Cuarentena: recupérate del parto

Después del parto hay que pasar la cuarentena, un periodo en el que la nueva madre se recupera tanto física como emocionalmente del esfuerzo realizado durante el proceso.

Acabas de dar a luz y no te encuentras en las mejores condiciones. Vas a pasar por un periodo conocido como cuarentena. Dura unas seis semanas y lo mejor que tiene es que cada día que transcurra te sentirás mejor.

POSTPARTO INMEDIATO

La primera semana de esas seis, o postparto inmediato, tendrás un sangrado intenso que se produce por el desprendimiento de la placenta. Son los loquios, que irán disminuyendo en cantidad y cambiando de color (rojo, marrón chocolate, beige y blanquecino) con el paso de esas semanas.

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Cada cierto tiempo notarás dolores de tipo retortijón en la tripa. Son los entuertos, contracciones que experimenta el útero para cerrar esa herida y para volver a su tamaño original. No te asustes, al principio son intensos, pero puedes tomar algún analgésico compatible con la lactancia. En la segunda semana se irán distanciando y en la tercera, ni los notarás.

En cuanto a los puntos que ves en la episiotomía o las grapas de la cesárea, son el cierre externo de la herida. Las diferentes capas de tejidos internos también están suturadas.

El hilo que se emplea es sintético y a algunos organismos les cuesta más que a otros reabsorberlo. Por ello no hay un plazo fijo, aunque lo esperable es que tras la cuarentena no notes molestias, puedas utilizar tampones y reiniciar las relaciones.

EL SEXO, SIN PRISA NI MIEDO

A partir de estos 40 días tu organismo está físicamente preparado para reiniciar las relaciones sexuales. Si tú te encuentras dispuesta, no hay inconveniente. Cuando los loquios se vuelven blanquecinos, indica que los capilares uterinos han cicatrizado y que las posibilidades de infección son nulas (si los loquios son verdosos y de olor muy intenso debes ir al médico para que valore la posibilidad de una infección). Si todo va bien, habla con tu ginecólogo sobre el método anticonceptivo más oportuno.

¡NO ME QUEDAN FUERZAS!

Lógico, has realizado un esfuerzo muy grande, has perdido sangre y tus niveles de hierro y calcio están por los suelos. Necesitas tiempo. Si tomabas hierro en la gestación, debes seguir tomándolo.

Y si te encuentras muy abatida, quizá tu médico te recomiende un complejo vitamínico en el que no falten las vitaminas del grupo B, indispensables para la recuperación de los tejidos y como euforizante.

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En el caso de la madre reciente confluye otro factor para magnificar su cansancio: la falta de sueño. No hay organismo que resista en buenas condiciones si se le priva del descanso. En tus circunstancias se recomienda que duermas cuando lo haga el bebé, tanto de día como de noche. Es una solución de parche, pero no hay otra mejor. No te agobies por la casa, la compra, etc.

La falta de sueño trae consigo un malestar que se asemeja mucho a la enfermedad y un decaimiento cercano a la depresión, justo en un momento en el que la preocupación por la nueva maternidad aumenta y el nivel hormonal cae en picado. Todos estos factores favorecen que el ánimo decaiga y que el equilibrio emocional de la nueva madre se vea comprometido.

Este estado se conoce como depresión postparto y puede aparecer (no siempre ocurre) en las primeras semanas o en los dos primeros meses.

Cuando el cuerpo recupera su equilibrio hormonal, la madre sigue una alimentación equilibrada (no está recomendado realizar ningún tipo de dieta restrictiva en el postparto ni la lactancia), recibe luz solar y desahoga su corazón con su pareja y con otras madres en situación similar, el problema se corrige pronto.

No obstante, mujeres más sensibles al desánimo pueden precisar terapia médica y ayuda psicológica.

¿CUÁNDO VUELVE LA REGLA?

Si la madre no da el pecho, al cabo de la cuarentena aparece la menstruación. Las primeras reglas suelen ser irregulares en cantidad y periodicidad, aunque pronto se normalizan. Las mujeres que dan el pecho o lactancia mixta no tienen la regla hasta finalizada la lactancia, ya que la prolactina y las hormonas que intervienen en el proceso la inhiben.

Pero atención, amamantar no puede considerarse un método anticonceptivo seguro. Si no deseas sustos, complétalo con otro método.

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