Cómo recuperar fuerzas tras el parto

A pesar de la alegría por la llegada del bebé, el postparto es una época difícil para ti, mamá. Al desgaste físico se unen la falta de sueño, las preocupaciones... ¿Cómo solucionarlo?

recuperar fuerzas tras el parto
Getty Images

Acabas de ser madre y aunque te sientes feliz por tener a tu bebé ya en casa, tus ojeras lo dicen todo. Estás agotada y con el ánimo un poco tocado. A este estado natural contribuyen diversas circunstancias.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Agotada es poco decir
Getty Images

Por un lado, el gran desgaste físico que supone el parto (el mismo que el de una carrera de fondo) y la probable anemia que padezcas por las pérdidas sanguíneas (casi todas las postparturientas la sufren y uno de los síntomas es sensación de debilidad y decaimiento).- Por otro lado, el descenso brusco de hormonas, que deja el ánimo por los suelos.A ello hay que añadir el trabajo que supone cuidar todo el día del niño sin experiencia que te avale (si eres primeriza), la falta de sueño reparador (nadie puede descansar bien cuando le requieren cada dos o tres horas), el poco tiempo que te queda para ti... Además, la inseguridad de saber si estás haciendo bien las cosas y el hecho de enfrentarte con las nuevas responsabilidades que están por venir, generan ansiedad y un alto grado de estrés físico y psíquico.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Pronto cambiará todo

No eres la primera ni la única a la que le sucede. Así que lo que ahora te pasa es normal y tiene remedio. Los niños no vienen con un manual de instrucciones y las madres no se convierten en expertas en cuanto nace su hijo. Pero todo llega, en un par de meses te reirás de esto.

De momento no cedas al victimismo, no pienses “no puedo”, “no sé hacerlo”, concédete tiempo. No pasa nada por tardar media hora en poner un pañal (dentro de poco podrás hacerlo en un minuto e incluso a oscuras) y a tu hijo no le vas a romper un brazo por ponerle un body (cuando debas correr tras él para ponerle un jersey con el tiempo justo para ir al cole... ¡eso sí será difícil!).

Piensa que si no puedes organizarte por la mañana, ya lo harás por la tarde o al día siguiente.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
No te olvides de ti
Getty Images

Has de acudir a la revisión de postparto para comprobar que todo va bien, que tus puntos, si los tienes, cicatrizan correctamente, que no hay ninguna infección subyacente y que todo ha vuelto a su lugar de origen. Es probable que si indicas al médico que estás cansada, te mande un análisis de sangre para ver cómo están ahora tus niveles de hierro y de ácido fólico (vitamina B9).- Casi el 90% de las madres recientes tienen déficit de ácido fólico, cuyos síntomas son astenia, alteraciones del carácter, trastornos del sueño y de la memoria y apatía.- Y en un porcentaje similar tienen carencias de hierro, que se manifiesta con astenia, fatiga, cansancio, palidez y taquicardias (¿te suenan estos síntomas?).Según los resultados del análisis, el médico te indicará cómo solucionarlo. Hasta entonces, sigue tomando tus suplementos de hierro y de calcio durante los dos meses siguientes al parto.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Necesitas comer bien

Seguramente no tendrás tiempo para dedicarte a cocinar, pero nunca como ahora has necesitado tanto comer bien. No cometas el error de ponerte a dieta. Si das el pecho, tendrás un gasto de calorías extra que te ayudará a bajar peso. Si no das de mamar, no conviene que te pongas a régimen hasta pasados dos o tres meses del parto, cuando vuelvan tus reglas y tu organismo se haya recuperado. En cualquier caso:

- Procura hacer cinco comidas al día, tres principales y dos tentempiés.
- Intenta que a diario no te falten verduras y ensaladas de consumo en crudo, carne (¿cuánto se tarda en preparar un filete?), huevos o pescado, cereales, lácteos, frutas y dos litros de agua.
- Empieza el día con un buen desayuno a base de fruta, un lácteo y cereales o galletas. A media mañana y por la tarde toma un minibocadillo, un lácteo o fruta.
- Come sentada, despacio y concediéndote al menos media hora para esta tarea.
- Y por la noche, toma algo fácil de digerir.

A lo largo del día necesitas magnesio (legumbres, frutos secos, maíz, soja, chocolate). Es un mineral importantísimo por su efecto antiestrés y antifatiga, que suele estar al mínimo tras el parto, sobre todo en mujeres que amamantan. Cuando subas sus niveles, notarás cómo mejora tu estado de ánimo.

¿No tienes tiempo para hacer la compra a diario? Seguro que en tu ciudad cuentas con servicio de compra online y te lo llevan a domicilio. O si tienes a alguien que puede ayudarte, pídele que te haga la compra semanal (saca rentabilidad a las visitas que se acerquen a casa).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
La importancia de dormir y descansar

Es imposible que te recuperes pronto y estés en plena forma para atender a tu bebé si no duermes ni descansas lo suficiente. Prioriza tus necesidades y duerme cuando lo haga el niño. Todo lo demás puede esperar.
Dormir y descansar, es el deseo de todas las madres recientes, pero hasta que tu hijo no alargue las pausas nocturnas, tendrás que despertarte cada tres horas para las tomas.

