La depresión postparto es otra cosa

Parece como cualquier otra, pero no lo es. Este trastorno es diferente y su tratamiento también.

 

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Así se manifiesta

Tristeza, cansancio, falta de interés, dificultad para concentrarse, sentimiento de incapacidad, crisis de llanto... Todos estos síntomas coinciden con los de cualquier otro tipo de depresión, pero con una diferencia: todo esto lo está experimentando una madre que acaba de dar a luz, una persona que debería sentirse, en teoría, pletórica, la mujer más feliz del mundo.

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A cada cosa por su nombre

La depresión postparto (DPP) no hay que confundirla con lo que conocemos como el Baby Blues. Esos sentimientos son muy comunes (los sufren hasta el 85% de las madres), afloran desde el nacimiento del bebé hasta las 2 o 3 semanas posteriores al parto, son típicos de las noches en vela y están muy relacionados con el cansancio de la nueva madre.
Sin embargo, los sentimientos de la DPP se extienden en el tiempo y se caracterizan principalmente porque interfieren seriamente en la vida privada de la persona, ya que la madre que los sufre se siente incapaz de seguir adelante con la crianza de su hijo.

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Son muchas las mujeres afectadas

A pesar de ser un trastorno que, según apuntan varios estudios internacionales, afecta a entre un 10-20% de las madres, apenas existen 20 investigaciones publicadas sobre la depresión postparto en el mundo. No se ha ahondado demasiado en lo que “ocurre en el cerebro de una madre”, y de ahí la importancia de este estudio reciente que te interesa leer. Pincha aquí.

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Actividad neuronal diferente

Los autores de este estudio, científicos de Francia, Canadá y Estados Unidos, han profundizado en la neurobiología de la salud mental durante la maternidad, especialmente en la ansiedad.. Según una de las autoras de la investigación, Jodi Pawluski, “existen diferencias entre la actividad neuronal de las pacientes con DPP y las que presentan otro tipo de trastorno depresivo mayor y no han dado a luz”. Unas pruebas realizadas con resonancias magnéticas funcionales mostraron, por ejemplo, que la amígdala cerebral, normalmente en estado hiperactivo en personas con ansiedad y depresión, aparece menos activa en mujeres con DPP.

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¿Subtipo de trastorno?

Sin embargo, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) clasifica a la DPP como un subtipo de trastorno depresivo grave; por ello se sigue tratando a estas pacientes como a cualquier otra que sufre de ansiedad general. “La DPP es más complicada que otro tipo de depresión, porque la mujer espera con entusiasmo su maternidad y esto provoca que no puedan transmitir abiertamente sus problemas, lo que la deja sin tratamiento específico”, señala Pawluski.

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Miedo a ser descalificada

El gran obstáculo con el que se encuentran estas mujeres es precisamente la dificultad para contar lo que les pasa, un sentimiento común de vergüenza para reconocer que se sienten incapaces de cuidar del niño y que se ven sobrepasadas por la maternidad.
Es lo que acaban de confirmar en una encuesta realizada por la Seguridad Social británica y que ha sido publicada en el British Journal of General Practice. Los resultados de este cuestionario aseguran que más del 40% de las madres recientes entrevistadas tienen miedo a ser tratadas como “malas madres o a que la sociedad crea que no son capaces de cuidar de sus hijos”, y por ello no piden ayuda.

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Falta de interés del médico

Las madres afectadas aseguran también que los pediatras o matronas que las atienden tienen más interés en el estado en el que se encuentra el hijo que en valorar el estado de ánimo o la salud mental de la madre.
Los resultados de esta encuesta han alertado a la Seguridad Social británica. Sarah McMullen, portavoz de The National Childbirth Trust, que lucha por dar visibilidad a este problema y por ayudar a las mujeres que sufren la DPP, alerta sobre “el gran número de mujeres que convive con depresión y sin tratamiento y las consecuencias tan graves que esta situación tiene para las familias”.

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El ejercicio, parte del tratamiento

Organizaciones como PANDAS (que ayuda y apoya a mujeres con este problema) o mamás famosas como Adele, Alanis Morrisette, Gwyneth Paltrow, Courtney Cox o Drew Barrymore, que han hablado abiertamente de su depresión postparto, contribuyen a dar más visibilidad a algo que puede ocurrirle a cualquiera.
Por otro lado, un estudio de la Universidad de Birmingham, que ha observado a 1.734 madres recientes, asegura que el ejercicio aeróbico practicado de forma habitual alivia los primeros síntomas de depresión postparto. El estudio, publicado en el British Journal of General Practice, indica que además de acudir a terapia, hay que practicar ejercicio, ya que es un complemento con beneficios demostrados: la liberación de endorfinas provoca bienestar y fortalece el sistema inmunitario. Al sentirte más fuerte y en forma, se genera una autoconfianza que reduce el estrés y la ansiedad.

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