Disfruta de tu bebé en el postparto

Después del parto debes recuperar fuerzas mientras cuidas al bebé. Estas pautas te harán más fácil la tarea.

Los primeros meses tras el parto son una época muy especial, en la que vives por y para tu bebé. Pero también es importante que tú te cuides, porque sentirte bien te ayudará a vivir tu nuevo papel de madre con mayor relajación.

Durante esta etapa experimentarás sensaciones y emociones muy diferentes: desde la lógica alegría por tener contigo a tu hijo, al miedo de no saber cómo actuar (también lógico) y al cansancio provocado por la falta de sueño y los cuidados continuos que requiere un bebé.

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Para llevarlo mejor puedes poner en práctica una serie de hábitos que, además de ser muy beneficiosos para ti, te ayudarán a fortalecer la salud de tu pequeño y a estrechar el vínculo que ha nacido entre vosotros. Toma nota.

Todos los días, de paseo

En cuanto os den el alta y tu hijo tenga buena salud y buen peso, podrás pasear con él. Le encantará porque el suave balanceo del cochecito (o portabebés) le recordará su estancia en tu útero, cuando se dormía con tus movimientos.

Eso sí, evita las corrientes de aire y hasta que no haya empezado con las vacunas no lo saques si hace mucho frío, lluvia o viento (aprovecha para pasearle en los días soleados, que le sentarán fenomenal porque el sol activa la vitamina D).

Pero el paseo también será muy positivo para ti. Por un lado, al salir de casa te sentirás de nuevo conectada con el mundo. Además, el esfuerzo físico de caminar te ayudará a segregar endorfinas, las hormonas del bienestar.

Si tienes opción, elige una zona verde: los estudios demuestran que un ambiente natural es estupendo para la mente y permite que nos recuperemos antes del cansancio mental y físico. Por cierto, no pierdas la oportunidad de arreglarte un poco antes de salir; verte guapa eleva la moral.

Y viste al peque con su mejor conjunto. ¡Está permitido presumir! Seguro que te ha caído en suerte el bebé más guapo, así que ¿por qué no mostrarlo?

Mírale, háblale...

Los momentos más hermosos de este periodo son aquellos en los que te comunicas con tu hijo. Y esto es posible desde los primeros días.

A pesar de lo mucho que duerme, tiene momentos de vigilia en los que él mismo busca tu contacto. Cógele con ambas manos y mantenlo delante de tu cara, apoyando su cabecita en una de tus manos y su cuerpo en la otra, para conseguir el contacto visual.

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Si le hablas en un tono suave y le mantienes a una distancia de unos 20 centímetros, te verá y te oirá (aunque hasta los 3 meses aún le cuesta fijar la mirada y es probable que bizquee). En estas circunstancias los adultos agrandamos nuestros ojos inconscientemente, de modo que para él aún serán más fáciles de distinguir. Y él a su vez, te mostrará unas pupilas relativamente grandes.

¡Un truco de la naturaleza que hace a los bebés irresistibles! Aprovecha para acariciarle y para observarle. Esto no solo es enternecedor, sino que también te ayudará a conocerle mejor y a entender sus necesidades.

Además, cuando le hables verás cómo captas su atención, ya que tu voz le resulta agradablemente conocida (como la del papá). Sonríele y disfruta viendo sus gestos y expresiones. Gracias a estas “comunicaciones” entre vosotros, tú dispondrás de un excelente antídoto contra la apatía y la depresión y tu bebé se sentirá seguro y querido, lo que resultará positivo para su salud.

Dormid al mismo ritmo


Habrá momentos en los que te sentirás agotada. Normal. Todavía debes recuperarte del esfuerzo del embarazo y parto y además, las tomas nocturnas no te permiten descansar demasiado.

El bebé, por su parte, necesita dormir mucho, porque durante el sueño se segrega la hormona del crecimiento. Aunque hay niños que descansan varias horas seguidas y otros que alternan muchos periodos cortos de sueño con otros de vigilia.

Sea como sea, lo ideal es que, sobre todo en las primeras semanas, intentes dormir tanto como tu hijo. Si es de los que duermen más seguido, adáptate a su ritmo y échate la siesta cuando él esté tranquilo.Aunque quizás sea tentador ponerte a recoger, ahora las tareas domésticas no son lo importante (es el momento de delegar en tu pareja y pedir ayuda a algún familiar).

Y si tu hijo es de los que duermen “a ratitos”, haced turnos y que alguien se quede con él mientras tú descansas en otra habitación. Solo así podrás desconectar y entregarte a un sueño reparador. Si te sientes extenuada pide al papá que se encargue de alguna toma nocturna (puedes extraerte la leche y que él se la dé en un biberón). Esto te permitirá dormir más horas.

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