- Para las madres que dan el pecho es un poco más fácil, ya que siempre lo tienen todo a punto y pueden lactar casi sin desvelarse.
- Las de biberón, no, pero a cambio pueden turnarse con otra persona.

Para recuperar tu energía necesitas ocho horas de sueño. Por ahora, si duermes seis seguidas considérate afortunada, el resto tendrás que dormirlas cuando lo haga el bebé y a la hora que sea. Compartid las siestas.

Muchas madres recientes creen tener depresión postparto cuando en realidad es agotamiento. Si tras el descanso el ánimo mejora, no es depresión.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Establece prioridades

Para no caer en la trampa del “no llego”, “no me da tiempo”, que tanto contribuye a que la madre se autocastigue y se deprima, hay que establecer prioridades y dejar cosas para otro día:

- Revisa la intendencia del bebé.
- Mira si el abastecimiento de la nevera es suficiente para ti hoy.
- Repasa el calendario, ¿tienes programada alguna revisión, tuya o del bebé, o alguna vacuna prevista?
- Piensa si has de ir a la farmacia.

En función de las respuestas que hayas dado a estas preguntas, planifica tu salida de casa y tus horarios. Lo demás, de momento, carece de importancia y lo irás incorporando a tu rutina cuando te sientas bien.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Vitaminas para el ánimo

Para rendir como nueva mamá, además de estar físicamente recuperada necesitas encontrarte bien de ánimo. Para ello:

- No te autoexijas: Sé condescendiente y no pretendas recuperar tu figura al día siguiente del parto. Tu cuerpo necesita un mínimo de tres meses para conseguirlo.
- Ponte guapa: Lo anterior no quiere decir que no puedas mejorar tu imagen. Vístete, ponte ropa mona. Ir desastrada por la casa está prohibido, porque hunde el ánimo.
- Tiempo para ti: Resérvate una hora diaria (ducha, arreglo personal, elección de ropa) que puedes dividir en medias o en cuartos de hora. Algunas mamás recientes no recuerdan si han podido ducharse o peinarse porque todo su tiempo es para el bebé. Error. Además de madre, para tu equilibrio personal debes verte y sentirte muy bien.
- Aire y sol: Sal de casa al menos una hora al día, da igual la excusa: ir a comprar, pasear al niño, ver a tu matrona, hacer una visita, salir al parque... El sol es un buen euforizante. Caminar, también. Y además, quedar con gente, hablar con otras madres y desahogarte te ayudará a ver que tu situación de cansancio es común y solucionable.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Mamá previsora

Cada madre organiza su día según sus propias necesidades. Seguro que tú lo haces genial, pero si necesitas ayuda ten en cuenta estos pequeños detalles de previsión.

Para el cambio

- Hay que cambiar el pañal al bebé cada tres horas, más si hace deposiciones líquidas. Eso supone entre 8-10 pañales al día. Cuando queden 10 pañales en el envase, ten ya otra bolsa comprada.
- Si a pesar de cambiarle con frecuencia, al niño se le sale el pis, quizá tengas que variar ya la talla de su pañal.
- En cuanto a la crema para el culete, divide el tubo en tres; cuando quede un tercio, es el momento de comprar otro.

Su comida

- Las mamás que dan el pecho, lo tienen todo a mano, a la temperatura correcta y en la cantidad adecuada en cualquier momento y día de la semana. Además de ser el mejor alimento que se puede ofrecer al bebé, las ventajas sobre la intendencia y la economía familiar son máximas.
- Si en algún momento decides alimentar a tu bebé con leche de fórmula, recuerda que los botes tienen tendencia a terminarse en fin de semana. Como no sabrás el día de la semana en el que te encuentras, cuando hayas superado la mitad del bote, habrá que ir comprando otro nuevo.

Su ropa

- Conviene tener un mínimo de seis bodys y seis pijamas para libre disposición. Si te ves apurada, compra paquetes de tres unidades. Cuando te cueste cerrar los automáticos del culete, piensa que ha llegado el momento de cambiar de talla. No apures, sobre todo en los pijamas que tienen pie o el niño estará incomodísimo y le dolerán los deditos o las uñas de los pies.
- Sábanas de cuna, necesitas un mínimo de cuatro (por si se le sale el pañal, que te dé tiempo a lavar y secar). No acumules ropa para llenar una lavadora, mejor ponla a diario a media carga.

Como ves, todo está en tu mano y con un poco de organización y la implicación al cien por cien de tu pareja podéis hacerlo muy bien. No obstante, conviene saber que el síndrome de fatiga crónica está asociado con desequilibrios hormonales y déficit nutricional. Ve al médico si al tercer mes no te encuentras mejor física y mentalmente.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo