Plan de parto, cómo se hace y para qué sirve

Refleja tus preferencias sobre el tipo de asistencia que deseas recibir durante el nacimiento de tu hijo, siempre que sea posible.

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D.R.
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¿En qué consiste?

Elaborar un plan de parto, un documento que refleja tus preferencias sobre el tipo de asistencia que deseas recibir durante el nacimiento de tu hijo, es una buena idea.

Para ti porque este escrito, que debes redactar consultando al equipo médico que te está atendiendo en el embarazo o al que te asistirá en el parto, te ayuda a reflexionar sobre el tipo de parto y de atención al recién nacido que deseas y sobre las posibilidades de que tus deseos se cumplan en el centro en el que darás a luz, teniendo siempre en cuenta que puede haber imprevistos.

Y para el equipo médico, porque le orientará a la hora de aplicar o no determinadas prácticas protocolarias (uso de oxitocina, hacer la episiotomía, llevar al bebé al nido...), ya que, en la medida de lo posible, intentarán seguir tus preferencias.

¿Quiénes pueden hacerlo?

Cualquier embarazada que vaya a dar a luz en cualquier centro público o privado. Es un derecho reconocido en la Ley de Autonomía del Paciente.

Disponer de esta información por escrito tiene varias ventajas: facilita la comprensión del proceso y la participación activa tanto tuya como de tu pareja o acompañante, es de gran ayuda para el equipo profesional que te atenderá y evita tener que comunicar tus preferencias el mismo día en que vas a dar a luz, un momento en el que tu estado físico y emocional será más vulnerable.

¿Qué tiene que incluir?

Además de los datos administrativos (nombre y apellidos, dirección y teléfono, hospital, fecha probable de parto, número de historia clínica...), debe indicar qué prefieres tú en determinados aspectos del proceso del parto. Por ejemplo: ¿quién deseas que te acompañe?; ¿quieres evitar la aplicación de enemas?; ¿prefieres que no te rasuren el vello púbico?; ¿deseas beber agua o zumos durante la dilatación, si el parto va bien?; ¿puedes llevar y utilizar material de apoyo para la dilatación como pelotas, espejos, cuerdas, cojines, etc., o llevarte y escuchar tu música, o utilizar la bañera de dilatación, si el centro dispone de alguna?; ¿puedes tener monitorización fetal externa e intermitente, en vez de interna y fija?...

Y durante el expulsivo, ¿qué postura quieres adoptar (acostada, de pie, en cuclillas...) y en qué lugar si hay opciones (cama, taburete, silla de parto vertical...)?; ¿para el tratamiento del dolor deseas analgesia farmacológica, la epidural o prefieres otras alternativas?; ¿quieres que intenten evitar la episiotomía, si es posible, aún a riesgo de sufrir un desgarro?; ¿deseas que tu pareja esté presente en el paritorio (si no hay que hacer cesárea o aplicar instrumental) y pueda cortar el cordón umbilical?

Y, por último, ¿deseas que te faciliten el contacto inmediato piel con piel con tu bebé tras el nacimiento, que te lo pongan al pecho nada más nacer y que esté todo el tiempo contigo, en lugar de llevarlo al nido para que puedas descansar?

¿Cuándo debes elaborarlo?

Según el Ministerio de Sanidad, se puede elaborar en cualquier momento de la gestación, aunque lo aconsejable es hacerlo en las semanas 28-32, preguntando cualquier duda a la matrona o al ginecólogo.

Ten en cuenta que en el momento del parto puedes modificar cualquiera de tus preferencias escritas, comunicándolo verbalmente, según tu estado y el desarrollo de los acontecimientos. Tus preferencias deben, eso sí, estar en consonancia con la evidencia científica (consejos de la Organización Mundial de la Salud).

¿Cómo y dónde se presenta?

Puede hacerse por correo con acuse de recibo, por vía administrativa e incluso por fax. Nuestra asesora recomienda presentarlo por escrito y en duplicado, con sello de registro de entrada en tu copia, dirigido al gerente del Hospital y Servicios de Ginecología y Obstetricia y Neonatología.

Es preferible no presentarlo en persona, sino por correo certificado si se trata de un hospital privado o por la vía administrativa (que consiste en presentar nuestro escrito en duplicado en cualquier oficina pública con registro en Correos para que lo remitan al hospital) si se trata de un hospital público.

De esta forma llega correctamente a la persona adecuada y queda constancia escrita del contenido y de la fecha en que lo has enviado.

Intervenciones no siempre necesarias

Monitorización fetal, tactos vaginales, administración de medicamentos para acelerar el parto, canalización de vía venosa, sondaje vesical, rotura de la bolsa... ¿Tú qué prefieres?

Tal vez no sabías que siempre debe existir una justificación médica para realizar cualquier intervención, control o administración de medicamentos durante un parto, por lo que es aconsejable que tu documento ofrezca una información resumida sobre estas intervenciones, considerando que sólo se utilizarán en caso de que exista una indicación que lo justifique. “La episiotomía o el uso de oxitocina sintética están desaconsejadas por la evidencia científica y no deben hacerse de forma rutinaria y sin una indicación médica válida como, por ejemplo, si hay sufrimiento fetal en el expulsivo o falta de progreso en la dilatación.

En cualquier caso, siempre deben informarte y pedirte tu consentimiento (que puede ser verbal en casos de urgencia y escrito en los demás) y explicarte las distintas alternativas que existen”, nos explica la abogada Francisca Fernández Guillén.

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