El bebé hace que disfrutes del momento

Los niños viven el momento, no entienden lo que es ayer o lo que es mañana. Por eso el perderte en el tiempo con ellos hace que vuelvas a disfrutar de aquellos instantes que dejaste pot estrés, trabajo o simplemente rutina.

Marisa: “Todos los días me voy con mi hija de 7 meses al parque. Me siento en un banco, con ella en mi regazo, y disfruto contemplando cómo observa todo con curiosidad: la hoja que baila con el viento, la paloma que picotea, los niños que pasan corriendo... Tiene la capacidad de ‘simplemente estar’, de vivir el momento sin pensar en nada más. Y me contagia esa actitud. Estando allí con ella me relajo y miro el entorno con sus ojos”.

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El niño está absorto en el momento, no conoce ni el ayer ni el mañana. Cuando nos convertimos en adultos perdemos en gran parte esa capacidad, nos acostumbramos a hacer una cosa mientras pensamos en otra.

No saboreamos la comida o un paseo porque un problema de trabajo o una llamada desagradable ocupan nuestra mente. Esto hace que desconectemos mente y cuerpo y que escuchemos más a la primera que al segundo. Pero estar con un niño pequeño nos ayuda a recuperar la capacidad de disfrutar de muchos instantes con todos nuestros sentidos, algo beneficioso y muy relajante (en esta actitud se basa la terapia “mindfulness”).

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