¿Estoy de parto?

Es probable que durante el embarazo te preguntes si llegado el momento sabrás reconocer las señales que indican que tu hijo va a nacer ya. Tranquila, tras leer este reportaje lo tendrás clarísimo.

 

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Salir de cuentas

Estás a punto de salir de cuentas y te sientes ya muy pesada. Sin embargo, no hay muchos más síntomas y no sabes si serás capaz de reconocer las primeras señales de parto cuando se presenten. Debes saber que éstas se producirán entre las semanas 38 y 41 de gestación, siempre y cuando no tengas un parto prematuro, en cuyo caso se presentarán antes de la semana 38 (ocurre en un 9% de los casos).

Observa los cambios que va experimentando tu cuerpo, sin obsesionarte, pero atenta a ellos. Probablemente dos o tres semanas antes del parto (aunque a veces puede ocurrir incluso en el mismo día) el bebé se encajará. Notarás que tu tripa baja, que puedes respirar mejor y que sientes más presión en la pelvis. Te costará más andar y necesitarás hacer pis más a menudo. Como a estas alturas estarás viendo a tu ginecólogo con frecuencia, él te dirá si el bebé está ya colocado para nacer.

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Contracciones, ¿son las de verdad?

También desde unas semanas antes de que se produzca el parto es probable que notes contracciones. Atenta a ellas, pero tranquila. Serán suaves, irregulares y cortas. Su nombre científico es “contracciones de Braxton Hicks” e indican que tu cuerpo se está preparando para la próxima llegada del bebé, que como comentábamos, seguramente no será inminente. Estas contracciones permiten que el cuello del útero vaya haciéndose más blando y se vaya ensanchando. Los médicos lo llaman “borramiento del cuello uterino”.

Si las sientes, coméntaselo a tu ginecólogo en la siguiente visita. Y si te resultan molestas, relájate y respira despacio. Sobre todo si la fecha en la que tendría que nacer tu hijo queda aún algo lejos, tómate la vida con más calma, evitando los movimientos bruscos y el estrés.

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¡He roto aguas!

Aquí ya empezamos a hablar del parto en serio. Romper aguas es un motivo para coger ya lo que vayas a necesitar cuando nazca tu bebé y dirigirte hacia el hospital. No tienes que ir a toda prisa, hay tiempo. Aunque sí deberás ir lo antes posible si ves que las aguas que expulsas son de color oscuro. O si aún no tenías (por fecha) que ponerte de parto; es decir, si se trata de una amenaza de parto prematuro.

En el resto de los casos, la mayoría, dúchate, avisa a tu pareja o a quien vaya a acompañarte en este momento tan importante y dirígete al centro en el que darás a luz. Aunque no tengas ninguna molestia (y más si ya estás con contracciones), no conduzcas. Es mejor que te lleve alguien o, si estás sola, pedir un taxi.

Otra circunstancia que puede darse es que no tengas claro si has roto aguas o no. Al final del embarazo el flujo vaginal puede ser muy abundante y confundirte en un momento determinado. Ante la duda, no está de más que vayas a Urgencias (sin alarmarte) y lo valoren.

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Contando los minutos

La mayoría de los partos comienzan con la aparición de las contracciones (empezar rompiendo aguas también es habitual, pero menos común). Sabrás que son las “auténticas” porque se producirán de forma regular y serán cada vez más intensas. Al principio notarás una molestia (similar a las premenstruales o a las de los primeros días de regla) que irá haciéndose más y más notable, hasta llegar a ser dolorosa. También se producirán en un intervalo de tiempo cada vez más corto. Sabrás que es el momento de ir al hospital cuando se produzcan cada 10 minutos y duren unos 30 segundos. Como siempre, sin prisa pero sin pausa y si es acompañada, mucho mejor.

Una vez en la clínica, no cuentes con que todo vaya a ir muy rápido (aunque podría pasar). Cada parto es un mundo, pero por regla general será más largo si el tuyo ha empezado rompiendo aguas. Y, claro, si eres primeriza. Si ya has tenido más hijos podrías completar la dilatación en un par de horas, pero si es el primero, puedes necesitar desde tres o cuatro horas hasta un día entero. Sigue las indicaciones de la matrona o del médico y piensa que ya te queda poco para conocer a tu hijo.

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La pérdida del tapón mucoso

Unos días antes del parto (o puede que sólo unas horas antes) expulsarás el tapón mucoso. Las contracciones preparatorias son las causantes de que esta sustancia gelatinosa y de un tono blanquecino se desprenda. Hasta ahora cerraba herméticamente el orificio cervical, protegiendo al bebé de posibles infecciones.

No hay que alarmarse por su pérdida ni actuar de ningún modo en concreto (sí conviene que cambies los baños por duchas). Aunque... ¡quizá ni llegues a enterarte de que lo has perdido!

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Bien preparada para el parto

Aunque te queden algunos días o incluso semanas para la fecha prevista, puedes ir preparándote para ello:

- Ten lista la bolsa que llevarás al hospital, tanto las cosas que necesites para el bebé como las tuyas. No olvides incluir los documentos necesarios.
- Depílate y no te pintes las uñas. Si el parto se presentara por sorpresa no tendrías tiempo de quitarte el esmalte y tendrían que hacerlo en la clínica a toda prisa. No hay necesidad.
- Consume alimentos ricos en hierro y en calcio e hidrátate bien por fuera (date crema) y por dentro (bebe agua a menudo).

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