Conservar el cordón umbilical

La espera de un bebé conlleva un montón de ilusiones, ansiedades y sobretodo de grandes decisiones.

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D.R.

Algunas de ellas están relacionadas con el futuro bebé, como el nombre. Otras con la elección del médico, maternidad...

Pero ahora, existe una decisión mucho más importante que deben tomar los padres y es la de si guardar o no las células madres del cordón umbilical.

Los últimos avances de la ciencia médica han logrado que el cordón umbilical y su sangre tengan un valor incalculable en el tratamiento de enfermedades y su investigación.

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Aprovechando la oportunidad única e irrepetible que brinda el parto, los padres pueden optar por la recuperación y conservación de las Células Madre.

Estas células, similares a las que se encuentran en la médula ósea, tienen una compatibilidad genética exacta con el bebé, ya que fueron producidas por él mismo.

LA IMPORTANCIA DE LAS CÉLULAS MADRE

Este tipo de células tienen dos características fundamentales:

  • Su capacidad para transformarse en células especializadas para cualquier órgano o tejido del cuerpo.
  • Pueden producir células madre idénticas a ellas, con iguales propiedades.

    Ambas características son las que las ha convertido en una alternativa terapéutica muy eficaz en el tratamiento de muchas enfermedades sanguíneas, metabólicas, e inmunológicas, como leucemias, defectos metabólicos congénitos o anemias.

    En todo el mundo se han efectuado más de 8.000 transplantes de células de cordón, de los cuales más de 400 se han hecho en España.

    La intervención de las células madre presenta varias ventajas frente al transplante convencional: la disponibilidad de las muestras es prácticamente inmediata, no requiere tratamiento previo en el donante, y hay mayores posibilidades de compatibilidad y menores de rechazo.

    Por otra parte, gracias a las nuevas investigaciones que se están haciendo muestran un futuro esperanzador para la medicina regenerativa y, también se usa para tratar el parkinson, el alzhéimer, la regeneración hepática, y la diabetes de tipo 1.

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