Lo que te espera tras dar a luz y cómo te sentirás tras el parto

Aunque cada organismo precisa un plazo para recuperarse del embarazo y el parto, a los tres meses ya notarás grandes cambios.

plan recuperación postparto
Getty ImagesJoana Lopes / EyeEm

Tras dar a luz, la felicidad completa puede tardar en llegar al sentirte descolocada, cansada, dolorida... Pero aunque los primeros días sean complicados en algunos casos, tranquila, poco a poco verás cómo mejoras. Te ayudamos para que esa recuperación llegue cuanto antes.

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Los inicios no siempre son fáciles

Las cosas claras: los días posteriores al parto son en muchas ocasiones para olvidar: agotamiento, molestias en los puntos, dificultades para ir al baño, tensión mamaria, fiebre por la subida de la leche, contracciones en el útero (entuertos). Y en casa, además, toca hacer frente a la falta de sueño, a la nueva responsabilidad y a la atención del bebé.

Qué puedes hacer

- El esfuerzo físico realizado y la pérdida de sangre del parto (y la que tendrás durante la cuarentena) están entre las causas de ese agotamiento. Prioriza tu descanso y duerme cuando lo haga el niño.
- Deja que te ayuden (no pasa nada por reconocer que no llegas a todo y que una manita te viene bien).
- Aliméntate de forma sana y equilibrada: legumbres, verduras frescas, frutas de temporada, huevos, carnes blancas, pescado y cereales integrales son alimentos que no te pueden faltar; además de agua, zumos y preparados vegetales.
- Sigue con tus suplementos de calcio, hierro y ácido fólico, de forma especial si das el pecho.

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Poco a poco, todo mejora

Al principio, las molestias parecen interminables, pero tranquila, todo pasa. Los puntos de la episiotomía se reabsorben, se irán cayendo solos y en dos semanas la herida estará cicatrizada (si te han hecho cesárea, tu recuperación será un poco más lenta, acude a las curas y revisiones que te hayan marcado). Las contracciones del útero (se conocen como entuertos) que le ayudan a volver a su tamaño y las pérdidas sanguíneas (pueden ser como una regla fuerte o también evolucionar en grado y color: rojo, marrón y ocre) se acabarán en 15-30 días.

Qué puedes hacer

- La herida de la episiotomía (o la de la cesárea) y la que se genera en el útero tras la expulsión de la placenta mejorarán si tus niveles de vitaminas del grupo B son adecuados. Puedes conseguirlo mediante tu alimentación diaria (pan integral, legumbres, germen de trigo, leche, pescado, verduras...) o con complementos nutricionales, muchos de ellos incluyen este grupo.
- Pon al niño al pecho; la succión contribuye a que el organismo segregue oxitocina, esta hormona favorece que el útero se contraiga, se cierre su herida y con ello se reduce el sangrado.
- Lava los puntos dos veces al día con agua y jabón específico para la zona íntima; si el dolor de estos, del pecho o de las contracciones son acusados, puedes tomar analgésicos (consulta al médico cuál es el que mejor te va, pero si no tienes cita y te ves necesitada, mira en e-lactancia.org los fármacos compatibles con la lactancia).

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Quizá sufras un bajón emocional

Entre el 4 y el 10 día del parto es común que surja un periodo de tristeza y desencanto que se manifiesta con llanto injustificado, preocupación excesiva, irritabilidad, desilusión, sensación de impotencia y comentarios despectivos hacia una misma y hacia el bebé.

Es algo temporal y la mayoría de las veces se supera tras la cuarentena. Pero si se mantiene, hay que consultar al médico.

Qué puedes hacer

Este bajón emocional coincide con el importante ajuste hormonal que se produce a los pocos días del parto. A esto se suma el cansancio, la falta de sueño y la anemia que tienen casi todas las nuevas madres.

- La solución es salir de casa, pasear, recibir la luz del sol (buen euforizante), tomar el aire y centrarse en otras cosas que no sean las cosas del hogar. Aprovecha el buen tiempo y los días más largos para pasear entre 30 y 60 minutos diarios. Caminar ayuda a generar endorfinas que contribuyen a eliminar la tensión emocional.
- El magnesio y los polifenoles del cacao combaten la fatiga, el decaimiento y la irritabilidad y favorecen el descanso y el equilibrio hormonal. Son buenas fuentes: el chocolate negro, las nueces y las avellanas.

