Postparto: en forma sin separarte del bebé

¿El parto ya está olvidado y quieres empezar a recuperar la línea? Cuando el ginecólogo te dé permiso, plantéate de estas 4 actividades, que puedes realizar acompañada por tu hijo.

 

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Yoga, grandes beneficios para los dos

Esta buenísima actividad te evitará muchas molestias típicas del postparto, te ayudará a combatir el estrés, fortalecerá tu suelo pélvico, reforzará tu espalda, tonificará tu abdomen... Cuando empieces a practicarla (el momento dependerá de si lo hacías antes o te inicias ahora, además, por supuesto, de lo que te indique el médico) deberás centrarte en la respiración; más adelante podrás comenzar con las asanas. Apúntate a alguna clase donde puedas llevar al bebé (le relajará y reforzará vuestro vínculo) y donde cuentes con profesores expertos que te indiquen cómo hacerlo ahora. Además, relacionarte con otras madres te vendrá genial. Apunta: City Yoga y Elena Ferranis , en Madrid, y Shunia Yoga en Barcelona.

Pilates, óptimo

Es una de las prácticas que más te ayudarán a recuperarte después del parto, ya que contribuye a reforzar el suelo pélvico (una zona muy afectada en estos meses), reactiva y tonifica la musculatura abdominal, favorece la reeducación postural, ayuda a eliminar los kilos que sobran... Y si vas con tu bebé, le relajará sentir tus movimientos. Eso sí, es esencial que antes de nada hables con tu ginecólogo. Dependiendo de tu tipo de parto y tu estado físico te dirá cuándo puedes comenzar a hacer pilates (si todo ha ido bien, lo más probable es que sea a partir de la octava semana, pero al principio deberás hacerlo con moderación e ir aumentando la intensidad de forma progresiva). Por otro lado, incluso aunque antes del embarazo practicaras pilates, ahora debes ir a un centro especializado en el que adapten la práctica a tu situación actual y te digan qué ejercicios te convienen y cuáles debes evitar. Además, podrás interactuar con otras mamás. Mira Mamá Fitness en Sevilla; Optimun Life en Madrid o Well Woman Center en Barcelona.

Running... con el carrito

Esta nueva moda comenzó a implantarse en Estados Unidos y poco a poco está llegando a Europa. Podrás empezar a hacer running cuando estén totalmente recuperados los ligamentos de tus rodillas (han sufrido mucho con el embarazo) y la zona del suelo pélvico. En todo caso, no antes del cuarto mes de postparto. Al principio deberás practicarlo con moderación, recorrer pequeñas distancias para no forzar tu organismo y mantener una buena postura durante todo el recorrido: coloca el manillar del cochecito cerca de tu tripa, mantén los codos ligeramente flexionados (no lleves los brazos estirados) y comprueba que tu cuerpo está erguido, en lugar de inclinado hacia el carrito.

Ten presente que la opción de practicarlo llevando el cochecito del bebé será genial para tu hijo, porque recibirá estímulos diferentes y se sentirá unido a ti. Para hacerlo conviene que esperes a que sujete bien la cabeza y elijas terrenos llanos y seguros, en los que haya poco riesgo de sufrir una caída, y alejados del ruido y la contaminación del tráfico.

Y, por supuesto, recuerda que necesitas un cochecito para el bebé que sea ligero y muy manejable. Los más adecuados para hacer running, según los expertos, son los todoterreno con forma de triciclo, ruedas grandes, un manillar único, un arnés de sujeción fuerte para el bebé y freno de estacionamiento trasero.

matronatación, ¡qué relajante!

A todos los beneficios físicos que aporta esta práctica se unen los emocionales. Los primeros son muchos: a ti te ayuda a tonificar el cuerpo, a perder algunos kilos sin grandes esfuerzos y a mejorar el funcionamiento de tu corazón y tus pulmones; y para el bebé el medio acuático es ideal, porque favorece su desarrollo psicomotor, fortalece su sistema inmunológico y refuerza su sistema cardiorrespiratorio.

En cuanto a los segundos, el hecho de estar juntos dentro de la piscina y compartir juegos tranquilos en un ambiente relajado (no se trata de que aprenda a nadar, aún no está preparado para hacerlo) es una excelente forma de estrechar vuestro vínculo y transmitir confianza al bebé. ¿Una buena idea? Que el papá se apunte también. Será genial para el niño y para la pareja.

En todo caso, no se debe empezar a hacer matronatación hasta que el sistema inmunológico del niño se encuentre más desarrollado (hay expertos que hablan de cuatro meses, pero otros aconsejan esperar hasta los 6, consulta al pediatra que lleva a tu hijo). Escoge una piscina adecuada para bebés, con una temperatura y una calidad de agua idónea, y apuntáte a un curso para saber cuáles son los juegos y movimientos más beneficiosos para tu hijo.

Puedes encontrar clases de matronatación en distintas localidades. Por ejemplo, los centros Go Fit están en varios lugares de España. Y además, tienes Be Water, en Madrid; Temaria, en A Coruña; y Termia, en Valencia.

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