Postparto: ¿estás estresada?

Las molestias de los puntos, las visitas, el llanto del bebé... Muchas cosas pueden agobiarte en estos días, pero hay estrategias que te ayudarán a relajarte.

En los meses posteriores al parto es frecuente que aparezcan síntomas de ansiedad y estrés. De pronto, todo tu ser está al servicio de las necesidades de otro, lo que puede generarte ansiedad y confusión. Hay que decir que es normal que te sientas confundida.

Esto se debe, según un estudio de la Universidad de Richmond (EEUU), a que el cerebro se está reorganizando: tras dar a luz se producen nuevas conexiones neuronales para adquirir nuevas capacidades y facilitar procesos de aprendizaje. Es decir, el cerebro no pierde capacidad, pero funciona de forma distinta durante algún tiempo, para luego hacerlo con más agudeza y precisión.

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Por tanto, tu cuerpo sabe cómo cuidar al bebé, así que lo mejor que puedes hacer es seguir tu instinto. “Durante el parto y poco después del mismo, se necesita sobre todo el cerebro primitivo.

El otro, el que nos permite reflexionar, no hace falta mientras se da a luz o se amamanta a un niño”, dice Beatrijs Smulders en su libro Postparto seguro y los primeros meses tras el parto. De hecho, según esta experta,“el buen desempeño de la maternidad no tiene tanto que ver con el conocimiento como con tener más confianza en el propio cuerpo y atender las señales que te da”.

Pero lo cierto es que, a pesar de lo feliz que te haga tu hijo, en los primeros meses resulta difícil no sentirse agobiadao incluso superada en ocasiones. Afortunadamente, existen estrategias eficaces para enfrentarse a las principales causas del estrés durante este periodo.

La falta de sueño

El bebé necesita comer entre ocho y diez veces al día, lo que se traduce en que durante los primeros meses no puedes dormir del tirón.

Para que no afecte demasiado a tu ánimo debes perder el menor número posible de horas de sueño por la noche (pide a tu pareja que sea él quien ayude al bebé a expulsar los gases) y recurrir a cabezadas reparadoras durante el día (aprovecha cuando el bebé duerma o cuando tengas ayuda).

Con estos profundos sueños breves se recupera energía y fuerza física. Además, toma tentempiés saludables(sándwiches integrales con queso y pepino, frutas, zumos naturales...), porque la falta de sueño estresa y hace que el cerebro reciba menor aporte de glucosa de lo habitual.

Los dulces provocan el efecto contrario, pues el nivel de glucosa fluctúa demasiado y genera drásticos cambios de humor.

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La lactancia

Aunque te cueste iniciarla, piensa que en la inmensa mayoría de los casos tener éxito con la lactancia materna es cuestión de emplear una buena técnica y ser muy paciente.

Para facilitar las cosas, adopta una posición tumbada o sentada y una actitud relajada. Si te incomoda dar el pecho delante de gente, pide a quien esté en la habitación que salga. Ahora lo más importante es que tu hijo coma bien, y tu tensión dificultaría la eyección de leche.

Un truco que favorece la lactancia es beber un vaso de agua y darse una ducha de agua caliente antes de cada toma, mientras piensas en el bebé e imaginas cómo le vas a dar de mamar.

Orienta la ducha hacia los dos pechos para calentarlos, haz dos respiraciones completas, relájate y disfruta del momento. Después, sécate y ve a dar el pecho al bebé.

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