Visitas en el hospital tras el parto, cómo gestionarlas

Deberían estar prohibidas por ley. Y no es que de repente os hayáis vuelto asociales, es que ya tenéis bastante con el bebé. Tu madre, la suya, tu mejor amiga, su jefe y hasta la vecina... ¡a veces sobran! Así lo tenéis que gestionar.

El equilibrio en un hogar donde hay un recién nacido es muy inestable, y cualquier persona que no sea tu hijo y la pareja lo puede romper. “Los juegos sociales y mitos sobre la maternidad y la crianza tienen mucho peso; y a veces hay terceros bienintencionados que quieren hacernos pasar por su estilo. Lo principal es que os cuestionéis si estas visitas son convenientes para vuestra familia y, si lo pasáis mal, buscad a un profesional que os ponga las cosas claras y os ayude a expresárselas así a toda vuestra familia y amigos”, señala la psicóloga especializada en familia María Gómez.

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¿Recibir en casa o en el hospital?

Habladlo en pareja antes de tener al bebé, pero volved al tema también después de que nazca, porque puede que tras el parto (si ha sido difícil, si vuestra habitación es muy incómoda...) la cosa varíe. Tenéis que comentar con los más allegados (los íntimos; es decir, familia y amigos del alma) dónde preferís que conozcan al niño. Hay quien prefiere en el hospital porque allí las visitas están reguladas, tienen que ser más cortas y no hay que agasajar al visitante.

En contra tienes que las primeras horas del bebé son básicas para iniciar vínculos, para establecer la lactancia materna... y además tú tendrás bastantes molestias. Quizás no te apetezca tener muchos testigos de esas horas. Si decidís que las visitas vayan a casa, no admitáis a nadie antes de 15 días: no tenéis que sentiros mal, siempre podéis poner como excusa al bebé –que está nervioso, que necesita tranquilidad...–. Lo ideal es marcar hora de entrada y salida, podéis proponer: “¿Por qué no te pasas de 18:30 a 19:15 que empezamos a bañarle?”, la gente lo entenderá.

Le toca a papá poner los límites

Muchas veces la pareja no comprende del todo que los primeros días son vitales para el binomio madre-hijo. Él establecerá vínculos con el bebé de forma más gradual, a lo largo de los primeros meses; pero en las primeras horas tú y tu hijo tenéis muchas cosas que afianzar –la lactancia, vuestra relación...–. “Una madre reciente se ve desbordada con la rutina de la casa, con el bebé, con la lactancia (materna o artificial ), con su propia recuperación física... Quizás el padre pueda encargarse de esas cuestiones, consensuándolo previamente en pareja”, aconseja la psicóloga. Y, ojo, en el apartado de visitas también están las madres, suegras, hermanos... ahora tu familia es tu pareja y el bebé; los demás pueden llegar a sacarte de quicio.

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A veces es mejor fuera de casa

Quizá otoño no sea el mejor momento porque hace un poco de frío, pero si tienes que sacar al niño para que le dé un poco el aire, aprovecha para quedar en el parque con quien quiere conocerlo y así matas dos pájaros de un tiro –ya estás arreglada, no tienes que vestirte para nadie, y no hay que preparar una cerveza o un café...–. Además, siempre podrás poner fin a la visita si es niño reclama su toma. ¡Ánimo!

ADEMÁS... La primera visita del bebé al pediatra

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