Fin de la baja maternal: 4 sentimientos normales

Ha llegado el día de reincorporarte a tu rutina laboral después de los meses de baja maternal. ¿Te sientes triste, ilusionada, culpable, aliviada...? Todos son sentimientos normales.

 

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Emociones al final de tu baja maternal

Ha sonado el despertador, te has levantado con pereza, has desayunado, te has preparado y estás lista para salir de casa hacia el trabajo como cualquier otro día... Solo que no es "cualquier otro día". Hoy vuelves a tu rutina laboral después de los meses de baja por el cuidado de tu hijo.

Y probablemente sientas emociones contradictorias. No te agobies, es algo lógico y mucho más frecuente de lo que crees. ¿Quieres saber cuáles son los cuatro sentimientos más habituales?

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Tristeza

Puede que en los días previos a la vuelta te sientas muy triste (incluso en ciertos casos los expertos hablan de una depresión postparto tardía). Es lógico que te dé pena separarte de tu hijo, llevas varios meses sin alejarte apenas de él y este primer adiós, aunque vaya a ser solo por unas horas, te resulta duro.

Para llevarlo mejor, piensa en los aspectos positivos de tu reincorporación (recursos económicos, experiencias nuevas, realización personal…). Y plantéate que seguramente será más difícil para ti que para él, porque vas a dejarle en manos de personas en las que confías y que contribuirán a ampliar su mundo emocional.

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Alivio

Es un sentimiento muy habitual, y no es incompatible con el anterior. Sí, te da pena separarte unas horas de tu hijo, pero también te sientes aliviada al volver a retomar, en parte, tu vida anterior: tus obligaciones laborales, la relación con tus compañeros, tus pequeñas rutinas...

Para algunas madres, además, la vuelta al trabajo supone también una vía de escape de una maternidad que no acaban de controlar (lógico) y que por momentos las supera. 

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Culpabilidad

Los primeros días, puede que sientas que abandonas a una criatura que depende por completo de tus cuidados y te plantees si está haciendo lo correcto al volver al trabajo.  Y al mismo tiempo, puedes tener la sensación de que "deberías" estar más ilusionada por retomar tu rutina laboral. Son emociones normales y lógicas, y aceptarlas es el primer paso para afrontarlas.

El segundo es ignorar las opiniones ajenas sobre lo que deberías o no deberías hacer o sentir. Tus decisiones y tus emociones son tuyas, no dejes que nadie te haga sentir mal por ellas. Ten algo claro: tú sabes mejor que nadie qué es lo que más os conviene a ti y a tu hijo.

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Temor

Ahora que ya no estás todo el rato con tu hijo, sientes que nadie va a cuidarle mejor que tú y temes que le ocurra algo. Y es posible que alimentes tus temores anticipando situaciones de desastre: ¿Llorará todo el rato cuando no estoy? ¿Le dolerá algo?¿Comerá mal?

Calma, intenta ver las cosas con perspectiva y confía en la persona o en el centro que has elegido para que cuiden a tu hijo; al fin y al cabo fue una decisión meditada y si en su día te pareció la correcta, ahora seguirá siéndola.

En todo caso, si es una escuela infantil, habla con los responsables y transmíteles tus inquietudes: seguro que las resuelven y desde entonces te marchas más tranquila. Y si se queda con alguien en casa, asegúrate de que entiende bien cómo quiere que cuides al bebé y déjale bien a mano tu teléfono para que pueda preguntarte cualquier duda.

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