Parto natural, cómo saber si estás preparada para aguantarlo

Sin anestesia, sin oxitocina y con la mínima intervención médica. El parto natural es una opción que cada vez interesa más.

parto natural
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En España el parto natural es una opción minoritaria, pero cada vez son más las embarazadas que se interesan por esta opción y se preparan para vivir esa experiencia. “Parir es puro instinto, la mujer tiene su cuerpo preparado para dar a luz sola y los especialistas únicamente somos necesarios para controlar que todo vaya bien. La mujer que desea dar a luz de forma natural confía en ella misma y llega al parto muy sana e informada, sabiendo lo que quiere: vivir y sentirlo todo, convertir el dolor en una experiencia positiva”, dice la ginecóloga Gaia Zocchi.

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Ejercicio en el embarazo
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Dar a luz cansa. Un parto, sobre todo si se es primeriza, puede alargarse 12 horas; por ello hay que llegar físicamente preparada. “Es como una maratón para la que hay que entrenar el cuerpo. Recomiendo hacer gimnasia preparto, nadar y caminar todos los días y practicar yoga o pilates, con los que se aprende a escuchar al cuerpo y a ejercitar la pelvis”, aconseja Gaia Zocchi.

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Calma y buen ambiente

Por otra parte, hay que tener en cuenta que el miedo al dolor paraliza. Por eso hay que entender el porqué de ese dolor, para qué sirve: las contracciones dilatan el cuello del útero y empujan al bebé por el canal del parto. “El dolor desaparece entre una y otra. Las contracciones naturales te dan una tregua (de 15 minutos al principio del parto, de un minuto cerca del final) para relajar el músculo uterino mediante la respiración profunda”, explica la asesora.

La importancia del entorno

Es otro aspecto fundamental. Según explican los defensores de este tipo de partos, en un ambiente relajado, sin luces intensas, ruidos, frío o gente entrando y saliendo de la habitación, se dilata mejor y la percepción del dolor es menor. En cambio, en un ambiente con mucha intervención, el cuerpo comienza a liberar hormonas del estrés (adrenalina) que inhiben las hormonas naturales del parto, como la oxitocina endógena (que produce cierta amnesia en las madres) y las endorfinas (que son analgésicas).

Al quitar todos los estímulos ajenos, la madre puede encerrarse en sí misma, escuchar lo que le pide su cuerpo y dejarse guiar por él. “Entonces es ella quien dice lo que quiere hacer en todo momento, si quiere levantarse y caminar, sumergirse en el agua o cambiar de posición”, indica Gaia Zocchi.

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Busca la mejor postura

En un parto natural la madre puede moverse con total libertad, y el movimiento ayuda en la dilatación y en el expulsivo. Hay varias posturas que son eficaces en este sentido:

- Colgada. Ya sea de unas cuerdas del techo o de los hombros de su pareja, en esta postura la mujer se estira y relaja durante las contracciones.
- Sentada en la pelota. Así bascula la pelvis, lo que favorece que la cabeza del bebé vaya encajándose.
- Dilatando en la bañera. En el agua (37 ºC) se suaviza el dolor y se dilata más rápido, porque se ablandan los tejidos que están contraídos.

Y si se detiene o no puedes...

“El objetivo es disfrutar del parto, lo que no es posible si éste se bloquea o si no se puede aguantar más el dolor –explica la ginecóloga–. La mujer siempre tiene que estar tranquila, por ello es importante llevar el parto natural en un hospital y saber que si hay alguna complicación, la epidural (aunque a dilatación completa ya no tiene sentido ponerla) y un quirófano siempre estarán ahí.”

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Los partos están cambiando
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Con independencia de que optes o no por dar a luz sin anestesia, debes saber que los partos actuales ya no son como los de antes. Hace unos años se seguían una serie de prácticas de forma sistemática, pero hoy algunas de ellas ya no se realizan, están en vías de desaparecer o se intentan evitar cuando es posible.

La episiotomía: El corte en la zona del periné solo debe practicarse (según la OMS) cuando sea realmente necesario. Según muchos especialistas, si se entrena el periné con ejercicios, se masajea con rosa mosqueta durante el embarazo, y el expulsivo se produce muy despacio, no hay necesidad de hacerla.

Ayuno previo: La prohibición de comer y beber durante el parto tenía justificación cuando sólo existía la anestesia general. Con la llegada de la epidural ya no lo tiene, y según muchos expertos puede ser incluso perjudicial que la madre no coma ni beba nada durante tantas horas.

El rasurado: Puede ser desagradable sentir en el postparto la quemazón que produce el crecimiento del vello rasurado. Y se ha demostrado que el vello no impide coser los puntos ni contiene bacterias que causen infecciones al bebé.

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