El parto en situaciones "especiales"

Hay una serie de circunstancias médicas que pueden condicionar el modo en que nacerá tu hijo. Descubre cuáles son las más habituales.

parto en situaciones especiales
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Ante la inminente llegada del parto, es normal que aparezcan dudas y miedos, sobre todo si es la primera vez que vas a ser mamá o si estás en alguna de estas circunstancias “especiales”.

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Posibles situaciones comprometidas

La mayoría de los partos en nuestro país, un 72% según el Instituto Nacional de Estadística, se llevan a cabo por vía vaginal. El resto son cesáreas, la mayoría programadas con antelación cuando se prevé que el parto puede comprometer la salud del bebé o de la futura madre. “Estas intervenciones, así como las inducciones, se realizan en torno a la semana 38 para evitar situaciones que puedan suponer una urgencia obstétrica”, explica Jackie Calleja, obstetra y ginecólogo.

No obstante, incluso si te han diagnosticado alguna complicación en el embarazo que podría influir en el parto, es posible que tu ginecólogo espere hasta que aparezcan las primeras señales y, teniendo en cuenta otras variables (edad, condición física, si es el primer parto o no, ausencia de bienestar fetal...), decida entonces si el parto vaginal es viable o hay que hacer cesárea. En cualquier caso, trata de estar lo más tranquila posible, porque tu actitud jugará un papel muy importante. Y confía en tu tocólogo, es quien mejor sabe qué hacer en cualquier situación, también en las siguientes.

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Miopía alta

Con más de seis dioptrías existe el riesgo de que la retina se desprenda con los esfuerzos de las contracciones del parto. Si al examinar el fondo del ojo al final de la gestación, el oftalmólogo comprueba que está en buen estado, se podrá intentar un parto vaginal (probablemente con la ayuda de instrumental en el expulsivo, para minimizar daños oculares). Si no, se hará una cesárea.

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Embarazo múltiple

No siempre es preciso realizar una cesárea. Para valorarlo se tendrá en cuenta si la madre tiene alguna cicatriz en el útero (por ejemplo, si le han extirpado miomas, si le han hecho cesáreas previas...), el tamaño de los bebés y la posición en la que se encuentran.

Si el primero está de nalgas o transversal, se opta por la cesárea, y si está de cabeza, por el parto normal. Una vez que el primer bebé ha nacido, la posición del segundo no es tan importante; si está de nalgas o transversal, el tocólogo intentará cambiar su posición o incluso seguir con el parto vaginal sin hacer ninguna maniobra.

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Diabetes gestacional

No hay problema para el parto vaginal si la diabetes está controlada, salvo que haya hipertensión (más común en mamás diabéticas), pero a partir de la semana 37, si el bebé está maduro para nacer, se provoca el parto para evitar que siga creciendo y que sea preciso hacer una cesárea.

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Herpes vaginal

El virus del herpes simple (causante del herpes vaginal) puede contagiarse al bebé mientras que atraviesa el canal del parto y, en casos extremos, provocar en el recién nacido encefalitis o una sepsis herpética que afecte a diferentes órganos.

Para evitarlo se opta por practicar una cesárea si la madre ha contraído el virus en el último trimestre o si presenta lesiones vaginales sospechosas de que éste se encuentre activo (vesículas, pústulas...). Al tratarse de una infección recidivante, una vez que se contrae el virus se es portador y aparecerán brotes más o menos espaciados en el tiempo.

Por eso, en caso de que seas portadora pero el virus no esté activo, el especialista te recomendará un tratamiento antiviral desde la semana 36 para prevenir un brote y optará por el parto vaginal.

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Varices importantes
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La prioridad es evitar que la madre sufra una trombosis profunda y que el coágulo que la provoca se desplace a otros órganos (pulmones, corazón y cerebro), ocasionando una embolia.

Para reducir este riesgo se suele tratar a la gestante con anticoagulantes (heparina), que dejan de suministrarse al acercarse el parto, a fin de prevenir hemorragias. Contando con la recomendación del especialista en vascular, el parto puede ser vaginal, pero con uso de medias de compresión o vendaje de las piernas.

Una vez que el bebé nazca, es importante que la nueva mamá camine lo antes posible para evitar la formación de nuevos coágulos en las piernas.

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Preeclampsia

Las embarazadas que tienen una presión arterial elevada y eliminan demasiadas proteínas en la orina (preeclampsia), tienen más riesgo de sufrir un desprendimiento de placenta o accidentes vasculares a medida que la gestación se acerca al final. Para evitarlo se suele inducir el parto (el momento dependerá de la gravedad) una vez que el bebé pueda sobrevivir fuera del útero materno.

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Insuficiencia cardiaca

Con cada contracción de parto, el corazón tiene que bombear un 20% más de sangre, por lo que es muy importante valorar con precisión si esto será excesivo para una mujer con patologías cardiacas.

Por lo general, para evitar riesgos, se opta por una cesárea programada. Pero si la insuficiencia es leve, se puede llevar a cabo un parto vaginal con epidural, asistido con instrumental, para evitar que la mujer realice grandes esfuerzos en la fase de expulsión.

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Con cesáreas previas

Más del 60% de las madres que han tenido un hijo mediante cesárea tienen partos posteriores por vía vaginal sin ninguna complicación, según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud). Para valorar si esto es viable, el tocólogo estudiará los motivos por los que se realizó la intervención.

Si las causas no se repiten, si han pasado al menos dos años desde la cesárea anterior y si la incisión que se practicó entonces en el útero (no en la piel) fue transversal y casi a la altura de la pelvis, se optará por un parto vaginal. De lo contrario o si ya ha sido sometida a dos cesáreas, se programará otra para evitar el riesgo de rotura uterina durante las contracciones.

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Placenta previa

Cuando en la semana 36 de gestación se confirma con la ecografía que la placenta está taponando el cuello del útero en su totalidad (placenta previa oclusiva) o parcialmente (oclusiva parcial), no hay más remedio que programar una cesárea.

Ahora bien, si la placenta previa es marginal (linda con el cuello, pero no lo tapona) se opta por el parto vaginal, en ocasiones acelerado con oxitocina (sobre todo en primerizas, en las que el parto es más largo) para evitar que la placenta se desprenda y provoque una hemorragia materna.

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