Errores a evitar en el postparto

A la hora de alimentarte, de cuidar tu cuerpo, de empezar con la lactancia o de retomar las relaciones sexuales. Destierra estos comportamientos y te sentirás mejor.

 

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No escuchar a tu cuerpo

El puerperio (las seis semanas que necesita tu cuerpo para volver a la normalidad tras el parto) no es una etapa fácil. “Influyen muchos factores: el bebé es tu nueva prioridad, no descansas del todo, los puntos duelen, la relación de pareja cambia...”, explica María Luisa Gonzalvo, ginecóloga.

Ten en cuenta que cada mujer se recupera a su ritmo y no es bueno forzar al organismo. Si ves que tu actividad diaria te agota, descansa. “No es momento de hacer sobreesfuerzos que puedan echar para atrás la recuperación”, aconseja la doctora. Tampoco es recomendable cargar mucho peso hasta que te hayas recuperado.

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No vigilar tu estado de ánimo

Que te sientas triste y agotada unas semanas es lógico; está relacionado con el cambio hormonal, con el cansancio y la preocupación por la nueva responsabilidad...

Pero si esta sensación se alarga en el tiempo o empeora, habla con un médico: puede que sufras depresión postparto, un trastorno que afecta, en mayor o menor medida, al 10% de las mujeres.

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No beber lo suficiente

Para que tu organismo se recupere debes beber unos 2 o 3 litros de líquidos al día (sobre todo si das el pecho).

Además, si lo completas con una dieta rica en frutas y verduras te ayudará a evitar el estreñimiento (si esto no es suficiente para combatir el problema consulta a tu médico qué puedes tomar, porque no todos los laxantes son compatibles con la lactancia).

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Ponerte a dieta justo ahora

No es momento para hacerlo, especialmente si alimentas al bebé con lactancia materna, porque necesitarás ingerir entre 300 y 500 calorías diarias más que en la gestación, unas 2.800 al día (eso sí, dando de mamar se pierden unas 650 calorías diarias).

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Comer vorazmente

Tampoco es cuestión de que te vayas al polo opuesto y comas sin parar. Si restringes los alimentos que te aporten calorías vacías y sigues una dieta sana irás recuperando tu figura poco a poco y tendrás energía para afrontar las primeras semanas con el bebé.

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Olvidarte del calcio en esta época

Si das de mamar, necesitarás tomar unos 1.200 mg al día. Equivale aproximadamente a un litro de leche, pero este mineral también se encuentra en los yogures, el queso, algunas verduras...

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Darte un baño

No es buena idea en los primeros días tras el parto, mejor opta por la ducha. El cuello del útero sigue algo abierto y te puedes exponer a una infección.

Por el mismo motivo se desaconseja introducir agua en la vagina, lávate sólo por fuera.

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Lavar mucho los puntos de la cesárea o la episiotomía

Para que se curen es esencial que estén secos, ya que la humedad macera la herida y ralentiza la cicatrización.

Los de la cesárea se limpian (sin frotar) al ducharte. En cuanto a los de la episiotomía, basta lavarlos tres veces al día (o cada vez que vayas a evacuar, si quieres), con agua a chorro y jabón neutro o con jabón de higiene íntima. Límpialos con la mano y de delante hacia atrás.

Y tanto en los de cesárea como en los de episiotomía, sécalos muy bien después con toques de la toalla o con un secador de aire en posición de frío.

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Mantener tapada la herida del parto

“Antes se hacía por prevención, pero ahora se sabe que el aire es un aliado para la cicatrización. Así que, siempre que puedas, deja que la herida respire”, aconseja la doctora Gonzalvo. En la cesárea, si te molesta el roce de la ropa, ponte una gasita.

Tampoco debes aplicar un antiséptico yodado. Este tipo de productos están contraindicados en la lactancia. Si tienes una infección consulta al tocólogo qué producto puedes usar.

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Sentarte sobre un flotador

No lo hagas, ni tampoco sobre un cojín mullido, si te han hecho la episiotomía. Aunque quizá notes alivio, los puntos se tensan y pueden incluso abrirse.

Lo mejor es que te sientes sobre una superficie plana, apoyándote sobre el glúteo opuesto a la herida: contrae los glúteos, siéntate y relájalos.

