Cómo prevenir y tratar una mastitis

Es un trastorno común al dar de mamar y tiene solución. ¿Quieres saber cómo hacerlo?

 

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Distinguir ingurgitación y mastitis

La mastitis es una de las grandes preocupaciones de las madres que deciden dar lactancia materna a sus bebés. Cómo prevenirla y, en el caso de que aparezca, cómo tratarla, es una de las primeras inquietudes que afloran.

Ingurgitación y mastitis no infecciosa

Es normal que las mamas presenten una cierta hinchazón tras el parto y aumente la sensibilidad entre el segundo y sexto día postparto. Esta ingurgitación o congestión mamaria que se produce en ambas mamas ocurre cuando éstas producen más leche de la que el bebé es capaz de extraer, aumentando ambas en tamaño y provocando dolor. Una de las soluciones para resolver la ingurgitación mamaria es la aplicación de calor local previo a las tomas para facilitar que la leche fluya; la lactancia a demanda, siendo normal que la demanda sea cada hora y media-dos horas y, después de la toma, la aplicación de frío local. Generalmente estos síntomas desaparecen a las 48 horas.

En ocasiones se pueden producir obstrucciones o mastitis no infecciosa, cuando uno de los conductos de un pecho se tapona y la leche queda retenida. Es una inflamación que afecta sólo a una mama y no a toda la glándula, sino sólo a uno (o varios) de sus lóbulos. El tratamiento es el mismo que para la ingurgitación: masaje, amamantar con frecuencia, valorar que la postura de amamantar sea la correcta, aplicar frío entre tomas, si eso alivia el dolor, y calor antes de la toma.

La mastitis infecciosa

Hay que diferenciar la ingurgitación mamaria de la mastitis infecciosa, que se produce por un estancamiento de la leche en los conductos de una mama y su infección causada por microorganismos bacterianos.

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Por qué se produce esta mastitis

Los casos de mastitis infecciosa que tienen lugar durante el período de lactancia no se suelen producir en etapas tempranas de la misma, sino que son de aparición más tardía.

Las principales causas del estancamiento de la leche en una mama pueden ser:

- Un mal enganche del niño al pecho por lo que éste no se vacía adecuadamente.
- Grietas en los pezones por mal enganche.
- Disminución del número de tomas y de la duración de la lactancia.

Síntomas muy reconocibles

La mastitis infecciosa, tal y como su nombre indica, se produce cuando existe una infección de los conductos glandulares de la mama. Las heridas o grietas en el pezón son puntos de entrada para las bacterias, provocando una infección que hace que la zona del pecho se inflame y cierre los conductos de la leche.

Este tipo de mastitis genera unos síntomas claros como fiebre, escalofríos, malestar general, decaimiento, dolor en el pecho e incluso algunas veces los síntomas son visibles ya que puede aparecer una hinchazón en el pecho, enrojecimiento y calor localizado.

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¿Cómo se puede evitar?

A la hora de evitar o tratar una mastitis, lo más importante es el correcto vaciado de las mamas. Pero además, conviene aplicar estas pautas:

- Realizar tomas más frecuentes y a demanda, sin horarios preestablecidos.
- En cada toma ofrecer una mama y no dar de la otra hasta que no quede completamente vacía.
- Aplicar calor en los 10 minutos antes de la toma, ya que esto facilitará la dilatación de los conductos y será más fácil que se vacíen. Tras la toma, aplicar frío para aliviar el dolor y disminuir la inflamación. No se debe aplicar frío o calor directamente sobre la piel, porque puede producir quemaduras, hay que hacerlo sobre un paño o pañuelo.
- En cuanto a los analgésicos y antiinflamatorios, se pueden tomar si fuesen necesarios. Pero tanto para estos como para los antiobióticos, hay que evitar automedicarse. En caso de que sospeches que tienes una infección, acude a tu médico para que valore el tratamiento adecuado.

¿Puedo amamantar con mastitis?

Sí, la mastitis no supone ningún peligro para el bebé. De hecho suspender la lactancia, además de innecesario, puede ser perjudicial. Un destete brusco puede  aumentar el riego de que se produzca un absceso (acumulación de pus), que requeriría intervención quirúrgica.

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