¿Cómo recuperar el abdomen y el pecho tras el postparto?

El abdomen y el pecho son las zonas más afectadas durante la gestación y que mayor atención suelen requerir tras el parto y postparto. Averigua cómo puede ayudarte la cirugía plástica.

 

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Razones muy personales

Tener un hijo es un acto de heroicidad en el que casi todo el esfuerzo, al menos la parte física, recae sobre la mujer. Además de los cambios que afectan a ambos padres (falta de sueño, nuevas responsabilidades, estrés...) la madre tiene que afrontar los que se producen en su cuerpo.
Es bastante común que la mujer después del embarazo y el parto (sobre todo si son ya varios) piense que ha perdido su figura, que se sienta poco atractiva o que observe que la imagen que le devuelve el espejo no corresponde a la edad que tiene o siente. Esta situación puede tener una influencia negativa sobre su autoestima y, en algunos casos, interferir en sus relaciones de pareja o en su devenir diario.

Abdomen, el más afectado

Las zonas del organismo femenino que más pueden cambiar tras el embarazo y parto son el abdomen y el pecho.
Durante la gestación se produce un importante deterioro abdominal, más evidente cuantos más embarazos hayan pasado, que puede resumirse en tres áreas:
Muscular. Los músculos rectos del abdomen sufren durante el embarazo una separación que médicamente se conoce como diástasis; además sufren una elongación, es decir, quedan más largos de la cuenta. Ambas alteraciones tienen como resultado una pared abdominal incompetente, que se traduce que un abombamiento permanente de la zona y que suele empeorar a lo largo del día por la acumulación de gases (hecho que favorece la propia incompetencia de la pared). Este acúmulo de gases suele ir acompañado de digestiones difíciles, pesadas o incómodas.
Por otro lado, el abombamiento abdominal exige a la columna lumbar una hiperlordosis compensatoria, es decir, que se arquee de forma exagerada. Esto obliga a la columna a trabajar en un régimen casi constante de sobrecarga, lo que incrementa las molestias lumbares y predispone a la aparición precoz de artrosis vertebral e incluso de protrusiones o hernias discales.

Cutánea. La piel durante los embarazos se distiende y después, muchas veces no vuelve a su posición inicial. La consecuencia: flaccidez cutánea, faldones de piel o piel sobrante y aspecto poco estético. En numerosas ocasiones, además, aparecen las temidas estrías, esas antiestéticas marcas que contribuye a empeorar el aspecto de la superficie abdominal.

Grasa. Después de un embarazo es muy común que queden zonas con grasa acumulada, en algunos casos con una distribución irregular, lo que confiere a la superficie abdominal un aspecto como con ondas.

Principales beneficios

Para corregir estos problemas se puede recurrir a la Cirugía Plástica Reparadora y Estética a cargo de un médico especialista en la materia.
La abdominoplastia es la cirugía que permite solucionar esos tres problemas en una sola intervención. Pero los beneficios de esta intervención no son solo estéticos. También los tiene, y muchos, sobre la salud y la calidad de vida de la nueva madre.

Al reparar la pared, el abdomen deja de estar abombado y queda liso; de forma casi inmediata la espalda corrige su posición y adopta una postura mucho más fisiológica. El trabajo en sobrecarga desparece y las molestias lumbares mejoran notablemente. Además, que la columna tenga una posición normal supone una protección frente al deterioro. Es decir, reduce la posibilidad de artrosis vertebral y la aparición de protrusiones y /o herniaciones discales.

Al tener una pared abdominal funcional y competente se elimina la hinchazón y las molestias digestivas, mejorando la calidad de vida de la mujer afectada.

A la hora de practicar deporte tener un abdomen fuerte ayuda a mejorar el rendimiento deportivo y el aprovechamiento de la actividad en múltiples deportes, por no decir en todos, pero especialmente en el running, la natación, deportes de raqueta y en general, en cualquiera en el que de forma primaria o secundaria la tensión abdominal sea un factor primordial.

¿Cómo es la operación?

En la abdominoplastia se interviene sobre los tres factores: deterioro de la musculatura abdominal, deterioro cutáneo y acúmulo-distribución de la grasa.

La reparación muscular es la pieza básica del proceso y se realiza siempre. Consiste en una sutura muy potente que coloca los músculos abdominales en la posición previa a la gestación y permite mantener el abdomen liso.

En lo que se refiere a la piel, el tratamiento supone eliminar la que sobra para que quede tersa y con el grado de estiramiento óptimo. En esa piel que se elimina están incluidas la mayor parte de las estrías que han surgido durante el embarazo.

Por último, tratar el exceso de grasa consiste en realizar una liposucción en las zonas donde se ha acumulado, habitualmente los flancos o cintura y la región abdominal.

