Por qué es importante cuidar las uñas en el postparto

Es probable que tengas las uñas débiles y quebradizas en los meses posteriores al parto. Además de cuidar la alimentación para que no te falten vitaminas, conviene mantenerlas cortas, limadas y reparadas con productos de tratamiento (reparadores, fortalecedores...) hasta que se fortalezcan.

El postparto es un momento delicado para las uñas.

El gran esfuerzo físico y mental que el parto exige al organismo, la pérdida sanguínea propia de la situación, que favorece el descenso del nivel de vitaminas y minerales, la falta de sueño reparador y la dieta incorrecta (una mamá reciente no tiene tiempo para sí misma y no suele comer adecuadamente), propician que las uñas se muestren más débiles y quebradizas, aunque puede que notes un crecimiento más rápido.

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Lo primero es asegurarte de que no faltan vitaminas ni hierro en tu dieta diaria (fruta, verduras, carne, huevos, lácteos).

Después, ofréceles unos cuidados básicos, como mantenerlas cortas y bien limadas para que no se enganchen y se rompan (las limas de cristal con microgránulos ofrecen un limado suave y evitan el descascarillado de las uñas).

Con los cuidados del bebé, tus manos estarán más tiempo en agua; mantenlas siempre hidratadas, así las cutículas estarán elásticas y flexibles, absorberán mejor los golpes que te des en las uñas y reducirás la posibilidad de rotura en zonas difíciles de solucionar.

Si esto se produce, hasta que la uña crezca y puedas cortarla, repárala con un producto específico.

Los fortalecedores son una opción a tener en cuenta hasta que las notes recuperadas, pero usa productos no tóxicos y si precisas un quitaesmalte, emplea uno sin acetona ni alcanfor.

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