¡Que no te pase factura la Navidad!

Estar a dieta para recuperar la figura después del parto es muy duro para cualquier mujer que ha sido madre reciente. Por ello, durante la Navidad, has de estar muy pendiente para no tirar por tierra todo lo que has conseguido hasta ahora.

Ojalá, recuperar el peso de antes del embarazo fuese algo inmediato después del parto, pero por desgracia no es así. Aunque hay mujeres cuya constitución física es muy agradecida y en pocas semanas están otra vez igual, para la gran mayoría de las madres recientes, volver a tener la figura que lucían antes de la gestación y recuperar el peso inicial es una tarea lenta y difícil.

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Hay que concederse un plazo mínimo de tres o cuatro meses después de la lactancia, para que todo vuelva a su ser y sólo una mujer que haya pasado por esta situación de ponerse a dieta, comprende el esfuerzo que supone. Si esto es así, ¿crees que vale la pena tirarlo todo por la borda, sólo porque lleguen las Navidades?

Incosol, el primer Medical SPA de España especializado en programas contra el sobrepeso y la mala alimentación, nos ofrece los 10 errores de nuestra alimentación que debemos evitar.

DECÁLOGO DE ERRORES

  • No desayunar y atiborrarse en la cena. Conviene hacer 5-6 comidas diarias, tres principales y dos tentempiés, comer poco y a menudo. La única licencia que te puedes permitir son las cenas de Nochebuena y la de Nochevieja, pero sé consciente de que después tendrás que equilibrar tu dieta.
    • No tomar algún tipo de alimento porque engroda. No se puede eliminar por completo ningún alimento, hacerlo puede ser perjudicial, ya que podríamos tener déficit de algún nutriente. Pero sí se pueden reducir las cantidades de aquellos alimentos más calóricos. Cuidado con los polvorones y dulces navideños.
      • No amar las verduras como plato principal sobre todas las cosas. Las verduras son una fuente riquísima de vitaminas, son muy saciantes y apenas tienen grasa. La lombarda con manzana, piñones y pasas es típica de Navidad, muy sabrosa y compromete poco el peso.
        • Abandonar la fruta y matar por los dulces. Es necesario tomar fruta por su alto nivel de vitaminas; además, gracias a la fructosa complementan perfectamente esa necesidad de comer algo dulce que a veces nos asalta, convirtiéndola en un perfecto sustituto. ¿Has probado la manzana asada?
          • No beber agua. Beber agua y dormir bien son fundamentales para que el organismo funcione. Además, cuanto más bebes más ayudas a tu cuerpo a eliminar lo que le sobra, mejor hidratada estará tu piel y menos hambre tendrás. Ahora puedes encontrar agua con sabores o puedes aliarte con las tisanas de canela, miel y azahar, etc.
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            • Dejarse seducir por dietas rápidas. Lo único que consiguen es eliminar unos kilos que se reponen con extrema facilidad, además de poner en juego nuestra salud. Lo indicado es aprender a compensar en el día a día, buscando el equilibrio entre los días de excesos y sin hacer cambios de alimentación bruscos que pueden llegar a causar pérdida de cabello, masa muscular, etc.
              • Comer deprisa y engullir los alimentos. La primera digestión se hace en la boca. Masticando despacio y prestando atención (no te sientes más en frente de la tele) serás más consciente de lo que comes, por lo que ingerirás menos cantidad. En las sobremesas con la familia, retira los dulces y las tentaciones de tu alcance.
                • Creer que comiendo fuera es más difícil hacer dieta. Si se eligen los platos con cuidado, teniendo en cuenta los alimentos que llevan y la forma de preparación, es posible controlar el peso y comer en cualquier parte. Si tienes esto en cuenta, no tienes por qué privarte de la comida de empresa o de reuniones y celebraciones con los compañeros.
                  • No practicar ejercicio y picar entre horas. Hacer deporte, aunque sea un suave paseo es bueno para quemar calorías, evitar que el cuerpo se oxide, tonificar músculos, ayuda a eliminar ansiedad y estrés, lo que evitará ese constante picoteo. Una cosa es comer 5 veces al día ¡y otra no parar! Además cuando se hace ejercicio durante los días fríos el cuerpo gasta muchas más calorías.
                    • Pesarnos cada día. Nuestro organismo necesita un tiempo para asimilar los nutrientes de lo que hemos comido. Si nos pesamos cada día estaremos viendo cómo nuestro peso oscila por los líquidos ingeridos o por el tipo de comida, sin ser ése nuestro peso real. Lo ideal es fijar una pauta cada varios días y pesarse siempre a la misma hora. A poder ser, en ayunas.


                      Un último pecado sería sentirse culpable por comer todo tipo de alimentos. Es por ello que la Dra. Moreno recomienda echar un vistazo a la pirámide nutricional aprobada por la OMS, de manera que podamos disfrutar de la obligación de comer de todo, sin sentirnos culpables ni propiciar una negativa obsesión por la comida.

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