El padre tiene que implicarse más

Hay factores personales, sociales y laborales que hacen que el padre todavía no se involucre lo suficiente.

Uno de los grandes escollos con los que se encuentran los padres que buscan una mayor implicación proviene del entorno laboral.

Si todavía muchas empresas ponen dificultades cuando la madre pide permiso para algo relacionado con los hijos, en el caso del padre la flexibilidad es aun menor.

Obligaciones como llevar al niño al médico o reunirse con su profesora se atribuyen a la mamá y se ve con malos ojos que el padre falte al trabajo por esta causa.

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A ello se añade que, en general, al hombre aún le cuesta pedir este tipo de permiso y prefiere cogerlo de un modo “extraoficial”. Y eso que muchos padres aseguran que tras la llegada de un hijo están menos dispuestos a hacer horas extras para su empresa, ya que el tiempo libre adquiere un nuevo significado.

Por último, al hablar de una mayor implicación paterna, hay que tener presente que no basta la voluntad de él para lograrlo. El rol de responsable del hijo y de la casa está tan arraigado en la mujer que a veces, sin darse cuenta, frena la participación de su pareja.

Además, el fuerte vínculo que tiene con su bebé puede hacer que le cueste delegar. Por eso es importante que la pareja hable de estas cuestiones para buscar un equilibrio y que la mujer asuma que el hombre hace las cosas a su manera y confíe en él. Este será el primer paso para llegar a una situación más igualitaria, que será muy positiva para todos.

LO IMPORTANTE ES PARTICIPAR

Los cambios en los roles de padre y madre no son fáciles. Y además, muchos hombres no cuentan con el ejemplo paterno. Pon en práctica estas ideas para implicarte más:

  • Toma contacto con tu hijo desde el principio. En el embarazo, pide a tu pareja que te avise para que puedas sentir las pataditas del bebé, ve con ella a las ecografías, ayuda a elegir la ropa del niño... Tras el parto, coge en brazos al peque y háblale. Y en casa, participa en sus cuidados.
    • Adapta tus horarios. Si puedes permitirte pedir una jornada reducida, deberás asumir que quizá limite tus posibilidades de ascenso, pero lograrás una relación más íntima con tu hijo. Eso sí, si eres muy ambicioso en el plano laboral, reducir tu jornada te frustraría mucho y esto sería negativo. En este caso, busca el modo de equilibrar los horarios para implicarte más en casa.
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      • Intenta combatir el estrés. Compaginar el trabajo y la familia supone una elevada dosis de estrés. Para que a diario la transición entre uno y otra sea más fácil, intenta “desacelerar” antes de llegar a casa: así te adaptarás al ritmo del bebé, que no conoce las prisas.
      • Busca tiempo para ti. Por otra parte, conviene que ambos miembros de la pareja tengáis cada semana un tiempo para vosotros (si lo dedicáis a hacer deporte vuestro cuerpo y vuestra mente lo agradecerán).
        • Cuida del bebé a tu modo. No importa que tú y tu pareja lo hagáis de forma distinta, siempre que coincidáis en las líneas generales. No aceptes que tu pareja te controle: esto disminuiría tu implicación.
          • Organízate con tu pareja. En las familias igualitarias las parejas discuten más sobre las tareas de casa que sobre los hijos. Mantened un reparto equilibrado de las obligaciones de cada uno y revisadlo con regularidad, para aseguraros de que los dos estáis conformes con él.
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