Las hemorroides, fisura anal y otros problemas íntimos del postparto

Una vez que vuelvas a casa con tu hijo deberás tener mucho cuidado al asearte, sobre todo si tienes problemas de hemorroides o una fisura anal.

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Hay mujeres que tras un parto vaginal, apenas tienen molestias, bien porque apenas les han dado puntos y no sufren lo desagradables que son, o bien porque además de no haber sufrido una episiotomía, todo ha ido de maravilla y no tienen daños colatareles tras ser madres. Sin embargo, hay muchas mujeres que además de tener puntos por la temida episiotomía, también sufren de hemorroides que ya traían del tramo final del embarazo y que con el parto han empeorado.

Y es que en las últimas semanas del embarazo, la presión continua del útero dilatado sobre el recto y el ano contribuye a aumentar la presión y, por consiguiente, al desarrollo de las hemorroides. La situación puede empeorarse en el parto por los esfuerzos de expulsión (pujos) ya que suponen un aumento considerable de la presión abdominal que hace que las hemorroides se dilaten de forma muy importante y sean muy evidentes.

Si este es tu caso deberás seguir las recomendaciones que te haya hecho el proctólogo (es el médico especializado en alteraciones del recto) para erradicar tu problema, pero además, recuerda nuestros consejos. Suelen dar muy buenos resultados.

Tratamiento de las hemorroides tras el parto

Si tienes hemorroides, después de ir al baño lávate bien con el agua más fría que aguantes (el agua caliente dilata más las venas y sentirá más dolor) y aplícate la pomada que te haya prescrito el especialista. Si no estás en casa, límpiate con una toallita especial para estos casos (se venden en farmacias), que deberás llevar siempre en el bolso hasta que te repongas.

Cuando te laves o duches, utiliza un gel específico para tu problema, que tenga el pH neutro o esté elaborado con glicerina, y sécate dándote pequeños golpecitos con una gasa estéril, para no hacerte daño. Es muy importante que antes de vestirte la zona esté totalmente seca, para prevenir la aparición de hongos.

Qué hacer ante una fisura anal tras dar a luz

Si tienes una fisura anal deberás lavarte con agua caliente (templada si aún no ha cicatrizado la episiotomía). Así se te relajarán los músculos de esta zona y sentirás alivio, además de que favorecerás el cierre de la fisura.

Si durante el embarazo el médico te aconsejó utilizar con mucha precaución las pomadas con corticoides, ahora que ya has dado a luz no hay inconveniente en que te las apliques, siempre que sea justo en la fisura y tengas cuidado de no darte con ellas en la herida de la episiotomía. Pregunta siempre a tu médico y no te automediques.

Sea cual sea tu problema, evita el estreñimiento (bebe mucho líquido, toma frutas, verduras y pan integral, pasea...). Así, ir al cuarto de baño tras el nacimiento de tu hijo dejará de ser una pesadilla.

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