Test del embarazo para hombres

No hay duda, estás embarazado. ¿Pero estás del todo implicado? ¿Y cuál es tu estilo de implicación? Descubre cómo quiere la mujer de hoy que su pareja comparta la aventura del embarazo.

Aunque aún hay quien se hace el remolón, los hombres ya no son meros espectadores del embarazo de sus parejas.

“También es mi responsabilidad. Mi papel lo tengo claro: estar a su entera disposición”, reafirma Pablo, 32 años, que será padre en mayo. Y más cuando hasta no hace mucho, el futuro padre se limitaba a cumplir con la reproducción y, nueve meses después, a pasear nervioso por el pasillo esperando a que le dijeran si había sido niña o niño.

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Sin embargo, la tradición manda que el embarazo sea territorio de las mujeres, alrededor de las cuales se forma un consejo de sabias –madre, tías, amigas– inexpugnable para el hombre, que se siente desplazado y harto de oír consejos sobre embarazos y partos. “Es el equivalente femenino a la antigua tabarra masculina con las historias de la mili”, se queja Pablo.

El embarazo también le cambia a él

La mejor actitud que puede adoptar el futuro papá es estar atento a cómo se siente la madre y a los cambios que van surgiendo. “Esto no sólo le permitirá saber lo que ella espera de él, para poder colaborar de manera adecuada, sino que podrá compartir sensaciones de ternura y cubrir expectativas de la madre que de otra manera no conocería”, explica Ángel Peralbo, psicólogo clínico y terapeuta familiar.

La biología está dispuesta a echar una mano: aunque la ciencia todavía no es concluyente al respecto, varios estudios han demostrado que la hormona masculina por excelencia, la testosterona, desciende en el hombre cuando su pareja está embarazada, al tiempo que aumentan los niveles de estradiol (un tipo de estrógeno, la hormona femenina) y de prolactina, involucrada en la capacidad de amamantar. Parece que se trata de respuestas bioquímicas a estímulos olfativos enviados por la embarazada, o a variaciones en el comportamiento de la mujer que provocan cambios hormonales en el varón y le hacen estar más tierno. Esto explicaría el “síndrome de couvade” (palabra derivada del francés couver, que significa incubar), situación en la que el hombre tiene síntomas similares a los de la embarazada.

Los nuevos papás también cuentan con una ayuda extra, la ecografía, para implicarse desde el principio. “Ver cómo se movía y oír su corazón fue una experiencia alucinante, en ese momento fui consciente de que iba ser papá”. Es lo que sintió Javier, 33 años, al ver la primera ecografía de Gabriel, que nacerá en marzo.

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Está a punto de nacer un padre

Estar a la altura no es tan fácil. Ángel Peralbo señala que “muchos hombres, sobre todo con el primer hijo, se preguntan si serán buenos padres. Y otros temen que el cambio de vida que se va a producir afecte a la economía familiar o a la relación con su pareja. Pero no lo comparten por temor a que no sea oportuno”. Es habitual que el futuro padre, imbuido de responsabilidad, se vuelque más en el trabajo (es una forma de preparar el “nido”), pero el psicólogo aconseja vivir el presente, que no se repetirá, y compartir las dudas con la pareja para que también ella comparta sus temores. “Hay que asumir que la vida va a cambiar, pero a mejor, gracias al hijo”.

La forma de estimular cuanto antes el instinto paternal –sí, claro que existe– consiste en relacionarse con el hijo que va a nacer a través del tacto, acariciando el vientre de la pareja, o de la voz. Hacia la mitad del embarazo el feto percibe los sonidos exteriores. Y entre éstos, la voz de papá, que será una de las primeras que reconocerá después de nacer, con lo que su vínculo afectivo será más fuerte.

Hacer el amor... y otras tareas

El sexo es otra inquietud paterna. El aspecto físico de la mujer cambia y, con él, muchas veces la libido. Mientras que para algunos hombres el embarazo es muy sexy, a otros les quita las ganas. “Fue un año sin sexo, desde que empecé a engordar hasta pasada la cuarentena. Era verme la tripa y salir corriendo”, recuerda Silvia, de 31 años y madre desde hace dos. También hay un secreto temor a dañar o a molestar al feto. Pero las relaciones sexuales durante el embarazo son saludables (salvo si hay algún problema y el médico las desaconseja).

Lo que ningún futuro padre duda es que a partir de ahora tendrá que colaborar más en casa. El cansancio es una constante del embarazo y no es momento de esfuerzos innecesarios, así que aplícate el cuento. Y así te irás acostumbrando a lo que vendrá después, cuando el bebé multiplique las tareas domésticas.

Tú puedes hacer mucho

¿Necesitas más razones para implicarte? Pues debes saber que, según los estudios estadísticos, los hombres que participan activamente en la gestación influyen en su buena marcha: sus mujeres tienen menos abortos espontáneos y menos complicaciones en el embarazo y en el parto. También presentan menos dificultades en el puerperio y para amamantar. Y confían más en el padre para que cuide al niño. ¿Todavía no estás convencido?

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