Adiós a las grietas en el pecho

Las grietas en el pezón pueden arruinarte una lactancia placentera y feliz. Por eso es importante empezar a plantarles cara antes de que hagan acto de presencia. Te contamos con qué armas cuentas para ganar la batalla.

 

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Prevenir (antes del parto)

Lo más efectivo que puedes hacer durante el embarazo para evitar que después del parto aparezcan las grietas es informarte bien sobre la lactancia. Todo lo que puedas leer sobre cómo dar el pecho de forma natural (asesorado por especialistas, por supuesto) te vendrá muy bien para no cometer “errores de novata”, por otro lado totalmente normales, cuando nazca el bebé. Hay quien aconseja masajear el pezón durante el embarazo con cremas ricas en vitamina A y con aceite de rosa mosqueta, para mantenerlo bien hidratado. No está de más hacerlo, pero siempre debe ser con precaución, ya que estimular los pezones en exceso podría provocar contracciones.

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Evitar (durante la lactancia)

La causa principal de la aparición de grietas es una postura incorrecta del bebé al mamar. Desde la primera vez que le pongas al pecho, nada más nacer (evita en la medida de lo posible el biberón en el inicio) asegúrate de que estáis cómodos, de que su cabeza está en línea recta con su cuerpo, que mira hacia tu pecho y que su boca abarca tu pezón y, si no toda, sí gran parte de la areola. Cuida también que la retirada del pecho sea suave (introduce la punta de tu dedo meñique en su boquita poco a poco para que la abra y no tire del pezón al soltarlo) y que el bebé no se quede dormido mamando; un exceso de humedad en la zona favorece las grietas. Las tomas son idealmente a demanda, frecuentes pero no muy prolongadas.

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Curar (si ya te han salido)

A veces, aunque hayas hecho todo lo posible por evitarlas, las grietas se empeñan en aparecer y complican la lactancia, haciéndola dolorosa. Si te sucede intenta no agobiarte, porque hay forma de curarlas. Conviene que las vea tu médico o tu matrona, porque ellos te darán el mejor consejo de forma personalizada, te recomendarán una pomada regeneradora hipoalergénica si lo consideran oportuno y te calmarán, ya que es probable que tu ánimo decaiga. Aparte, lo más importante es que te asegures de que la postura del bebé es la adecuada. También te irá bien aplicarte unas gotitas de tu leche en el pezón después de cada toma, tiene propiedades antisépticas y contribuirá a la cicatrización. Utilizar discos de hidrogel puede aliviar bastante el dolor y te puede ayudar a relajarte y a pensar en positivo.

Y un último consejo que también va muy bien es dejar el pezón al aire el mayor tiempo posible; si además puede darle un poquito el sol, mejor que mejor. Cuando lo cubras, hazlo con prendas ligeras y naturales, de lino o de algodón.

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