De esta manera se consigue un abdomen liso, con una piel tersa y un panículo adiposo adelgazado. Todo ello en una sola intervención y además en una cirugía de superficie, en la que en ningún momento se invade la cavidad abdominal y que, por tanto, conlleva unas molestias mucho menores y una recuperación mucho mas rápida que, por ejemplo, una cesárea o una apendicitis.

Tipo de anestesia y postoperatorio

Puede usarse anestesia general o anestesia epidural más sedación. Ambas son muy seguras y la elección de una u otra se basa en las preferencias (experiencias previas) de la paciente y, por supuesto, en el criterio del equipo de anestesia, que entrevista a todas las personas antes de la cualquier intervención.

El periodo de ingreso es de 24h, es decir, una noche de hospital. Durante la primera semana la mamá puede experimentar molestias tipo agujetas o presión en la zona abdominal; nada que le impida caminar desde el primer día. Con nuestro sistema de postoperatorio QRP (proceso de recuperación rápida) lo normal es que en un plazo de 7-10 días esté en condiciones de realizar una vida normal, incluido el cuidado habitual de un bebé (cambios, sillita, coche, baño...) o la incorporación a un trabajo que no sea de fuerza.

¿Y después, alguna precaución básica?

A los 7-10 días de la intervención, puede hacerse una vida normal. Y en un mes, esto incluye también la práctica de deporte, siempre realizado de forma progresiva. Recomendamos a las mujeres que han optado por la operación, ejercicios de tonificación abdominal, que no necesariamente abdominales. Lo que hacemos con la cirugía es convertir una herramienta que no funcionaba, en otra preparada para cumplir su papel y basta con una tonificación leve de la musculatura para que el resultado sea óptimo. Como además se realiza liposucción de abdomen y cintura, esas zonas quedan limitadas para siempre para acumular grasa, por lo que con una mínima atención, los resultados se mantienen de por vida.

Si surge un nuevo embarazo, ¿se puede repetir el proceso? 

Aunque lo lógico es pensar en una abdominoplastia cuando los deseos reproductivos hayan finalizado, no está contraindicado tener un embarazo después de esta intervención. De hecho hay estudios que lo avalan. La piel tiene una capacidad de estirarse casi infinita, y la musculatura tras la reparación no dificulta la expansión uterina. Después del embarazo se producirá un deterioro y recuperación abdominal similar a la de una primera gestación, siempre dependiendo del peso que se gane durante el proceso y el tamaño de la madre y del bebé.

En los casos de mujeres que han tenido un embarazo después de una abdominoplastia, lo que observamos es que el abdomen se deteriora menos si ella se cuida y la piel suele comportarse también positivamente si la ganancia de peso no es muy grande. Lo que apreciamos con mas frecuencia es un ensanchamiento de la cicatriz que a veces requiere rehacerla; este tipo de cirugía se puede hacer bajo sedación y es ambulatoria.

El momento más apropiado

No existe un momento concreto, una fecha que se pueda aplicar a todos los casos, aunque podría establecerse un periodo entre los 6 meses y el año después del parto para la intervención. Una respuesta más precisa sería pensar en la cirugía de reparación de pared abdominal cuando el cuerpo haya agotado su capacidad de recuperación.  Es decir, después de una gestación se produce una recuperación natural tanto de la piel como de la musculatura que en algunas mujeres es muy notable y rápida y en otras es casi inexistente. Que se trate de una u otra forma depende de factores genéticos, de la edad y también de factores ambientales como la forma física, la alimentación o los hábitos.
Mi consejo: si después de la gestación la mujer encuentra que su abdomen está muy deteriorado, debe acudir a una primera valoración por el especialista, en la cual se hará un diagnóstico del caso y se analizarán los factores responsables de su deterioro abdominal, así como su potencial recuperación. Así es más fácil establecer el momento adecuado para pensar en la cirugía.

Cirugía mamaria

Otra de las zonas femeninas que se puede ver afectada por el cambio de peso y los nuevos volúmenes es el pecho. Durante el embarazo la mama sufre grandes cambios y, después de la gestación, si la madre ha dado el pecho a sus hijos, las mamas pasan por una dura prueba de la que, con cierta frecuencia, pueden quedar secuelas.
La más habitual es el vacío de la mama. Si ésta tenía cierto volumen, puede acompañarse de caída.
De hecho, una mama vacía y caída es el principal motivo de consulta después de los embarazos/lactancias.
En estos casos las posibles soluciones son múltiples. Desde un simple aumento mamario con implantes anatómicos para las mamas más pequeñas, cuyo problema fundamental es la caída, hasta casos de mastopexia con o sin implantes en los casos de mamas más grandes con más deterioro.
Lo que las madres recientes deben saber es que existen múltiples soluciones, por lo que en casi todos los casos se puede encontrar una solución a medida para cada caso, en lo que se refiere a cicatrices, tamaño mamario, uso o no de prótesis, injerto de grasa etc... por lo que una buena valoración por parte de un especialista es fundamental.

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