El bebé te enseña a ser feliz

Varias mujeres nos cuentan cómo les ha cambiado tener un hijo. Lo primero que recuerdan es que la felicidad es lo que más te puede enseñar su inocencia y dulzura.

Susana: “Hay veces, por ejemplo cuando mi hijo está llorando y se calma en mis brazos, o cuando le veo dormir con una cara de tranquilidad absoluta, en las que siento una felicidad total, como nunca antes.

Él es el primer bebé al que he cogido en brazos, al que he bañado y paseado y para el que he comprado cositas. Gracias a él, yo, que siempre pensaba que no había nacido para esto, me siento madre. Vivo momentos preciosos, llenos de asombro y ternura”.

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Ser madre (o padre) nos conecta con una parte nuestra que desconocíamos hasta el momento y hace surgir en nuestro interior emociones nuevas. Y es que con el nacimiento de un hijo, sobre todo si es el primero, nace también una madre.

Incluso aunque antes tuviéramos contacto con otros bebés, besar y abrazar al nuestro, verle crecer o sentir su amor incondicional hace aflorar facetas como el instinto de protección, el amor desbordante y una sabiduría que nos hace sentirnos más plenas y más felices.

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