Claves para saber si el padre podrá ayudar en el parto

Alentar, apoyar, calmar, masajear… el futuro papá puede hacer mucho para ayudar a su mujer en el parto, siempre que esté preparado para asistir al gran acontecimiento.

Más del 90% de los bebés que nacen cada año llegan al mundo por vía vaginal y tienen la oportunidad de ver la cara de papá y mamá al mismo tiempo en el paritorio.

En las últimas décadas, el papel del padre ha cambiado mucho. Actualmente, los futuros padres asisten a los cursos preparatorios, viven con entusiasmo la primera ecografía e incluso, algunos sufren cambios en los niveles hormonales durante las gestaciones de sus parejas, que los expertos denominan “embarazos empáticos”.

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Lo bueno de estar presente en el parto

Desde hace décadas, los biólogos investigan los primeros contactos entre las madres y sus crías en diferentes especies de mamíferos. Y los humanos formamos parte de ese mundo.

Hoy sabemos que en los primeros días, y en especial en las primeras horas de vida, los bebés tienen mayor habilidad para establecer fuertes vínculos afectivos con las personas que conocen y se encuentran más cerca de ellos.

Gracias a la emotividad que se vive en el momento del nacimiento de un hijo, los hombres experimentan grandes dosis de ternura y sentimientos, lo que además de permitirles hacerse a la idea de su nuevo rol con más facilidad, les ayuda a encontrar antes la manera de comunicarse con el bebé a través de caricias, besos, abrazos...

Y gracias a la Naturaleza, este contacto físico aumenta en ambos la producción de una hormona llamada oxitocina, conocida como “la hormona del amor”, ya que cuanto más elevados tenemos sus niveles, más vínculos afectivos creamos, y más intensos son.

En cuanto a la madre, encontrar apoyo en uno de los momentos de mayor incertidumbre de su vida (sobre todo si es primeriza) para enfrentarse a sentimientos tan dispares como la emoción y la alegría por el inminente nacimiento y el miedo al dolor y a lo desconocido, es muy importante. Y es que si la futura mamá siente el apoyo y la admiración de su pareja, será más fácil que no pierda el control de la situación.

Y lo que ya no es tan bueno…

Ahora bien, está claro que ni todos los padres ni todas las madres son iguales. Por muy demostrados que estén los beneficios de la asistencia del hombre al parto, hay parejas que opinan lo contrario y deben ser respetadas.

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De hecho, para un hombre la imagen de un parto vaginal puede resultar algo traumática y si realmente no está preparado para ello, es posible que acarree más inconvenientes que beneficios en la futura relación sexual de la pareja. A muchos hombres les sorprende ver el sufrimiento de su pareja si el dolor es muy intenso y no encajan del todo bien esa situación, poniéndose nerviosos.

Si el padre es de los que se marea con un simple análisis de sangre, a lo mejor no es buena idea que entre en el paritorio. En un parto hay sangre y se viven momentos que pueden ser intensos, lo que algunas personas no llevan bien y pueden marearse, lo que ocasionaría más un problema que una ayuda.También es importante valorar en la medida de lo posible cómo reaccionará el hombre si el parto no resulta todo lo sencillo que se esperaba.

En las últimas décadas los futuros padres se han ido involucrando cada vez más en el embarazo de sus parejas: asisten a los cursos preparatorios, viven con entusiasmo la primera ecografía e incluso algunos sufren cambios en los niveles hormonales durante las gestaciones de sus parejas, que los expertos denominan “embarazos empáticos”. Dicho esto, sería injusto privarles de una de las experiencias más inolvidables que la Naturaleza les va a brindar: asistir al nacimiento de sus hijos.

Por tanto, si un hombre no se ve capaz de afrontar esos momentos, no hay que juzgarle y respetar su decisión de no entrar. En esos casos, puede entrar la madre, la hermana o una amiga íntima a acompañar a la futura mamá.

¿Y si el padre quiere y no le dejan?

Puede darse el caso de que la pareja esté totalmente decidida a entrar en el paritorio y el tocoginecólogo se lo prohíba. Las Consejerías de Salud de las diferentes Comunidades Autónomas cuentan con decretos que reconocen el derecho de la parturienta a estar acompañada por alguien de su confianza durante el preparto, el parto y el postparto, salvo causa debidamente justificada.

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Y es aquí donde el tocólogo tiene la última palabra. Cuando la fase de dilatación se ha producido sin problemas y se prevé que la expulsión se desarrolle de la misma manera, el médico no tendrá inconveniente en que el papá esté presente, incluso si es necesario recurrir al uso de instrumental médico como fórceps o ventosa en el último momento.

Ahora bien, si la cosa se complica y, por ejemplo, hay que hacer una cesárea de urgencia, el padre tendrá que esperar fuera, ya que en ese caso estamos hablando de una intervención quirúrgica. Con la cesárea programada sucede lo mismo. Se trata de una operación en toda regla y, por ello, la gran mayoría de los especialistas prohíben la entrada de las parejas al quirófano.

Una preparación exhaustiva

Si después de leer hasta aquí, estás convencida de que llegado el momento conviene que tu pareja te acompañe, no está de más que empiece a prepararse para ello. ¡Ah! y no olvides advertirle que, por mucho que le quieras, es muy probable que le grites unas cuantas veces. Y es que, puestos a compartir experiencias, ¡ya podríamos compartir un poco la de las contracciones!

  • Pregúntale abiertamente si quiere asistir al parto. Acepta sus miedos, si los tiene, y discutidlos juntos, pero nunca le coacciones o chantajees si te dice que prefiere no estar presente.
  • Asistid juntos a las clases de preparación al parto. Cuanta más información tenga de lo que va a pasar, mucho mejor. Además, hablar con otros futuros padres sobre ello también le ayudará.
  • Practicad a menudo las respiraciones y pídele que aprenda a darte masajes en la parte baja de la espalda. Es fundamental que se sienta útil y activo en el parto.
  • Hablad de lo positivo que va a ser coger al recién nacido en brazos y acordad que visualizaréis esa imagen en los momentos difíciles. Enfrentarse a la situación en equipo os ayudará a los dos.
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