Cita previa para la anestesia en el parto

Al final del embarazo tienes una cita ineludible: la consulta con el anestesista, para decidir qué anestesia será la más indicada en tu parto y saber si existe algún inconveniente para utilizarla.

Unas semanas antes del parto, el ginecólogo te enviará a la consulta del anestesista para que te haga el estudio preanestésico. Debes ir, incluso si te has propuesto que tu parto sea sin anestesia, porque nunca se sabe cuándo puede ser absolutamente necesaria.

Esta consulta se suele realizar mediante entrevista personal en los centros privados. En los públicos, algunos optan por charlas informativas colectivas, en las que un especialista explica en qué consiste la técnica de anestesia y responde a las dudas de las futuras mamás, además de asegurarse de que no hay inconvenientes clínicos que impidan la aplicación de anestesia en cada caso. Si en tu historial existe alguna enfermedad que pueda dificultar su uso, te remitirá a una consulta individualizada.

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Un examen importante

En cualquier caso, el anestesista se interesará sobre tu estado de salud y te hará preguntas sobre enfermedades que puedas padecer y la medicación que estés tomando. Y es que determinados fármacos, como los anticoagulantes o los antiagregantes (por ejemplo la aspirina) pueden interferir con la anestesia y hacer inviable su aplicación, a no ser que se suspenda su uso a tiempo. También te informará sobre posibles alergias a medicamentos, pues junto a la anestesia se pueden aplicar antibióticos que pueden causar reacción si eres sensible a ellos.

Las pruebas médicas suelen limitarse a una analítica de rutina. El anestesista tendrá en cuenta sobre todo los valores referidos a la hemoglobina, los glóbulos rojos, las plaquetas y la coagulación.

Pregunta tus dudas

La consulta preanestésica es el momento ideal para que plantees al especialista tus dudas y puedas optar por el uso de la epidural, si así lo deseas. Seguramente las cuestiones que más te inquietarán serán las referidas al dolor que provoca el pinchazo, las complicaciones tras su aplicación o si la anestesia interfiere en el buen estado del bebé. Debes saber que:

  • El dolor de la punción para aplicar la epidural es mínimo, equiparable al de la anestesia local que aplica el dentista.
  • Las complicaciones graves derivadas del uso de una anestesia regional (epidural o raquídea) son de carácter neurológico, pero es muy improbable que se den y, aunque así fuera, si se cogen a tiempo se pueden controlar. En cuanto a efectos adversos de segundo orden, como bajadas de tensión, vómitos, picores, dolor de cabeza o mareos, no son habituales y se resuelven con facilidad.
  • Ningún estudio ha confirmado que con el uso de la epidural aumenten las probabilidades de cesárea o el uso de forceps. Sí puede prolongar la fase de salida del bebé; esta situación se contrarresta con la aplicación de oxitocina. De hecho, otra de las ventajas de la epidural es que puede aplicarse en cualquier momento, siempre que existan contracciones y el parto no esté muy avanzado, para que dé tiempo a que la anestesia haga efecto.
  • La anestesia regional es segura para el bebé, ya que no atraviesa la placenta.
  • La epidural aumenta la calidad del parto, pues la madre va más relajada y el control de su estrés redunda en beneficio del pequeño. Además, al disponer de un catéter, la anestesia se puede reforzar en caso de que sea necesario.
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    La epidural se contraindica...

    En muy pocos casos no podrás optar por esta anestesis. Estará contraindicada...

    • Si tienes problemas de coagulación. Si tus plaquetas están alteradas, la coagulacion no es óptima y el uso de la anestesia implica más riesgos que ventajas.
    • Si padeces algún tipo de cardiopatía, hipertensión o hipotensión. En estos casos será el especialista pertinente quien valore tu situación y realice las pruebas necesarias (como un electrocardiograma, que en algunos centros se hace por sistema), a la vista de cuyos resultados se determinará si la anestesia está indicada.
    • ¿Tienes diabetes? Si no cursa con anomalías neurológicas, no hay impedimento para utilizar la epidural.

      Consentimiento informado

      Para que te apliquen cualquier anestesia es necesario tu consentimiento previo. Lo normal es que tras la consulta y las pruebas de preanestesia se realice un informe que el anestesista y tú firmaréis, aceptando las condiciones que refleje. Este papel tienes que llevarlo al hospital el día del parto. Si se te olvida, en el centro te darán otro “consentimiento informado” para que lo firmes.

      Aun así, en casos de urgencia, el anestesista y el equipo médico serán los que decidan el método anestésico pertinente, y su decisión primará sobre cualquier preferencia que figure en el informe que has firmado.

      Lo que realmente importa es que vayas al parto conociendo las ventajas y los inconvenientes de la opción elegida. Así tendrás más seguridad y confianza, lo que sin duda facilitará la llegada del bebé.

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