Pruebas de paternidad

¿Quién puede solicitarlas? ¿Cómo se hacen? ¡Despejamos dudas!

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D.R.
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Ella y él pueden solicitar la prueba

Hoy, gracias al ADN, es posible probar de forma inequívoca cualquier relación de paternidad.

En España, el 20% de este tipo de tests son solicitados por madres que quieren demandar ante los tribunales al supuesto padre biológico de sus hijos (según el Departamento de Medicina Legal de Barcelona, 83% de ellas aciertan en su reclamación).

Pero la mayoría (70%) los piden hombres que dudan de la paternidad biológica de sus hijos (para hacer la prueba, la Ley no obliga a exigir autorización de la madre, si el hombre puede acreditar que es el padre legal del niño).

Y uno de cada diez descubre que el hijo que lleva sus apellidos no tiene sus mismos genes.

El procedimiento para hacer esta prueba tiene varias fases.

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Primera fase: muestra biológica

El test puede hacerse a partir de cualquier muestra biológica, pero las más idóneas son la sangre y la saliva.

En los procedimientos judiciales se suele emplear la primera, pero los laboratorios privados se decantan por extraer muestras de la mucosa bucal.

“Es un sistema indoloro, no invasivo y no requiere intervención de personal sanitario. Por eso es el adecuado para bebés”, explica Daniel Manzanares, director gerente de ADF Tecnogen.

La muestra se recoge realizando un frotis de la cara interna del carrillo con un bastoncillo de algodón estéril.

Se deben tomar al menos dos, una del padre y otra del hijo, aunque es muy útil que la madre intervenga en el estudio.

También es posible hacer una prueba de paternidad al feto en el vientre de la madre.

En este caso, la muestra no se toma del propio embrión, sino de las vellosidades coriónicas que lo rodean o del líquido amniótico (ojo, se hace mediante amniocentesis, una prueba que tiene un 0,5% de riesgo de aborto espontáneo).

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Segunda y tercera fase

* Cotejar la información genética.

La muestra sirve para trazar el perfil genético de la persona analizada.

“EL ADN se hereda. Todos los seres humanos reciben la mitad de la información genética del padre y la otra mitad de la madre, es decir, heredan un juego completo de 23 cromosomas de cada progenitor. Son secuencias de ADN que deben coincidir en padres e hijos. Nosotros aquí comparamos esas secuencias”, dice Manzanares.

* Determinar la compatibilidad o exclusión.

El laboratorio analiza y compara los marcadores genéticos de las muestras obtenidas.

Según Manzanares, “para que la prueba sea fiable deben analizarse y cotejarse el mayor número de marcadores posible. Nosotros analizamos 16, lo que permite hallar el mayor número de exclusiones de paternidad o la mayor compatibilidad genética”.

Los laboratorios excluyen la posibilidad de paternidad si hallan más de dos exclusiones (no coincidencias) entre los marcadores usados.

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Índice de fiabilidad

Las pruebas biológicas tienen una fiabilidad de 99,99%.

En España, el Tribunal Supremo da por probada la paternidad cuando la probabilidad supere el 99,73%.

Como explica Manzanares,“nunca se da una certeza absoluta porque no se puede descartar la posibilidad de que la misma combinación genética entre dos personas se dé por casualidad. Pero en la práctica es imposible un índice de probabilidad superior al 99,9% sin que haya una relación de paternidad

Si la prueba se solicita por vía judicial y el demandante se acoge al beneficio de la justicia gratuita, el coste es cero.

Respecto a los anuncios de Internet que ofrecen la posibilidad de adquirir kits on-line para recoger muestras en casa y enviarlas a un laboratorio, que manda por correo la respuesta, conviene ser cauto, ya que no todos son fiables.

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Ante los tribunales

Estos tests son la prueba de cargo en los procesos judiciales de filiación.

Hay dos procedimientos: uno para la madre o el hijo que quieren demostrar la paternidad de un hombre y otro para el hombre que desea probar que no es el padre biológico de su hijo.

Ambos comienzan con una demanda que sólo se admitirá a trámite si se presenta un principio de prueba que la haga creíble.

En el primer caso, si la sentencia reconoce la paternidad, la madre podrá cambiar los apellidos del hijo en el Registro Civil y reclamar el pago de pensión de alimentos para el niño.

En el segundo caso, si la sentencia no reconoce la paternidad, el padre puede quitar sus apellidos al niño y a partir de ese momento no tendrá ningún tipo de obligación con él.

Nadie puede ser obligado a someterse a este tipo de prueba.

La negativa a hacerlo no es suficiente para atribuir la paternidad a una persona, si no existen otros indicios, pero la mayoría de los jueces la consideran un indicio de culpabilidad.

Si el supuesto padre se niega a hacerse la prueba, los jueces pueden admitir los tests de ADN de hermanos, abuelos o tíos del hijo que reclama la paternidad.

“No ofrecen una certeza absoluta, pero permiten determinar con una probabilidad muy alta si dos personas son hijas del mismo padre”, según Manzanares.

En estos casos sí resulta imprescindible la participación de la madre.

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