¡Autoestímate, mami!

No hagas caso a los que te critican. La clave está en confiar en ti y en tu capacidad para encontrar maneras de actuar que os valgan a ti y a tu hijo.

A los 2 o 3 meses tu bebé es más predecible, los cólicos remiten, sus horarios van siendo más regulares...

Su sonrisa te refuerza, te dice que lo estás haciendo bien. Pero surgirán otros momentos en los que volverás a plantearte la cuestión.

El problema es que las madres tienden a sentirse culpables por todo lo que les pasa a sus hijos. Y la sociedad no ayuda.

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Por ejemplo, lo ideal es mantener la lactancia materna al menos durante medio año, pero tu baja termina a los 4 meses. ¿Qué hacer?

Calma, seguro que encuentras una solución, siempre que cuentes con apoyo y no con críticas. La clave está en confiar en ti y en tu capacidad para encontrar maneras de actuar que os valgan a ti y a tu hijo.

Si, por ejemplo, te preocupa no poder pasar más tiempo con tu bebé, piensa que para él es emocionalmente más enriquecedor un rato de intercambios ricos y comunicación profunda que una presencia constante y relativamente indiferente.

Piensa también que a tu hijo le beneficia establecer vínculos afectivos con otras personas y procura contar con una red de cuidadores, empezando por el papá, que os echen una mano.

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