Una baja paternal amplia

Patri Calvo, padre de un bebé de pocos meses, nos cuenta cómo se implica en sus cuidados.

˝Empecé a participar en el cuidado de mi hijo desde el primer día. Nació con bajo peso, así que aparte de la leche materna necesita un suplemento de leche artificial, y de eso me encargo yo, dándole el biberón. Pero además, mi pareja y yo nos repartimos todas las tareas, sin distinción.

Cuando nació el niño cogí los días de baja por paternidad, que desde luego me parecen insuficientes. Durante 9 de ellos tuve que ocuparme del arreglo de los papeles, los del niño, la Seguridad Social, la baja de mi pareja, etc.

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En mi opinión, tanto para las madres como para los padres la baja es demasiado limitada para poder cuidar del hijo como éste se merece.

Después de esos días volví a mi trabajo (soy becario de investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación en la Universidad de Castellón). Pero de momento solo voy por las mañanas. A mediodía vuelvo a casa y trabajo allí por las tardes.

¿Qué me dicen mis jefes? Nada. La conciliación de trabajo y familia es algo que todos valoramos mucho. Ahora bien: yo trabajo todo lo que puedo, incluso las noches y fines de semana, según el ritmo y las necesidades del bebé. Como para lo que hago solo necesito el ordenador (estoy preparando la tesis), lo puedo hacer en casa.

Ahora que mi hijo aún es tan pequeño y tan vulnerable, quiero estar al máximo con él. Lo necesito, me siento muy ligado a él. No es fácil escribir así una tesis y estoy cansado y todo el día con sueño, pero lo prefiero así. Mi padre no cambió un pañal en su vida y yo no quiero hacer lo mismo.

Cuidar al bebé me resulta muy gratificante; despierta en mí una ternura y un cariño que nunca antes había sentido. Me sorprende ser tan tierno con él y hablarle en presencia de otras personas sin vergüenza. Es algo que hago de forma natural”.

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