Planificar los encuentros

PLANIFICAR LOS ENCUENTROS

Otro aspecto importante para mejorar el sexo es variar la forma en que lo vivimos. Cualquiera que tenga hijos sabe lo escasos que son los momentos de intimidad. Por eso hay que proponerse disfrutar no sólo del encuentro sexual, sino también de los preparativos, del camino que nos conduce a él.

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Los roces y miradas mantienen vivo el deseo.Y las llamadas de teléfono y los mensajes de móvil acercan la presencia del ser amado. ¿Y qué mejor forma de expresar el deseo que seducir al otro con pequeños detalles, como una nota cariñosa en el espejo del baño o una frase que demuestre lo que sentimos? Ahora es necesario cambiar “improvisación” (cualquier momento es bueno) por “preparación”
(¿cuándo podremos?).

Hay que programar los encuentros, en lugar de dejarlos en manos del azar y del deseo espontáneo. Esto no es negativo, todo lo contrario: los sexólogos afirman que la preparación es uno de los afrodisíacos más potentes para la mujer. ¿Acaso no es erótico planificar las citas y anticipar lo que se va a hacer y cómo? Fantasead sobre qué haréis cuando podáis ponerlo en práctica e intercambiaros mensajes algo picantes ¡veréis que funciona y que es divertido!

DISFRUTAR DEL MOMENTO

Además de preparar el momento, es importante hacer lo mismo con el ambiente. Un truco por ejemplo es que mientras uno de los dos recoge a los niños para llevarlos a casa de los abuelos, el otro elimina de la vista chupetes, biberones o juguetes que puedan resultar antieróticos. Estos preliminares liberan la fantasía erótica, lo que aumenta la secreción de adrenalina y el estado de excitación con el que la pareja inicia el encuentro sexual.

Un encuentro en el que los estímulos sensoriales actúan como excitantes muy poderosos.A los hombres les incitan los visuales, las mujeres son más sensibles al tacto, al olfato y al oído. Estrenar un conjunto de lencería, atreverse con un baile sensual o con un masaje erótico... Todo vale para disfrutar plenamente de este momento.

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Siempre, eso sí, que sea algo placentero para los dos, que ambos se sientan cómodos y libres para expresar sus deseos. Un buen consejo en este aspecto es no buscar un modelo de sexualidad predeterminado y, sobre todo, cambiar la idea de “alcanzar el orgasmo” por la de “pasar un rato fenomenal”.

Lo importante es hacer el amor sin preocuparse de alcanzar una meta. Por eso, cuando estamos cansados y preferimos renunciar al sexo, es mejor confesar cómo nos sentimos y compartir caricias y besos, sin más aspiración que disfrutar de un rato de intimidad. En esos momentos, a veces olvidarás el cansancio, a veces no... Pero, en cualquier caso, lograrás una comunicación y una armonía mayores con tu pareja.

Y un consejo final para esas ocasiones en las que a uno le apetece y al otro no: hay que evitar encerrarse en una posición o echar un pulso para ver quién se sale con la suya. La próxima vez, prueba a dejarte convencer... Y no te angusties por perder un rato de sueño. ¿No sabías que dormimos mejor y más descansados después de hacer el amor? ¡Buen sueño reparador!

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