Tras la baja maternal... toca volver al trabajo

Tu baja maternal llega a su fin, tienes que reincorporarte al trabajo y pensar en estar tantas horas lejos de tu bebé se te hace un mundo. Tranquila, sigue estas claves y pronto lo llevarás mejor.

 

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Una mezcla de sensaciones

El fin de tu baja maternal está a la vuelta de la esquina y en tu interior se mezclan un conjunto de sensaciones que oscilan entre la amargura por separarte de tu bebé tras varios meses “enganchados como lapas” y la ilusión de volver a sentir que hay más vida fuera de los pañales.

Recuerda que, por duro que te pueda parecer, ningún niño del mundo ha recriminado jamás a su madre que sufrió mucho cuando tenía 4 meses porque se fue a trabajar y lo abandonó.

Te contamos cómo afrontar sin traumas esta nueva etapa.

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Antes de reincorporarte

Ahora toca organizarse. Al menos tres semanas antes de tu reincorporación laboral, o puede que incluso con más margen, debes mover ficha para que no te pille el toro.

Los dos aspectos más importantes que debes dejar atados son la lactancia y la elección de la persona o centro más adecuado para sustituirte.

“Yo sugiero hacer un plan de lactancia –con horarios para la extracción, cantidad a extraer y empezar a dar tomas en biberón– para que todo fluya, e iniciar cuanto antes la búsqueda de la persona o la guardería que le cuidará”, propone la psicóloga perinatal Ruth Giménez, especialista en maternidad.

Puedes pedir ayuda

Si esta adaptación previa se te hace insostenible, no está de más que acudas a un especialista para reconducirla. A veces la angustia resulta insoportable y lo peor es transmitirla a tu hijo. “Es importante no negar las emociones. Hay que explicar que no pasa nada porque una madre se sienta agobiada y preocupada”, dice la psicóloga.

Sentirse acompañada en este viaje es fundamental. “Muchas madres desconocen que pueden acudir a centros y asociaciones para organizarse logísticamente y recibir apoyo emocional”, añade.

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La elección más difícil: ¿con quién le dejo?

El dilema está servido. Volver a tu puesto de trabajo implica distanciarte de tu hijo y ponerlo al cuidado de terceras personas que han de ser de tu plena confianza. Tus padres, una canguro, algún familiar cercano o una guardería.

Todas las opciones son válidas, pero has de sopesar la que más te conviene. “Hay que aprender a delegar”, sugiere la psicóloga. “Para mí, la opción ideal es dejarle en casa con algún familiar de confianza, como los abuelos, aunque no siempre es posible”, admite la experta.

Elegir con cabeza

La mayoría de las guarderías aceptan a bebés desde los 4 meses. Dedica tiempo a elegir la que más te convenga (por zona, servicios, precio...).

Si te decides por una canguro, haz el casting con al menos un mes de antelación para que pueda pasar unos días con tu hijo bajo tu control. “Es fundamental que la madre regrese al trabajo convencida de que la cuidadora es de plena confianza”, advierte Ruth Giménez.

Y cada vez se extiende más una cuarta vía, procedente de los países nórdicos: las “mamás de día”, madres que han adaptado sus viviendas para recibir y cuidar a otros niños, además de los suyos. “Es más acogedor que la guardería y da mucha tranquilidad a algunas mujeres”, cuenta Giménez.

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¿Podré seguir con la lactancia?

La vuelta al trabajo es la principal causa de abandono de la lactancia materna, según un  estudio del INE, sobre todo si la reincorporación es a jornada completa y se produce a las pocas semanas de dar a luz.

“Resulta contradictorio que la OMS recomiende un periodo mínimo de lactancia materna de seis meses y que la ley solo dé cuatro meses de baja maternal”, se lamenta la psicóloga, especialista en lactancia.

Formas de seguir con la lactancia

No obstante, la lactancia materna y el trabajo son compatibles. Existen básicamente dos posibilidades o recursos para las mamás que vuelven al trabajo y quieren seguir dando su leche al bebé: la lactancia directa o en diferido.

“En ocasiones se puede dar el pecho en el centro de trabajo, en un espacio habilitado para ello. Simplemente basta con que la canguro te traiga al bebé a la hora pactada”, apunta Giménez.

La otra opción es extraer la leche, mantenerla refrigerada y congelarla en casa. La persona que esté a cargo de tu hijo la descongelará y le dará en el biberón las dosis que hayáis establecido.

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Los primeros días lejos del bebé

Llegó el momento. Se ha acabado la baja y debes reincorporarte a tu trabajo. Los primeros días no serán fáciles, pero recuerda que nada es para siempre y que en un abrir y cerrar de ojos lo peor habrá pasado.

Sentimientos lógicos

De repente sientes una gran tristeza por no dedicar todo tu tiempo a tu hijo y culpabilidad por “abandonarlo”. “Es normal tener estas emociones negativas”, advierte Ruth. A esto se añade la angustia por saber cómo estará.