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Usar tampones en el postparto

Tendrás un sangrado abundante y rojo vivo en los primeros días, que irá disminuyendo y aclarándose. Son los loquios, restos del revestimiento uterino formado en la gestación.

En estos días olvídate de los tampones (también si el bebé nació por cesárea), porque puedes sufrir una infección.

Usa compresas tocológicas de algodón y cámbialas a menudo para que la zona esté seca.

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Escoger mal la ropa interior

Un error frecuente es escoger un sujetador muy pequeño. Esta prenda te ayuda a evitar la caída del pecho. Cómpralo de una talla mayor a la tuya, para que no te apriete, y sin aros (para que no obstruya algún conducto de las glándulas mamarias). Recuerda que los hay específicos para la lactancia.

Respecto a la utilización de una faja en el postparto, “en general no lo recomiendo porque, aunque sujeta la zona, no ayuda a recuperar la musculatura”, explica María Luisa Gonzalvo.

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Retomar las relaciones sexuales demasiado pronto

Suele aconsejarse esperar hasta el fin de la cuarentena para practicar el coito, pero depende de cada mujer.

Si has tenido un parto vaginal y te han hecho episiotomía conviene dejar pasar uno o dos meses para que la herida esté cerrada; si no, bastará con que esperes a que acaben los loquios para evitar infecciones.

Si tu hijo nació por cesárea la herida debe estar cicatrizada antes de retomar las relaciones.

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Pensar que en el postparto no te quedas embarazada

La lactancia suele inhibir la ovulación, pero no siempre ocurre. Si quieres evitar un embarazo habla con tu médico para que te diga qué método anticonceptivo puedes usar.

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Elegir mal el ejercicio físico para esta etapa

Al principio, evita los que fuercen el suelo pélvico (a excepción de los ejercicios de Kegel, que consisten en contraer la zona, como si quisieras retener la orina, cuando estés haciendo pis).

Te vendrá bien caminar o ejercitar suavemente los abdominales (si no te han hecho cesárea). Para ello ponte de pie con los brazos estirados y las manos apoyadas en una pared y empuja suavemente hacia abajo.

A las seis semanas puedes empezar con abdominales más intensos y gimnasia de mantenimiento (¡te encantará hacerla con tu bebé). Y a los dos meses puedes practicar ya natación, bicicleta...

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Forzar tu organismo con la actividad física

Empezar con ejercicios demasiado intensos o con deportes fuertes perjudicará tu recuperación.

Habla con el médico antes de empezar cualquier tipo de actividad física. Te dirá qué zonas de tu cuerpo necesitan más tiempo de reposo para recuperarse y te indicará los ejercicios que no te convienen.

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Seguir malos hábitos

Recuerda que si das el pecho el consumo de alcohol está totalmente prohibido.

Respecto al tabaco, también debes seguir evitando fumar y estar en lugares con humo, por tu salud y sobre todo por la del bebé (estar expuesto al humo del tabaco aumenta el riesgo de que el niño sufra Síndrome de Muerte Súbita del Lactante).

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Dar de mamar en mala postura

Uno de los problemas más dolorosos del postparto, la aparición de grietas, se produce por una mala postura al dar de mamar. Ponte en una posición cómoda (por ejemplo, sentada, con un cojín sobre tus piernas y el bebé sobre él, su ombligo contra tu ombligo y su cabeza apoyada en tu antebrazo).

Acerca su boca al pecho (no al contrario) y asegúrate de que al cogerlo abarca toda la areola, no solo el pezón. Si se coge mal, mete un dedo para separar su boquita y empieza de nuevo.

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Ponerte nerviosa en la lactancia

“Es fundamental una disposición positiva. Si la madre está tensa el bebé lo nota y todo es más difícil” dice la doctora Gonzalvo.

Y no dudes de tu leche. Seguro que tu hijo está comiendo bien. No te agobies si tu bebé pierde algo de peso los primeros días, es normal. Si luego lo va ganando y moja unos ocho pañales al día, significa que come lo suficiente.

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No cuidar tu pecho en la lactancia

Mantenerlo limpio y seco es esencial para evitar las grietas. Lávalo una vez al día con agua, sin jabón, sécalo con una gasa y déjalo un rato al aire. No lo laves antes y después de cada toma, destruirías la barrera natural de la piel.

Si ya tienes grietas, prueba a vaciar la leche con un sacaleches, usa pezoneras y date crema de lanolina.

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