Los posibles problemas psicológicos que mitigan el deseo

Reanudar las relaciones después del parto puede resultaros difícil. tranquilos, con cariño y paciencia todo volverá a ser como antes.

Es probable que tu pareja vuelva a tener “ganas” antes que tú. Que no se frustre: necesitas algo de tiempo y cierta predisposición para aprender a compaginar tu papel de mujer con el de madre. Para conseguirlo deberás salvar algunos obstáculos:

El trauma del parto. Incluso si la revisión ginecológica va bien y todo está normal, es habitual que la mujer tenga miedo a practicar sexo después del parto.

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Por eso es aconsejable, como ya hemos dicho, que evitéis la penetración en los primeros encuentros, hasta que poco a poco el deseo vaya venciendo al miedo y lleguéis al coito de un modo natural. Entonces puede que descubras que lo que te frenaba era el temor al dolor y no el dolor en sí.

  • El miedo a un nuevo embarazo. Esta es una de las causas principales de inhibición sexual de la mujer. Si tú sientes ahora este temor, lo mejor es que comentes el tema con tu médico y utilices el método anticonceptivo que él considere más adecuado en tu caso.

    Después de dar a luz los más eficaces son los hormonales y los de barrera. El especialista te dirá cuáles son compatibles con la lactancia materna y te explicará además por qué razón no debes utilizar ésta como un método para evitar el embarazo.

    • Las expectativas poco realistas. El primer año después del parto es un año “perdido” para el sexo, pero ganado para la pareja. Lo peor que se puede hacer en esta etapa es tener grandes expectativas sexuales.

      Esperar que todo sea maravilloso desde el principio puede generar un “efecto rebote”, conducir a la decepción y aumentar la falta de interés por el sexo. Lo mejor para que las cosas salgan bien es aceptarlo y enfocarlo todo con mucho sentido del humor.

      • La inhibición sexual. Después del parto la mujer está tan cansada y tan pendiente del niño que se inhibe sexualmente. Para salvar este escollo es importante tener claro que no vale de nada “forzar” las relaciones sexuales y que lo verdaderamente eficaz es “reforzar” los vínculos de pareja.

        También hay que tener muy presente la regla de oro de la sexualidad de la que habla Antoni Bolinches en su libro “Sexo sabio” (Ed. Debolsillo): “Haz todo lo que quieras, nada que no quieras, siempre desde el deseo previo y de acuerdo con tu escala de valores sexuales”.

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        • El cambio de roles. Tener que ocuparse día y noche de un bebé cambia completamente la perspectiva de vida. La pareja debe adaptarse a la nueva situación o empezarán los problemas y las discusiones.

          Es fundamental intentar “reajustarse” con calma y paciencia. Superar esta fase difícil juntos contribuye a consolidar la unión de la pareja y a descubrir una vida sexual más afectiva.

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