Visitas tras el parto, ¿sí o no?

Cuando nace un bebé, familiares y amigos están deseando conocerlo. Aunque es algo natural, en los primeros días tras el parto conviene gestionar las visitas.

 

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¡Un regalo para todos!

Ha nacido tu bebé. Y no es sólo una alegría para ti y para tu pareja: es una alegría para todos tus familiares y amigos, que están como locos por conocerlo, felicitaros... y celebrar su llegada con vosotros. Habrá quienes prefieran esperar pacientemente unos días. Sin embargo, los familiares más próximos, así como los amigos más cercanos, querrán ir a veros al hospital. 

Cómo gestionarlo

No hay una norma establecida para gestionar las visitas en el hospital. Cada madre es distinta y vive esos momentos de una forma diferente. Quizá tu alegría y tu ilusión se mezclen con los nervios, el cansancio tras el parto... Así que, mírate, evalúa tu estado y toma la decisión acorde a él: no debes forzarte a recibir visitas si no te sientes bien. Y tus seres queridos sabrán comprenderlo.

Vosotros sois los importantes

Ten en cuenta que lo más importante en este momento sois los padres y el bebé y que tenéis que vivir esas primeras horas de vida del pequeño con plenitud y consciencia, tranquilos, para que tú puedas descansar. Además, es muy importante que el bebé esté también relajado, en contacto piel con piel, para que se instaure bien la lactancia materna.

Pudor con la lactancia

Muchas mujeres, sobre todo las primerizas, se sienten incómodas dando de mamar al bebé delante de otras personas. Si es tu caso, tienes que decirlo abiertamente, ya que, de lo contrario, si no estás cómoda, puede haber problemas para iniciar la lactancia. Tus seres queridos entenderán que les pidas que se vayan de la habitación si tienes la necesidad de dar el pecho a tu hijo y no estás a gusto con ellos.

Pon horarios

Quizá sea la solución más acertada –aunque al principio pueda parecer radical–. Marcar unas horas de visita en el hospital será una buena decisión para gestionar las visitas, que puedes limitar a abuelos y familiares más próximos. A los amigos y compañeros de trabajo puedes decirles que vayan a casa cuando estéis establecidos (también a una hora precisa). Aprovecha esas visitas para pedirles favores como que te hagan algo de compra. Y recuerda: las visitas han de mimarte, ayudarte y cuidarte.

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