Postparto en verano ¡qué suerte!

Sí, aunque no lo creas, pasar el postparto en meses de calor tiene un montón de ventajas. Descúbrelas y podrás aprovecharlas mejor.

 

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Aprovecha esta época

Acabas de dar a luz y tu cuerpo ya ha iniciado el proceso de recuperación. Durante los 40-45 días siguientes al parto vas a experimentar muchos cambios: sufrirás los entuertos –contracciones que hacen que tu útero regrese a su tamaño normal– y los sangrados que expulsan los restos de sangre y tejidos, puede que tengas estreñimiento, insomnio, exceso de sudoración, algo de tristeza...

“Ufff –piensas–. ¡Y todo esto en verano!” Pues sí, pero esto no es un inconveniente, sino todo lo contrario. Aprovecha lo bueno de esta época (más horas de luz, paseos al atardecer, siestas, ayuda familiar...) y sigue nuestros consejos para cuidarte y aliviar posibles trastornos. 

Prioritario: aliviar las molestias del calor

Los desajustes hormonales del postparto pueden ocasionarte sofocos o sudores, pero según vayan pasando los días, todo volverá a la normalidad. Mantén el ambiente de la casa fresquito, ten las persianas bajadas en las horas más calurosas del día y ponte ropa amplia y ligera (mejor de tejidos naturales).

Una higiene íntima perfecta

Es esencial siempre, pero todavía más en estos meses en los que el calor te hará sudar. Cámbiate de compresa con frecuencia y aprovecha al hacerlo para lavarte con agua fresca y dejar un rato al aire la zona para que se seque bien. Si tienes puntos, es importantísimo que se mantengan siempre limpios y secos. De vez en cuando túmbate un ratito junto a una ventana para que les dé la luz del sol, ya que esto ayudará a su cicatrización.

Los chapuzones tendrán que esperar

Quizá lo de no poder meterte en la piscina o en el mar sea lo que peor lleves, pero es que en la cuarentena el baño con inmersión está contraindicado, porque el cuello uterino tarda unos 20-30 días en cerrarse completamente y si entra agua en la vagina y asciende hasta el útero, hay más riesgo de infección. Por esta misma razón tampoco debes utilizar tampones ni copas menstruales para los loquios. Lo que sí puedes hacer, y te vendrá genial, es darte varias duchas con agua fresquita al día.

Apuesta por la fruta y la verdura

Tu dieta, y más ahora que estás dando el pecho, debe ser variada y muy rica en frutas y verduras. No sólo te refrescarán y te aportarán vitaminas, también te ayudarán a prevenir el estreñimiento, muy habitual ahora debido a la disminución de los movimientos intestinales, al miedo a que se suelte algún punto de la episiotomía o a las hemorroides.
Lo ideal es tomar 3-4 raciones de fruta al día (sandía, melón, melocotón, ciruela, albaricoque…), además de una ensalada y otra ración de verduras (gazpacho, crema fría de calabacín...). Además, come alimentos ricos en minerales como el calcio o el hierro, que te ayuda a prevenir la anemia y a disminuir el cansancio. Y si alguna vez necesitas un “subidón de energía”, puedes tomarte un café o un té, pero evita hacerlo antes de dar el pecho o el bebé estará más irritable.

Aprovecha las horas de sol

Sal a pasear con el bebé a primera hora de la mañana o, mejor, a última hora del día. Elevará las endorfinas en tu organismo, te ayudará a recuperar tu tono corporal y tu peso y te permitirá quedar con amigos y hablar de temas que no tengan nada que ver con tomas o pañales. ¿El resultado? Te sentirás más relajada y aprovecharás más las escasas horas de sueño.
Así, además, aliviarás el llamado baby blues, un trastorno típico en madres recientes que hace que lo vean todo de color gris (recuerda que si este sentimiento es muy acusado o se prolonga más de tres semanas, debes pedir ayuda al ginecólogo, a la matrona o a algún profesional que trate la depresión postparto). Por último, pasear también beneficia al bebé, ya que la luz del sol (nunca directa) es buena fuente de vitamina D y reduce la ictericia.

Protege bien tu piel

Hablando de paseos al aire libre, una advertencia: los cambios hormonales del embarazo pueden haberte ocasionado unas manchitas en la cara que médicamente se denominan cloasma gestacional. Si es así, ten presente que si les da el sol, esas manchas tardarán mucho más en desaparecer. Así que no bajes la guardia: siempre que vayas a salir a la calle aplícate media hora antes un factor de protección solar total. Además, exfoliar la piel suavemente también te ayudará a combatir las manchas, pero si quieres hacerte un peeling más profundo es esencial que consultes antes  con un dermatólogo, ya que en verano no se recomiendan este tipo de tratamientos.

Y duerme la siesta

Es lo último de esta lista, pero una de las cosas más importantes para tener un buen postparto. Probablemente pases buena parte de la noche despierta entre tomas, cambios de pañal, mimos al bebé... Y a esto se suma el calor, que tampoco facilita el sueño. Para descansar, pide ayuda a tu pareja en todo lo que pueda hacer por la noche (sacar los gases al niño, cambiarle...) y duerme siestas por el día, cuando el bebé lo haga o cuando no necesite comer y alguien pueda cuidarle.
Cuántos consejos, ¿verdad? Pero funcionan. Ponlos en práctica y verás cómo en unos meses agradeces haber sido mamá en julio o agosto.

¿Te hicieron cesárea?

Entonces, ten presentes las siguientes pautas:

- Lava la herida con agua y jabón neutro y sécala dando pequeños toques con una toalla de algodón (sin arrastrar).
- También puedes dejarla un rato al aire y al sol antes de taparla.
- Para protegerte los puntos al dar de mamar, pon al bebé en postura de rugby (así evitas que se apoye en tu abdomen), o dale de comer en la cama tumbada de lado, o en la postura tradicional sobre una almohada o cojín.
- Da de mamar con ropa ligera (y el bebé, solo con pañal) para evitar sudar mucho durante la toma.
- Ten a mano una botella de agua durante la toma: seguro que sientes sed.

¿Puedo viajar?

Sí, siempre y cuando el médico no te diga que tú o tu hijo tenéis alguna contraindicación. Pero piensa que los viajes producen cansancio extra y que en los primeros días estarás incómoda (los  loquios, los puntos...).
Por eso, para estas vacaciones busca un sitio que no te exija un esfuerzo extra y en el que tengas cerca un centro médico y una farmacia.
En cuanto al medio de transporte, si vas en coche debes parar cada dos horas para moverte, beber algo y dar la toma a tu hijo.
Y una buena opción es ir en tren, un medio estupendo para poder atender al bebé con comodidad y para moverte con más libertad.

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