Donación pública del cordón

La donación del cordón es altruista y una vez realizada se pierden los derechos. Su sangre será empleada para un trasplante a cualquier paciente del mundo que lo precise, sin otra preferencia que la compatibilidad más idónea.

Es importante donar porque cuantas más muestras haya en los bancos públicos, más posibilidad hay de encontrar donantes compatibles.

Cómo se hace

Debes dar a luz en una de las maternidades autorizadas. Díselo al ginecólogo o a la matrona para que te den una hoja informativa y un cuestionario que debes rellenar, firmar y llevar al parto.

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No podrás ser donante si tienes alguna enfermedad (hepatitis B o C, sífilis, VIH, diabetes genética, cáncer...) o si surgen complicaciones en el parto.

“La red nacional de recogida de sangre del cordón quiere muestras de gran calidad y diversidad étnica, por eso tienen que ser partos perfectos. Se descartan las cesáreas, los partos prolongados o con instrumental, si la madre tiene fiebre o una infección...”, explica Miguel Ángel Herráiz, jefe de Obstetricia del Hospital Clínico San Carlos y catedrático de Obstetricia y Ginecología en la Universidad Complutense de Madrid.

Qué es la donación dirigida

Consiste en donar la sangre del cordón para un miembro de la familia enfermo, previa indicación médica. La petición debe realizarla el especialista que le trate, como mínimo un mes antes del parto, y una comisión de la Organización Nacional de Trasplantes ha de valorar el caso.

Aunque una vez concedida la petición se entrega un informe que la madre debe llevar el día del parto, conviene recordar a los médicos que se trata de una donación dirigida.

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