Y a partir de ese momento...

YA PARTIR DE ESE MOMENTO...

Una vez producida la separación, es muy importante que se respete a rajatabla el plan fijado de visitas, porque eso ayuda a los hijos a orientarse en la nueva situación: si saben el día y la hora en que va a venir a recogerles su papá o su mamá, se preparan emocionalmente para el encuentro.

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Por esta razón es conveniente evitar las apariciones “caprichosas” (sobre todo al principio) y los cambios de planes a última hora, porque distorsionan el ritmo que tienen establecido y les hace más difícil asimilar la situación.

También es importante ser puntuales y organizados en la recogida y en la entrega: retrasarse hace que el niño se sienta decepcionado y que sus fantasías de abandono se disparen, pero si se llega muy pronto a la cita, el pequeño se pone nervioso sabiendo que su papá o su mamá está esperándole.

En cuanto a los temas económicos, lo deseable es que los hijos queden completamente al margen.

Los dos progenitores deben tener siempre presente que han dejado de ser pareja, pero no padres, y que sus hijos necesitan el apoyo afectivo y económico de ambos para su educación.

Es esencial, en definitiva, permitir y procurar que los hijos conserven una buena imagen y una buena relación con ambos padres: después de todo, cuantos más afectos tengan en su corazón, mejores y más felices serán su presente y su futuro.

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