Claves del verano: diversión y protección

El verano es época de sol y diversión. Para que tu hijo lo disfrute al máximo, vístelo con ropa fresquita, hidrátalo y, sobre todo, recuerda protegerlo del sol adecuadamente. Y no te preocupes si se pone rebelde con la crema, te ofrecemos los trucos para que esté deseando ponérsela. Lee y dale al play: este vídeo muestra cómo conseguir que hasta ellos mismos quieran darse la crema.

El verano es maravilloso: hace calor y no es preciso que los niños lleven tanta ropa; los días son más largos y apetece salir de paseo con ellos; los papás suelen tener vacaciones o más tiempo libre y es frecuente que hagan salidas al parque, al campo, a la piscina o a la playa. Además, el hecho de que España sea un país soleado favorece que existan menos casos de niños con bajos niveles de vitamina D (es la encargada de regular el paso del calcio a los huesos y es sintetizada por el organismo gracias a la acción de los rayos UV del sol sobre la piel). Eso sí; aunque el sol sea muy positivo y una invitación a pasarlo bien, hay que tomar las medidas oportunas para que no resulte nocivo, prestando especial atención a bebés y niños pequeños, ya que su piel es más débil y está más desprotegida –te recordamos que los niños menores de seis meses no deben ir a la playa y han de llevar sombrilla en su sillita–.

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Recuerda que no sólo en la playa y la piscina es necesario protegerse del sol, también en el parque, en el coche... estamos expuestos. Si a esto sumamos que los niños, mientras juegan, se olvidan de todo, quizá, sin darnos cuenta, estemos descuidando la protección que su piel necesita. A veces, la aplicación de la protección solar suele ser tarea difícil para los padres, ya que los pequeños se "escapan" y se muestran revoltosos. Por su bien, has de evitar que esto suceda. ¿Cómo? Haciendo que el momento "protección" sea un ritual divertido, una parte más de la alegría y el juego propios del verano. Te damos las claves para lograrlo.

1. Deja que sean ellos mismos los que elijan un sombrerito. Id a comprarlo juntos y no impongas colores ni modelos. Deja que tus hijos lo combinen a su aire y permíteles que lo cambien por viseras de su equipo de fútbol o sus dibujos favoritos.

2. Si se resisten a la gorra... ¿por qué no la sustituyes por pañuelos de distintos colores y os inventáis un juego de piratas, por ejemplo? Les encantará y llevarán la cabeza cubierta, que es el objetivo.

3. Cómprale la cantimplora más divertida e inventa, por ejemplo, un sistema de puntos para que beba el agua necesaria para estar hidratado. Le encantará ir sumando y obtener pequeñas recompensas. Si se olvida de beberla, réstale. Es un juego.

4. Utiliza una protección específica que cuide su piel de forma segura y, sobre todo, que haga llevadero el momento de la aplicación. Ha de tener un factor de protección alto o muy alto y ser resistente al agua –aun así, aplica protección antes de salir de casa y reaplica cada dos horas y siempre después del baño, especialmente si se ha secado con una toalla. El nuevo Nivea Sun Kids Roll-on es ideal porque cumple todos esos requisitos: además de aportar una protección altamente eficaz, ofrece una aplicación sencilla y divertida y una textura de rápida absorción. ¡Además, su formato te permite tenerlo siempre a mano! Incluso pueden llevarlo ellos en un bolsillo y es tan fácil que querrán aplicarse ellos mismos la crema. Con una textura no pegajosa –odian sentirse pringosos, aún más que los adultos– y una fragancia desarrollada para los más pequeños, es la forma más amena de protegerse del sol y divertirse sin preocupaciones.

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En este vídeo, Nivea refleja el momento en el que los niños "se resisten" a darse la protección y te propone algunas ideas para convertir el momento de aplicación de la crema en algo divertido, utilizando el dibujo y rimas, como “frota, frota y el sol, rebota”. Dale al play y... ¡a jugar!

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