Un valor sentimental

UN VALOR SENTIMENTAL

Solemos pensar que el dinero significa lo mismo para todos, pero no todos lo utilizamos igual ni le damos el mismo valor.

Esto ocurre porque el dinero no es sólo un elemento de intercambio económico, sino que está cargado de connotaciones emocionales: habla de la historia de cada persona y de sus aspiraciones.

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Para uno puede significar seguridad y tenderá a ahorrarlo; para otro, éxito social y buscará gastarlo con cierta ostentación, y para un tercero, algo útil pero a lo que no hay que dar tanta importancia, por lo que será indiferente a su posesión y tenderá a delegar los asuntos monetarios.

Es importante que cada miembro de la pareja sepa del otro, y de sí mismo, qué tipo de persona es respecto al dinero: austero, gastador, una hormiguita ahorradora, buen administrador o un desprendido.

Eso les ayudará a elegir una forma de administrarse que se les acomode. “Yo soy muy desorganizada y un poco manirrota –comenta Rocío– y mi marido es muy organizado. Los gastos generales los lleva muy bien y gracias a él ahorramos algo”.

Conocer el bagaje económico-emocional del otro también ayuda a evitar reproches cuando hay desacuerdos sobre si ahorrar o gastar, y cómo, cuándo y en qué. “Tiras el dinero”, “¡que roñoso eres!”, “trabajas tanto que desatiendes a la familia”, “hay que controlar las compras”, etc. (¿Os suena?)

Lógicamente, cuanto mayor es la conexión respecto a los valores de la vida y del dinero, mayor es la probabilidad de que la relación fluya feliz.

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