Elimina muchos de tus prejuicios

ELIMINA MUCHOS DE TUS PREJUICIOS

Antes de ser madre tenías muy claras las ideas sobre la educación de los hijos, pero ahora descubres que las cosas no son tan sencillas.

“Cuando veía al niño de mi hermana con una rabieta me molestaba que ella no lo controlara –dice María–. Ahora mi hija está en plena fase de rebeldía... ¡y no sé qué hacer!”.

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Con un bebé vives situaciones que no sabes manejar y, al tiempo que aprendes a hacerlo, vas siendo más humilde en tus juicios y comprendes que las cosas no son negras o blancas.

Por eso ahora entiendes mejor a otros padres, incluidos los tuyos.

  • Una reflexión. No seas dura contigo misma a la hora de juzgarte. Ser madre es algo que se aprende día tras día y los errores enseñan casi más que los aciertos. Escucha tu propia voz interior: será tu mejor guía a la hora de tomar las decisiones adecuadas para tu hijo.

    VES EL MUNDO CON LOS OJOS DEL NIÑO

    Criar a un bebé requiere entender sus necesidades y vivencias sin que él pueda explicártelas. Y estás preparada para ello.

    Gracias a los cuidados que recibiste en tu infancia guardas en tu subconsciente unos conocimientos instintivos.

    Ahora que eres madre, tu hijo te conecta con la parte más íntima de ti y esos conocimientos salen a la superficie.

    Por eso sientes esa empatía con él y sabes mejor que nadie qué le ocurre, si tiene hambre o sueño... Además, ahora rememoras también sensaciones de tu infancia, olores y juegos que tenías olvidados, y ves el mundo con los ojos de un niño: tu hijo te enseña a prestar atención a los detalles y a disfrutar de cosas sencillas.

    • Una reflexión. Vivir juntos esos momentos aumenta en tu bebé la secreción de oxitocina y endorfinas (“hormonas del bienestar”) y su cerebro se acostumbra a ellas, de modo que de mayor las producirá en mayor cantidad que otro bebé que no haya recibido tanto cariño. Además, según el psicólogo Allan Schore, esas vivencias moldean su cerebro, haciéndolo más deseoso de aprender.

      TE HACE COMPRENDER A TUS PADRES

      La experiencia de criar a tu hijo te lleva a revivir y ver de otra forma tu relación con tus padres. Hace que reconozcas lo que hacían por ti y que comprendas su forma de educarte, con sus errores y aciertos.

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      Para muchas mujeres supone mejorar la relación con su progenitora, ya que comparten un gran amor: el bebé.

      Ser madre también te da la oportunidad de romper con patrones negativos de tu pasado, cambiando todo aquello que no te gustaba: con tu hijo puedes hacer las cosas de otro modo, los patrones negativos no tienen por qué repetirse.

      • Una reflexión. Si la relación con tus padres aún es tensa, es un buen momento para mejorarla. También es posible que la maternidad dé origen a roces, ahora que los roles han cambiado. Tanto en un caso como en otro es importante hablarlo sin tapujos y aclarar discrepancias.
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