Vacaciones y ocio versus compromisos y estrés

La Navidad, antes un rito íntimo y religioso, hoy es una sucesión de eventos sociales. Hay una obsesión por que todo sea perfecto: la decoración de la casa, los trajes de fiesta, el banquete...

Y una fiebre que nos lleva a llenar la agenda de compromisos o a gastar demasiado en fiestas y regalos. Todo ello, junto a la actividad que hemos de desplegar para entretener a los niños, hace que carguemos sobre nuestros hombros más de lo que podemos asumir y que nos invadan el estrés y el cansancio.

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Ideas que ayudan

  • Para disponer de tiempo hay que priorizar y saber decir “no”. Quedar con las personas cercanas o que podemos ver sólo en estas fechas y dejar las demás citas para después de las Fiestas ayuda a despejar la agenda y a vivir estos días con menos agobios.
  • Pensar en los demás está bien, pero si eso os obliga a olvidaros de vosotros mismos, terminaréis agotados, no disfrutaréis y los demás no disfrutarán de vuestra compañía. Dejad al menos un par de tardes libres para quedaros en casa relajados, salir tranquilamente en pareja...
  • Cuando se necesita ayuda, hay que pedirla. Seguro que hay personas de vuestro entorno que pueden y desean arrimar el hombro.
  • Regalar en Navidad es bonito, pero excederse en el gasto acaba dejando sensación de malestar. Haced una lista de personas a las que queréis regalar y destinad un presupuesto a cada una, teniendo claro que no se trata de impresionar, sino de manifestar cariño.
  • Comprar por internet o semanas antes de las Fiestas son buenas opciones para evitar centros comerciales abarrotados y reducir gastos e imprevistos y el estrés propio de estas fechas.
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