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¿Cuándo empezar con el ejercicio?

En cuanto te sientas bien y tu ginecólogo indique que puedes hacerlo (tendrás una revisión a los 15 días y otra a las 6 semanas). En tu plan de acción, además de pensar en la reducción de peso y volumen, es prioritario recuperar el suelo pélvico y tonificar la zona abdominal.

Qué puedes hacer

Los cambios hormonales, la distensión muscular, el peso que ha soportado la zona y las circunstancias del parto hacen que el suelo pélvico requiera ahora mucha atención.

- Tanto para prevenir futuras complicaciones como para corregir pérdidas de orina actuales, has de realizar ejercicios hipopresivos (fisioterapia-online.com) y contar con la ayuda de un especialista en suelo pélvico (rapbarcelona.com).
- Además, el ejercicio suave (andar, yoga, baile, gimnasia) favorece la movilidad intestinal, activa la mente, mejora el ánimo y aumenta el gasto calórico. Estas actividades, perfectas para primavera, te ayudarán a perder peso, a reconciliarte con la figura y a sentirte bien contigo misma.

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Tu piel necesita cuidados

Como sabrás, la gestación y el cambio hormonal que esta conlleva son circunstancias que favorecen la aparición de estrías. Pero, atención, porque una rápida pérdida de volumen y de peso también las genera. Es lógico que quieras volver pronto a estar como antes y recuperar tu figura, pero para tu piel no son oportunos los cambios bruscos de peso.

Por otro lado, si eres propensa a la aparición de manchas en la piel y te han salido durante la gestación (cloasma), ten en cuenta que estas manchas que afectan al rostro se difuminarán poco a poco, pero es fácil que se mantengan aun durante seis semanas (atención, el sol las acentúa).

Qué puedes hacer

Los cambios metabólicos y hormonales son los culpables de todo esto.

- Sigue aplicándote tu crema antiestrías, como mínimo tres meses después del parto.
- Hidrata tu piel por dentro y por fuera, bebe antes y después de hacer tus ejercicios, toma frutas de agua y ponte una buena crema hidratante después del baño o la ducha.
- Hasta que se difuminen las manchas, camúflalas con una base de maquillaje muy cubriente que tenga alto factor de protección solar (pregunta en la farmacia). También puedes usar despigmentantes faciales aptos para postparto.
- Una buena costumbre es proteger tu rostro del sol con un producto SPF 50+ siempre que salgas de casa (verano e invierno).

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¿Se te cae el pelo? Es normal

En cuanto al pelo, es común que durante el postparto se produzca una caída muy acusada y que su consistencia y aspecto varíen notablemente de lo que tenías antes.

Aunque sea una circunstancia preocupante para ti, recuerda que se trata de una situación temporal. En dos o tres meses, todo quedará solucionado, aunque puedes actuar para corregirlo.

Qué puedes hacer

Otra vez, los cambios metabólicos y hormonales son los culpables de todo. Tu cabello ahora necesita vitaminas, minerales y aminoácidos (zinc, metionina, cistina y biotina...) además de cuidados específicos: un champú hidratante, que puedes alternar con otro anticaída, un acondicionador para después del lavado, una mascarilla nutritiva dos veces a la semana y un serum para las puntas una vez a la semana (procura que sean productos lo más naturales posibles, sin sufatos, sin siliconas, sin parabenos). Y además has de seguir una alimentación equilibrada.

- Trata bien tu cabello, cepíllalo con suavidad con un cepillo de cerdas naturales de jabalí, hazlo cuando esté totalmente seco. Nunca des tirones con el pelo húmedo.
- Prescinde de gomas o enganches que lo mantengan muy tirante o que arranquen cabellos cuando te los quitas.
- Tu peinado, cuanto más sencillo mejor (las horquillas y pasadores, déjalos para más adelante).
- Si es posible, prescinde de planchas y del secador; pero eso sí, no te acuestes con el pelo mojado (es fácil que se rompa con los movimientos en la cama). Si se te hace tarde, date un toque ligero de secador.
- Puedes usar coloración vegetal o tintes suaves sin amoniaco, si tu cabello lo precisa. Pide consejo en tu peluquería habitual.

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