“Es un proceso previsible en el que se produce una confrontación lógica: por un lado, la necesidad de trabajar, como un mecanismo de desarrollo profesional y personal y que aporta recursos económicos, y por otro, la preocupación por el bienestar físico y emocional del niño, siendo tan pequeño”, explica la especialista.

Un consejo: cuando te venga el bajón, recuérdate a ti misma que eres una madre estupenda y que quieres a tu hijo más que a nada.

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Una nueva etapa con tu hijo

Hay una máxima que no debes olvidar nunca: la calidad vale más que la cantidad en el tiempo que compartes con tu hijo.

Es evidente que las horas de ausencia son irrecuperables, pero puedes suplirlas con más intensidad y atención plena cuando estés con él.

"Los primeros días son más estresantes para todos. Tal vez incluso notes que tu hijo está más alterado y nervioso que de costumbre porque percibe que algo pasa y nota que no estás presente. “Cuando son muy pequeños no entienden la ausencia –recuerda Ruth–, pero también es cierto que tienen menos apego”, añade.

Fórmulas "anti ansiedad"

“Aconsejar a una madre que desconecte totalmente y se relaje es utópico porque probablemente no lo hará, pero existen fórmulas que atenúan esa dependencia”, propone la experta en Psicología.

Por ejemplo, puede planear una llamada al día con la persona que esté al cuidado de su hijo (canguro, abuelos, guardería...). “Es más un ejercicio de relajación que otra cosa, ya que si de verdad pasara algo, le informarían al segundo”, aclara.

Es importante saber que aprender a confiar en el niño y en sus cuidadores reduce la ansiedad. Además, es necesario que identifiques lo que es relevante, que prescindas de lo que no lo es y que sepas delegar. No puedes abarcarlo todo y tu hijo necesita una mamá optimista.

En estos momentos debes apoyarte en tu pareja y en las personas más cercanas: busca ayuda, encarga a otros ciertas funciones de la organización del hogar y, sobre todo, descansa.

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Todo irá mejor así

Para empezar con buen pie tras tu vuelta y llevar las cosas mejor en casa, aplica estas pautas:

• Planifica tu regreso con al menos tres semanas de antelación.
• Intenta incorporarte a  mitad de semana.
• Si tu hijo se queda con una canguro, déjalo unos días antes con ella para que se vayan conociendo.
• Háblale y cuéntale que te vas a ir pero volverás luego. Entiende más de lo que crees.
• Cuando regreses del trabajo, deja los malos rollos en la oficina.   
• Aprovecha cada instante que pases con él: báñale, dale la cena y métele en la cama.

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Retoma tu trabajo

Apunta estas sencillas recomendaciones:

- Haz una toma de contacto previa con algún compañero para ponerte al día.
- Tómatelo con mucha calma, empezando con un ritmo suave.
- Habla con tu jefe y aclara tus horarios, funciones y obligaciones.
- No esperes a resolver todos los problemas en las 24 primeras horas.
- Realiza cambios en tu mesa de trabajo: pon una planta o una foto de la familia... Busca guiños felices.

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Baja de 16 semanas

En España, el Estatuto de los Trabajadores fija el periodo de baja maternal en 16 semanas (sumando dos semanas más por cada hijo adicional en caso de parto o adopción múltiples) ininterrumpidas y remuneradas, siempre que hayas cotizado más de 180 días en los últimos siete años.

Así se disfruta

Seis de esas semanas han de ser tras el parto, las restantes 10 se pueden disfrutar antes o después de que nazca el niño. La ley permite, además, diversas opciones para facilitar la conciliación: podéis repartiros esas 10 semanas entre tu pareja y tú si ambos trabajáis.

Ten en cuenta, por otra parte, que el convenio colectivo de tu empresa puede mejorar estas condiciones.

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Conoce y ejerce tus derechos

No olvides que al finalizar la baja maternal tienes otros derechos laborales que te permitirán pasar más tiempo con tu hijo sin que por ello dejes de trabajar. Hasta que cumpla 9 meses puedes tener un permiso de lactancia, con una reducción de una hora en tu jornada laboral sin que altere tu salario (puedes fraccionarlo en dos periodos de media hora para que la entrada o la salida sean más pronto).

Jornada reducida, excedencia...

Tienes además la posibilidad de pedir una reducción de jornada hasta que cumpla 8 años. En este caso sí hay una reducción del sueldo proporcional a la disminución de horas (entre la mitad de la jornada y una octava parte). Y si lo deseas, puedes pedir una excedencia, sin sueldo, de hasta tres años (si es de un año te conservan el puesto). “Hay que subrayar que a estos derechos pueden acogerse tanto el padre como la madre”, recuerda nuestra asesora.

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