Volver a trabajar tras la baja maternal

La vuelta al trabajo implica separarte de tu pequeño, y eso te cuesta mucho. Tener perspectivas realistas sobre lo que te espera te ayudará a afrontar la situación positivamente.

 

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Un espíritu positivo al volver

Tu inminente incorporación al trabajo puede producirte algunos miedos: no sabes con quién dejar al bebé, tienes la sensación de que lo abandonas, dudas sobre si te apetece volver a tu vida profesional o no...

Todos estos pensamientos son normales: después de una etapa de unión tan intensa con tu hijo, es natural que te sientas confusa al tener que separarte de él durante varias horas al día. Pero estate segura de que siendo positiva, organizándote bien y dándote un tiempo de “reajuste” todo irá sobre ruedas.

Es fundamental que pidas ayuda y que aprendas a delegar para sentirte bien tanto en casa como en el trabajo.

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Tiempo de mucha calidad

Evidentemente, vas a pasar menos tiempo con tu hijo, pero esto no tiene por qué empañar vuestra relación si los momentos que le dedicas son de calidad. Para ello resulta fundamental que no seas demasiado exigente contigo misma (no debe importarte tener la casa más desordenada y menos limpia de lo habitual) y que te convenzas de que el hecho de que tú trabajes no sólo no le perjudica, sino que puede serle muy beneficioso.

Además, es conveniente que adoptes algunas pautas con las que hacer que este proceso de adaptación sea más fácil tanto para ti como para el bebé.

- Evita que tu reincorporación al trabajo coincida con otra novedad importante en la vida de tu pequeño, como un cambio de casa, la convalecencia de alguna afección, el paso del moisés a la cuna “grande”...
- Asegúrate de que se siente a gusto con la persona que le cuida (una canguro, la abuela...). Empieza a dejarle con ella a ratitos, unos días antes de que vuelvas a trabajar. Así se irá habituando a su presencia y a su manera de tratarle poco a poco.
- Si vas a dejarle en la guardería, procede del mismo modo que en el caso anterior: adáptale a ella progresivamente, dos horas al principio, luego tres... hasta completar el horario que seguirá cuando tú trabajes. Gracias a este método no tendrá la desagradable sensación de que le has abandonado ni de que el día es interminable.
- Pon todo de tu parte, igual que debe hacerlo tu pareja, para que reine un ambiente agradable en vuestro hogar, a pesar del estrés que os supongan vuestros trabajos.
- Al regresar a casa, dale tú la cena, llévale de paseo o báñale. Estos momentos del día son algunos de los más significativos para los bebés y si tu pequeño los pasa contigo, seguirá sintiéndote muy cerca aunque no paséis juntos demasiadas horas.

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Trabajo y lactancia materna ¿compatibles?

Por supuesto que sí. Ya sabes que tanto la Organización Mundial de la Salud como los pediatras recomiendan mantener la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y, a partir de ahí, combinada con los nuevos alimentos.

Para seguir amamantando a tu pequeño puedes extraer tu leche y congelarla. De este modo, la persona que le cuida le alimentará con leche materna. Y si tu bebé es ya más mayorcito y has decidido destetarle, recuerda que debes empezar a hacerlo dos semanas antes de reincorporarte.

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Piensa en los beneficios

Para no sentirte culpable, piensa en los numerosos estudios que aseguran que las madres que trabajan suelen tener niños muy sociables, independientes y seguros de sí mismos. Y en cierta manera, es natural: al cuidado de otra persona (en casa o en la guardería), el pequeño pasa por experiencias muy gratificantes, que van enriqueciendo y fortaleciendo su personalidad:

- Se relaciona con más niños y con otros adultos, algo que, sin duda, fomenta sus capacidades sociales y previene problemas de timidez.
- Aprende juegos distintos a los que le enseñan sus padres. Esto estimula su imaginación y fomenta su desarrollo en todos los aspectos: habilidades psicomotrices, comunicación...
- Comprueba que hay otras maneras de comportarse distintas a las de su casa, lo que le hace tener una mentalidad más abierta y le lleva a ser más respetuoso y tolerante con los demás.

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El adiós, sin dramas

Otro aspecto que te ayudará a ver este momento con mejor ánimo es que, si tu bebé es pequeñito, no le costará tanto adaptarse a la nueva situación y no le resultará tan raro que le cojan otras personas, además de su padre y tú.

Así que procura no dejarte llevar por el sentimiento de culpa o de pena en ningún momento del día, pero sobre todo en el instante de salir de casa. Si cada vez que llega la hora de irte te invade la angustia transmitirás a tu bebé ese sentimiento –aunque sean pequeños los bebés se contagian del estado de ánimo de sus padres– y todo será más difícil.

Por el contrario, si le das un beso y le transmites alegría, percibirá este momento como positivo y se quedará más tranquilo.

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