Recuperar el pelo en el postparto

La pérdida de cabello es propia de esta etapa y, aunque sea un problema temporal, puedes hacer mucho por ponerle remedio.

 

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¡Se me cae muchísimo!

En el embarazo nada hacía presagiar esta situación. Pero sí, entre un 40% y un 50% de las madres recientes experimentan una caída muy acusada de cabello hacia el segundo mes después del parto.
En algunos casos la pérdida es tan abundante que pueden aparecer calvas en la zona del flequillo, en la raya del pelo y en la coronilla. Incluso, es posible que se caigan mechones enteros.

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Al ritmo que voy, ¿me quedaré calva?

La respuesta es no, este problema tiene fin. Se trata de una situación transitoria conocida como “efluvio telogénico del postparto” y suele empezar a mejorar hacia el sexto mes del parto. Aunque has de tener paciencia, porque quizá no notes que has recuperado tu antigua cabellera hasta que tu hijo cumpla un año.

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¿Por qué me ha pasado?

Normalmente, el 89% de los cabellos se encuentran en fase de crecimiento (anagén), un 1% en fase de reposo y el 10% restante, en fase de caída (telogén). Esto supone unos 100 cabellos perdidos al día. Pero las circunstancias del parto y el postparto hacen que este equilibrio de proporciones se pierda, los folículos pilosos se saltan la fase anagén y pasan directamente a la fase de caída. La pérdida de sangre, el déficit de hierro y de zinc, la disminución del nivel de progesterona y el aumento del cortisol (hormona que se libera en situaciones de estrés físico y psíquico) propios del postparto, hacen el resto. Aunque sea algo temporal, para algunas mujeres supone un shock.
Veamos cómo minimizar este desastre.

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En los alimentos está lo que necesitas

Para su anclaje y crecimiento, tu pelo necesita vitamina B6 (favorece la absorción de la cistina) vitamina E, biotina (o vitamina H, que estimula el crecimiento del cabello, equilibra el cuero cabelludo y reduce la caída), cistina, arginina y metionina (aminoácidos que refuerzan la queratina del cabello, fortalecen y aportan elasticidad). Además de hierro, calcio, yodo y zinc. Todo ello lo puedes obtener de los alimentos típicos de la dieta mediterránea.
Encuentras biotina en cereales y arroz integrales, en el pescado, la yema de huevo y en los frutos secos.
La arginina la consigues tomando nueces, avellanas, semillas de girasol, carne de aves, lácteos y pescado.
La metionina, imprescindible para un cabello fuerte, la encuentras en cereales, semillas de sésamo, huevos, carne y pescado.
El aminoácido cistina, además de contribuir al crecimiento del pelo, participa en el transporte del hierro y del zinc hacia el cuero cabelludo. Son buenas fuentes: la avena, los lácteos, la carne de cerdo y ave, el germen de trigo y el brócoli.
Como ves, todo está en tu mesa.  

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¿Y si me corto el pelo?

Sí, si te resulta más cómodo y sí, porque el cabello corto o semi corto se enreda menos, tiene menos roces y se rompe menos. Pero cortarlo no mejora su crecimiento ni frena el problema de la caída (aunque ya sabes que es un problema temporal). Elige un corte que te permita realizar un recogido suave, sin mucha dificultad y sin tener que dedicarle mucho tiempo.

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¿Cómo me peino para disimular?

Cuando aparecen zonas muy despobladas es oportuno realizar un recogido suave (como una coleta baja) que las disimule. No uses gomas ni horquillas, que rompen el pelo, mejor átalo con un pañuelo o cinta. Si la pérdida de cabello es indeterminada, puedes optar por el pelo suelto.
No lo peines con la cabeza hacia abajo, sigue siempre la dirección del cabello. Usa un peine de púas separadas o un cepillo de cerda natural, no des tirones ni lo desenredes cuando está mojado; el pelo húmedo está debilitado. Si es posible, deja que se seque al aire, sin secador (aunque no debes acostarte con el pelo mojado, la fricción favorece su caída). No uses planchas o tenacillas, no te estires el pelo con cepillo y secador, no cardes las raíces ni fuerces el pelo con recogidos muy tirantes.

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¿Cada cuánto puedo lavarlo?

Lo que necesites para sentirte cómoda. El pelo graso necesitará más lavados que el normal o el seco. Usa un champú suave y combínalo con otro a base de arginina y biotina. Aplica el acondicionador solo en las puntas. Aclárate con agua tibia (ni fría ni muy caliente) y... aleja tus manos del pelo, o tendrás que aumentar la frecuencia de lavado.

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Microfibras de queratina

Hasta que tu problema se solucione, existe un remedio cosmético que te puede ayudar a sobrellevarlo. Se trata de un redensificador capilar formado por microfibras de queratina que se entrelazan con tu propio cabello, aportan densidad y color a las zonas despobladas y disimulan la falta de pelo. Está disponible en numerosas tonalidades para adaptase a todo tipo de cabellos. Es resistente al viento, a la lluvia y al sudor del cuero cabelludo, no destiñe y se elimina con un champú específico (en farmacias y perfumerías).
Si a los 6 meses del parto, no notas mejoría en tu cabello, debes consultar con un dermatólogo; en algunos casos, se precisa una valoración más profunda.

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