Otras causas de estrés en el postparto

Casi todos los problemas tienen solución y es vital que estés tranquila para no transmitir tu nerviosismo al bebé.

image
D.R.

Las visitas

Como los primeros días tras el parto tendrás aún mucha energía (tus hormonas están revolucionadas y hay un subidón de adrenalina), puedes aprovechar para invitar a los familiares y a los amigos más íntimos a que pasen por casa para conocer al bebé.

Cuando la energía empiece a desaparecer (hacia el cuarto día), lo único que necesitarás es tranquilidad: a partir de entonces espacia las visitas e intenta que no se queden demasiado tiempo en casa, sobre todo si vienen con niños: seguro que comprenden que estás recuperándote y conociendo a tu bebé y que para lograrlo debes estar relajada.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Eso sí, no dudes en pedir ayuda a personas de confianza, que podrán echarte una mano para cocinar, ordenar un poco la casa (no te agobies por este aspecto, ahora no hace falta que todo esté reluciente) y, sobre todo, para cuidar un rato de tu hijo y dejar que tú descanses.

El llanto del bebé

Lo primero que debes saber es que es normal y deseable que el bebé llore, ya que el llanto es su forma de comunicarse.Tenerlo en cuenta te ayudará a mantenerte más tranquila y esto te permitirá descubrir antes cuál es la causa de su llanto: tiene hambre, sueño, frío, se siente inseguro...

Una vez que sepas la razón, satisface cuanto antes su necesidad: dándole el pecho, abrigándolo más... Así acabará calmándose y, lo que es más importante, se sentirá seguro.

En todo caso, recuerda que habrá ocasiones en las que llorará simplemente porque necesita hacerlo para desahogarse. Déjale tiempo para el llanto mientras permaneces tranquila a su lado: hacerlo te ayudará a librarte de tu propio estrés y evitará que se lo transmitas al bebé.

Falta de tiempo para ti

Por muy agobiada que estés, intenta reservar una hora al día para timisma. Pide a tu pareja que se encargue del bebé, queda con las visitas para otro momento, desconecta el teléfono y haz entender a los que te rodean que ese descanso es esencial para tu recuperación física y anímica.

A partir de ahí, dedícala a lo que más te guste y relaje: date un baño largo y tranquilo, lee ese libro que tenías aparcado, sal a pasear...

Las molestias físicas

A partir del cuarto día después del parto pueden aparecer molestias, principalmente porque las suturas o los puntos empiezan a apretar. Sé paciente y no pierdas la confianza en tu organismo: la capacidad de recuperación del perineo, la vagina, el ano y los labios vulvares es fabulosa.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Para acelerar la curación de las heridas es aconsejable lavarse a diario con infusión de manzanilla, pues favorece la cicatrización. Si tienes la sensación de que los puntos están mal ventilados, es bueno que dejes la herida al aire, ya que el oxígeno favorece la cicatrización.

Sensación de aislamiento

Es habitual que tras el parto la madre tenga la sensación de estar sumida en un aislamiento involuntario: de hecho, la transición de mantener una vida social muy activa a entrar en un periodo de atención continuada sobre un bebé es impactante.

Busca ayuda y si tienes la posibilidad de dejar algún día al niño, sal con tu pareja.

Además, queda con tus amigas, hermanas, primas...; está demostrado que el contacto social con otras mujeres aumenta la producción de oxitocina y de endorfinas y disminuye el estrés.

Publicidad - Sigue leyendo debajo