Cómo te sientes después del parto

Feliz con tu pequeño, pero también agotada, dolorida... y con bajones de ánimo y cambios de humor.

No te sorprendas si te sientes rara en algunos momentos del postparto inmediato, tienes motivos. Y no olvides que si te duelen los puntos o los entuertos, el médico puede recetarte un analgésico que sea compatible con la lactancia.

Si tu parto ha sido vaginal, la zona más dolorida será tu suelo pélvico. Puede que te haya salido alguna tumefacción y es muy probable que te hayan hecho la episiotomía (un corte quirúrgico en la vagina). El médico te recomendará que hagas los ejercicios de Kegel (tensar y relajar los músculos en torno a la vagina) y te enseñará a darte un masaje intenso en el vientre, presionando con las manos hacia abajo, para ayudar a reducir el tamaño del útero evitando en lo posible el sangrado vaginal. A partir de unas cuatro horas después del parto podrás levantarte. Te permitirán comer y beber y te pedirán que te duches antes de que pasen 24 horas y que intentes evacuar, pues debes hacerlo antes de dejar el hospital.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Si te han hecho la cesárea (uno de cada cuatro partos), la zona más dolorida será la de la incisión. Por eso te indicarán cómo levantarte de la cama o del sillón sin que te duela tanto, apoyándote en los brazos, y otros trucos que te aliviarán (por ejemplo, sujetarte el vientre con una almohada si te entra tos o cuando hagas fuerza en el baño; o dormir de lado, con una almohada entre las piernas). Otra molestia frecuente tras la cesárea son los gases. Lograrás expulsarlos cuando te levantes y camines, lo que tendrás que hacer obligatoriamente antes de que pasen 24 horas. También tendrás que ducharte en ese plazo, con ayuda, y antes de dejar el centro deberás evacuar el intestino. No te dejarán comer ni beber nada hasta dos días después de la intervención (lo primero que te dan es ¡una manzanilla!), así que pasarás hambre y sed.

Puntos, entuertos...

Tanto en la episiotomía como en la cesárea, es fundamental mantener la zona de los puntos limpia y seca. En el hospital te enseñarán a lavarla con agua tibia o a aplicar un antiséptico, a inclinarte para no mojarla al hacer pis o a secarla sin frotar, con toquecitos (un truco es utilizar un secador de pelo con aire frío). Lávate las manos antes y después. Y usa compresas obstétricas, nunca tampones, y ropa interior de tejidos naturales, como el algodón.

Otra molestia inevitable en estos días son los entuertos, contracciones involuntarias del útero con las que éste reduce su tamaño, evitando hemorragias. Son más dolorosos en mujeres que ya han tenido otros hijos y se intensifican cada vez que das el pecho (aunque esto hace que las contracciones sean más eficaces y duren menos, unos 2 o 3 días en vez de unos 6 o 7). Unidos a los entuertos aparecen los loquios, un sangrado vaginal que dura de 2 a 6 semanas, al principio de color rojo vivo y que luego se va oscureciendo y siendo más leve.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

También es normal que en las horas siguientes al parto te sientas débil, confusa y algo mareada (has hecho un gran esfuerzo, has perdido sangre y llevas tiempo sin comer), que tengas náuseas si te han puesto algún fármaco o que te duela la espalda (por el esfuerzo realizado) o las costillas (porque se “recolocan” cuando sale el niño).

Una última incomodidad, entre 24 y 48 horas después del parto (en las cesáreas puede tardar algo más), es la subida de la leche. Hasta entonces los senos han segregado en pequeña cantidad el calostro, una sustancia amarillenta muy nutritiva y que aporta defensas al niño. Cuando sube la leche el pecho se inflama, se endurece y duele (se alivia pronto, tras unas tomas). No es raro que esta congestión provoque algo de fiebre, pero debes decírselo al médico, ya que la fiebre puede ser también síntoma de una infección. En cualquier caso, mientras estés en el hospital el tocoginecólogo y la matrona pasarán a verte a diario, así que puedes (y debes) consultarles cualquier duda que tengas.

Tristeza o depresión postparto

Hay algunas mamás que sufren episodios de melancolía y desánimo en los días posteriores al parto. ¿Por qué me siento así, si debería estar feliz?, se preguntan. Te lo contamos para que estés avisada, por si también te ocurre.

  • “Baby blues”: Son momentos pasajeros de cansancio, irritabilidad y tristeza, en los que lloras sin saber muy bien por qué razón. Afectan al 50-75% de las nuevas madres, suelen empezar a los 2-3 días del parto y pueden llegar aprolongarse hasta una semana. El principal motivo es el gran cambio hormonal que se produce tras el parto (bajan los estrógenos y progestágenos y suben la oxitocina y la prolactina), para reducir el útero y adaptar el cuerpo a la lactancia. También influyen tu estado físico (dolores, debilidad...), la experiencia del parto (que no haya sido como lo soñabas, que el bebé necesite cuidados médicos...), la sensación de “pérdida” del embarazo (el niño ya no es sólo tuyo, tú ya no eres el centro de atención...) y la ansiedad ante la responsabilidad de cuidarlo. No te avergüences ni te preocupes, porque es un estado depresivo normal y pasajero. Déjate cuidar y, sobre todo, déjate ayudar.
    • Depresión postparto: Se trata de un estado patológico que afecta al 10-15% de las madres (sólo se trata en el 5%). Se inicia a las 2 o 3 semanas del parto, o después, y causa agotamiento y desesperación, pensamientos obsesivos, aislamiento social, problemas de sueño y alimentación, inhibición sexual y también sentimientos de ineptitud e incluso de indiferencia y aversión al niño. Puede ocurrir por diferentes factores: un trastorno orgánico (por ejemplo, hipotiroidismo), problemas de la madre (como conflictos con la pareja, con la familia o laborales, baja autoestima...), antecedentes de depresión familiares o personales...Hay que hablar con el médico. Se precisa tratamiento con medicamentos y psicoterapia.
      Publicidad - Sigue leyendo debajo