del cuadro meningítico: cuanto más se tarde en detectarla y tratarla, más riesgo de lesiones hay. En líneas generales, oscila entre una semana y quince días. La hospitalización es frecuente.
  8. ¿Existe vacunación?
    No hay vacuna contra el meningococo B (se trata con antibiótico), pero sí contra el C y el neumococo. Ambas son muy eficaces aunque no infalibles. La primera está incluida en el calendario vacunal nacional, por lo que prácticamente todos los niños tienen protección, pero no los adolescentes y adultos. La que protege contra el neumococo se llama Prevenar y sólo es oficial en la Comunidad de Madrid. En el resto del país se puede administrar de forma particular. Aunque es relativamente nueva y no hay datos oficiales de vacunación, se sabe que desde su aplicación, en 2006, la tasa de meningitis por neumococo ha bajado significativamente en España.
  9. ¿Hay que tratar al entorno de los niños enfermos de meningitis?
    Sólo si la meningitis es meningocócica es necesario que las personas más cercanas al pequeño (padres, hermanos, compañeros de clase o de comedor...) sigan el tratamiento con antibióticos que prescriba el médico, para evitar la propagación. Pero con nuestro sistema sanitario, el riesgo de una epidemia es mínimo.
  10. ¿Cómo se combate?
    La vacunación sigue siendo la medida preventiva más eficaz contra la meningitis en niños. Conocer bien los síntomas característicos de la enfermedad para poder detectarla a tiempo, así como tratarla de forma adecuada y cuanto antes, son los otros dos aspectos fundamentales a tener en cuenta si queremos vencer a esta compleja afección y evitar sus posibles secuelas.
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