Con la maternidad te conoces mejor

Nadie mejor que un hijo nos descubre quien somos y cómo somos por dentro. Por eso no existe mejor terapia para conocerte por dentro que la de ser madre.

Lidia: “Siempre pensé que era una persona tranquila y segura de mí misma... hasta que me convertí en madre. Ahora sé que tengo mi parcela “oscura”, como mis arrebatos de enfado e impaciencia. Pero también sé que mi capacidad para amar y dar todo de mí es mayor de lo que jamás habría creído”.

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La terapeuta Nadina Scott asegura que “no existe mejor terapia para conocerse bien que tener hijos”. Es cierto: nadie mejor que un hijo nos enfrenta a nuestra realidad y nos hace descubrir nuestras cualidades y nuestros defectos. Y nadie tampoco nos hace vivir de una forma tan intensa las emociones, tanto las positivas como las negativas.

Pero además, a medida que pasa el tiempo aprendemos también a distinguir entre las emociones propias y las del niño. No todos sus llantos ni todas las rabietas están relacionados con nosotras. El niño tiene su propio temperamento y sus propias dificultades. En él vemos rasgos que reconocemos, lo cual nos ayuda a entendernos mejor, pero también otros totalmente suyos (o de su padre).

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