Buenos cuidados para tu pelo

Si este verano no has sido previsora y no te has protegido el cabello, es posible que a la vuelta de las vacaciones traigas como recuerdo un pelo deshidratado, áspero, frágil y con tendencia a la caída. Trátalo con mimo, aportale cuidados extra y podrás salvar tu melena.

Para tu tranquilidad, conviene que sepas que cada día se caen unos 100 cabellos, que son sustituidos poco a poco en los meses posteriores, de forma que el volumen y la cantidad se mantienen y tú apenas notas el proceso. Es más, esa cifra puede aumentar cuando manipulas el pelo, por ejemplo, al lavarlo, cepillarlo, hacerte recogidos o tocarlo inconscientemente.
De ahí la importancia de invertir en productos de higiene capilar de buena calidad: como cepillos de cerda de jabalí, peines que no electricen el pelo, planchas alisadoras o rizadoras que respeten las características del cabello, champús suaves, mascarillas reparadoras, etc. que contribuyan a reducir los riesgos del manipulado.
En realidad, tampoco hay que agobiarse por esos pelos que veas en el peine o en la bañera. Otra cosa diferente es si la pérdida de cabello se pone de manifiesto en la cama. Si el simple roce con la almohada y las vueltas en la cama afectan a tu cabello, conviene que hables con un dermatólogo tricólogo (especialista en estudio y tratamiento del pelo).

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OTRAS CIRCUNSTANCIAS

Existen circunstancias excepcionales, como es el caso del postparto, en las que la caída de cabellos, aunque temporal, es muy acusada y puede afectar psicológicamente a la madre reciente. En unos meses, cuando el nivel hormonal se corrige, el pelo deja de caerse y la normalidad se recupera. Hasta entonces, mima tu cabello.

También las situaciones en las que la persona estás sometida a estrés y/o a desequilibrios alimenticios, el consumo de ciertos medicamentos y los choques emocionales, pueden favorecer un deterioro del pelo y una caída ocasional más intensa. Si a ello se unen factores como el efecto de los rayos solares y la agresión de la arena, el cloro o el viento, es posible que notes cómo, además de la caída habitual, tu cabello experimenta deshidratación, escamas levantadas, puntas abiertas... El efecto visual de este tipo de problemas es un pelo descuidado, áspero, indomable y con falta de brillo y volumen.

CUIDADOS INTENSIVOS

La salud de tu pelo merece que repares los desperfectos cuanto antes. No es imprescindible que te cortes la melena, salvo si así te encuentras más cómoda, pero sí precisas cuidados específicos con fórmulas muy suaves, hidratantes, nutritivas y restauradoras de la fibra capilar. Si a pesar de todo, en un par de meses, no recuperas volumen, la caída sigue y aparecen zonas claras, se impone la consulta con el dermatólogo.

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